Subnautica: Below Zero

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Análisis – Subnautica: Below Zero

Allá por el 2014, Unknown Worlds Entertainment hacía su primera inmersión. Casi siete años después, la compañía americana nos trae SubnauticaBelow Zero, que no es más que la constatación de que su apuesta por la supervivencia submarina fue un rotundo éxito. Una expansión que nos lleva a nadar en otras aguas algo más frescas, siguiendo pistas distintas y tratando de ofrecer una experiencia a la profundidad de su precuela. ¿Ha cumplido? 

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Una excusa familiar

Subnautica: Below Zero nos lleva a explorar las heladas mareas de 4546B. Se trata de un planeta terriblemente frío, al que posiblemente nadie querría asistir a trabajar sin una buenísima excusa que justificara el martirio bajo cero. En este caso, la excusa es familiar. Robin, nuestra protagonista, acude en busca de pistas que la lleven a desentrañar el misterio tras la muerte de su hermana Samantha, una científica que trabajaba en aquellos gélidos páramos. 

Por supuesto, no voy a entrar en detalles acerca de la trama, pues la mejor manera de encararlos es disfrutarlos uno mismo durante la aventura. Lo que sí puede afirmar es que volvemos a tener un argumento de ciencia ficción absolutamente cautivador, absorbente y apasionante. Ya demostraron anteriormente de lo que son capaces y en esta ocasión han estado a la altura de lo que podríamos esperar. 

Y es que Subnautica: Below Zero se disfruta a ‘hielo’ lento. Tras cada pequeño descubrimiento, la historia se expande. A través de pequeños audios grabados, descripciones o notas, indagamos en los sucesos que han tenido lugar allí abajo antes de que nosotros llegáramos. Hay algo mágico a la hora de explorar unas instalaciones científicas submarinas totalmente desoladas e ir desengranando poco a poco las piezas de un puzle más grande de lo que llegaríamos a imaginar. 

Se nota, además, un avance en la manera de contar la trama. No voy a desvelar sus secretos, pero en el estudio han sabido aprovechar el éxito cosechado de Subnautica para ofrecer escenas más cinematográficas donde la historia avanza y te empuja hacia otros caminos. Todo esto, por otro lado, dentro de un argumento que comparte universo con el juego base y que acaba enriqueciendo un lore ya de por sí muy jugoso. 

Hablando de lore, es encomiable la tarea de redacción que ha habido a la hora de crear la base de datos. De nuevo, tenemos acceso a información de todas y cada una de las especies autóctonas del planeta, tanto en lo referente a fauna y flora, como a minerales, objetos, personas o lugares. Prácticamente todo lo que vemos tiene un porqué de su existencia, perfilando así un complejo mundo alienígena que se rige por normas de la ciencia ficción más pura. 

Supervivencia por dos

A pesar de lo atractivo de la narrativa, a Subnautica se viene a lo que se viene: sobrevivir en un mundo hostil. Y Below Zero hace honor a su título de expansión llevando más allá unas mecánicas que de por sí ya funcionaban estupendamente. Esta vez nadamos en distintas aguas, pero llegamos a la misma costa. En sentido metafórico, por supuesto. 

 

Uno de los mayores atractivos (y una de sus principales innovaciones) es justamente lo que lo define. Las temperaturas bajo cero nos traen una experiencia de supervivencia doble: una oferta más conservadora bajo el mar, pero también un planteamiento totalmente nuevo en la superficie. Esto se debe a que el frío puede llegar a causarnos hipotermia si pasamos demasiado tiempo al aire libre, construyendo así una mecánica similar a la del oxígeno bajo el agua. 

De esta manera, ahora nos enfrentamos a entornos hostiles tanto dentro como fuera del agua. En el exterior, la manera de combatir las bajas temperaturas pasa por el uso de interiores (cuevas, edificaciones) o aprovechar la existencia de nuevos tipos de plantas capaces de generar calidez. Hay más posibilidades, como llevar contigo un termo de café, utilizar uno de los nuevos vehículos del juego o mejorar el traje que llevamos puesto. Será por opciones. 

Dentro del agua, en cambio, todo se siente familiar. Es como volver a experimentar lo que una vez se sintió nuevo. Las profundas aguas de 4556B son hermosas y albergan toda clase de secretos, pero también son crueles con el que no va preparado. Volvemos a tener necesidades básicas (sed y hambre) y hemos de enfrentar otra vez la falta de oxígeno, que puede llegar a fastidiar mucho durante las primeras horas de juego. 

No obstante, a la hora de comenzar una nueva partida tenemos más opciones que nunca. La partida clásica en Supervivencia. Un Modo Libre donde disfrutar de la aventura sin tener que estar pendientes del hambre y la sed (algo que puede llegar a romper en cierta manera la experiencia haciendo inútiles muchos consumibles y objetos de la obra). Un Modo Extremo no apto para cualquiera, donde tenemos una sola vida y no se nos avisa del oxígeno disponible. Y, por último, un Modo Creativo que desactiva todas las dificultades y nos permite centrarnos en el aspecto más artístico del título: la construcción.

Vida submarina 

Subnautica: Below Zero es pura adicción. Su evolución en base al crafteo está medida a la perfección para ofrecer un planteamiento jugable sólido que nunca deja de crecer. Su concepción es sencilla: conseguir materiales que nos permitan construir herramientas para bucear más hondo y conseguir mejores materiales para continuar con el bucle. Funcionó excepcionalmente bien en el juego base y continúa funcionando irremediablemente bien en la expansión. 

Es cierto que las mecánicas siguen siendo idénticas y se perciben muy pocas novedades en lo jugable, pero las contadas excepciones tiñen de color una experiencia tan divertida. Hay nuevas herramientas que facilitan el trabajo (gracias por todo, Detector de minerales) y pequeñas sorpresas como el Pengüinito Espía. Hay una nueva oferta de criaturas, cada una con su forma de actuar y vivir. 

En lo referente a la construcción, todo se mantiene igual y se añade una amplia gama de diseños. Desde nuevos tipos de compartimentos hasta nuevas y variadas piezas de mobiliario. Amén de un tocadiscos que dará algo más de vida al interior de nuestro hogar. Si bien en un inicio me chocaba el tener que volver a construir mi base desde cero, una vez empiezas todo va fluyendo como una buena corriente submarina. Se pueden echar horas y horas tratando de completar una casa a la altura de nuestros estándares, aunque ello nos aleje de la exploración subacuática momentáneamente. 

En cuanto a movilidad, a parte del clásico Traje PRAWN, tenemos nuevas opciones. Desde el ya comentado vehículo para la superficie, una especie de moto llamada Snowfox, hasta una nueva versión del Seamoth de la primera entrega: el Seatruck. Perdemos aquel enorme vehículo llamado Cyclops para tener ahora un pequeño compartimento al que podemos ir acoplando partes hasta formar un completo tren multiusos. Literalmente un tren submarino.

Hermoso, pero no tan vasto 

Subnautica podía llegar a abrumar dada su enorme extensión. La ausencia de un mapa con el que poder hacernos a la idea de dónde estamos dificulta muchas veces la exploración, aunque endulza el uso de balizas y la inmersión. Below Zero es sin duda más pequeño y por ello quizá también más sencillo y accesible. Todos los materiales están más cerca que antaño y la dificultad de acceder a ellos no es tan elevada. 

El escenario abierto vuelve a estar visualmente separado por ecosistemas diferentes que son estéticamente preciosos. Cada zona alberga nuevos tipos de animales y plantas. Hay igualmente mucho que explorar y descubrir, aunque se pierde un poco aquella magia de bajar cada vez más y más profundo. Podemos volver a bajar muy hondo, pero nunca tanto. 

Lo que sí se mantiene al mismo nivel o incluso mejora lo ya visto en el original es el plantel artístico. Subnautca: Below Zero es magia en movimiento. Todo se mueve al unísono del mar. Incluso los peces más aterradores son maravillosamente bellos. Los cambios climáticos, que los hay a montones, regalan también algunas de las estampas más increíbles.  

Cuando estalla la tormenta y comienza a granizar, meterte en el agua se torna en una experiencia onírica. Las bolas de hielo atraviesan la superficie del mar y se desintegran entre el fluir de las olas. Acompañando a los cantos de las ballenas y otras criaturas, mientras los grupos de peces bailan alrededor de las algas infinitas y las auroras boreales rompen los cielos, el cuadro resultante es lo más cercano al éxtasis contemplativo que podríamos soñar.  

En definitiva, el trabajo audiovisual es encomiable. Todo se mueve, se ve y se oye mejor. La versión analizada es la de Xbox Series X, y aunque podemos encontrar bajadas de frames esporádicas, no llegan a dañar la experiencia final. Tampoco puedo decir mucho en cuanto a bugs u otra clase de problemas, pues más allá de trabarme en alguna roca en alguna ocasión (de la que he podido salir con algo de maña) no he tenido más tropiezos. 

Conclusión

Subnautica: Below Zero podría quedarse corto de tener un ‘dos’ en su título, mas como expansión es una obra realmente competente. Convencional en lo jugable, pero ofreciendo las suficientes novedades como para sentirla fresca. Con una trama interesante y una ejecución de sus mecánicas a la altura de los grandes del género. 

Sus cerca de 30 horas pueden llegar a convertirse en muchas más si uno se deja abrazar por un crafteo algo más sencillo y una oferta de construcción más amplia en posibilidades. De hecho, en ocasiones hay tantas opciones que algunas pueden llegar a no hacer falta, a pesar de ser aparentemente atractivas, pues el juego no es tan desafiante y grande como para necesitarlas. 

Visualmente es maravilloso, aunque obviamente no hablamos de un portento gráfico y tecnológico. 4546B es hermoso, aterrador y misterioso a partes iguales, y lleva de vuelta a Unknown Worlds Entertainment a la cumbre de la supervivencia. Porque Subnautica es único en su especie y el paso de las olas no hace más que evidenciar la calidad de su experiencia. 

Este análisis se ha realizado en una Xbox Series X. El mismo ha sido posible gracias a un código digital proporcionado por Koch Media. 

Lo Bueno

  • Nuevo planeta y nueva historia realmente atractivos
  • Mejora el planteamiento del original con una nueva oferta de posibilidades
  • Audiovisualmente precioso. Una experiencia onírica
  • Alrededor de 30 horas de contenido. Una expansión competente

Lo Malo

  • Muy convencional, con pocas novedades jugables
  • Bajones de frames esporádicos que pueden molestar
8.8

Escrito por: Jon de Aguirre