The Outer Worlds

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Análisis – The Outer Worlds

La industria del videojuego es muy peculiar. Las secuelas y sagas son una constante. Y precisamente algunos de los mejores juegos pertenecen a esta categoría. Sin embargo, las licencias suelen quedar en manos de distribuidoras o compañías, si es que no caen en el olvido, en lugar de los estudios de desarrollo. Es el caso de Obsidian, estudio fundado por algunos de los creadores de Fallout y desarrolladores de New Vegas. El estudio nos trae un juego que retoma algunos de los temas y mecánicas de la saga postapocalíptica. En este análisis de The Outer Worlds veremos si su nuevo juego es algo más que una secuela espiritual.

Únete a la colonia Alción, el futuro te aguarda

The Outer Worlds es un RPG de acción en el que exploraremos el sistema Alción. Una colonia formada por diversos planetas donde la humanidad se asentó terraformando algunos planetas. Nuestro personaje es despertado por el científico Phineas Welles. Llevamos 70 años criogenizados en la nave Esperanza y nuestro benefactor se ha colado para que ayudemos en sus planes.

¿Y qué mundo encontramos después de tanto tiempo? The Outer Worlds es una parodia de nuestro mundo donde el capitalismo llevó a un desarrollo tecnológico sin precedentes y a colonizar las estrellas. Esto afectó a la situación socio-política. En Alción, el control lo ejerce la Junta, un grupo de los directivos de las corporaciones más grandes y que se reparten el territorio. Como suele pasar, la gestión deja que desear, con el sistema al borde del colapso y diversos grupos empezando a rebelarse contra estas empresas.

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Phineas explicándonos la movida a través de ADA la inteligencia artificial de la nave.

Con todo esto el conflicto está servido. Cada uno de los planetas que visitemos tendrá una situación particular y nos veremos en medio, pudiendo tomar varios caminos para inclinar la balanza. Desde empresas que controlan su planeta con una estricta burocracia a lugares que luchan para mantener su independencia como buenamente pueden o ciudades que viven en su burbuja de opulencia ajena a todo.

En nuestro camino, que se estructura en una serie de misiones principales y otras secundarias, de facción o de acompañante, deberemos interactuar con muchos personajes. Aquí las opciones se abren y dependerá de nuestro planteamiento a la hora de crear el personaje. ¿Seremos una máquina de matar y negociaremos con plasma y plomo? ¿Optaremos por un enfoque más diplomático a través de la persuasión o con mentiras e intimidación? ¿O simplemente compraremos a todo inconveniente a golpe de talonario? La forma en la que abordemos nuestro caminó cambiará el destino de los diversos planetas e incluso habrá misiones que solo recibiremos si hemos empezado a tomar bando por algunas facciones.

Infalible significa falible, ¿qué mundo es este?

El peso, la chica o el jugo de The Outer Worlds está en el texto. Su guión no es que sea precisamente el más original, pero consigue quedarse con nosotros. Esto lo hace a través de la parodia y crítica al capitalismo, a los medios de comunicación o a la megalomanía de diversas figuras. La sanidad de los trabajadores de una fábrica, el choque absurdo entre dos rivales políticos o incluso la visita a la oficina de correos son solo algunas de las situaciones que nos sacarán una sonrisa al tiempo que nos recordarán nuestros problemas del mundo real.

También consigue quedarse con nosotros a través de sus personajes. La gran mayoría de estos los visitaremos unas pocas ocasiones para las misiones correspondientes. Pero los diálogos están muy bien trabajados. Son totalmente coherentes a sus personalidades y el abanico de opciones es muy amplio. Además, ocasionalmente se involucrarán terceros en estas, especialmente nuestros acompañantes que pueden tener algo que decir.

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El vicario Max es uno de nuestros posibles acompañantes. Igual de puesto en la religión y en el manejo de la escopeta.

De estos acompañantes que pasarán a formar parte de la Falible, nuestra nave, podremos seleccionar para que nos acompañen dos. Su principal labor será la asistencia en combate, pero también aportarán otras habilidades como piratería, ingeniería o persuasión, dependiendo del personaje. Hay un total de seis, algunos opcionales. Su presencia enriquecerá nuestra partida ya que no solo los oiremos hablar ocasionalmente sino que también le dan algo de vida al interior de la nave, replican en algunas conversaciones e incluso pueden dar su opinión sobre lo que hacemos. Además cada uno tiene su propia misión en la que deberemos ayudar y algunas de estas son de las mejores del juego.

Todo un sistema a nuestro alcance…o no

Algo engañoso en The Outer Wilds es su envergadura. Y aquí es donde las comparaciones con Fallout: New Vegas no ayudan precisamente. De hecho si tuviésemos que compararlo en este aspecto sería más justo hacerlo con Mass Effect. El juego se divide en diversos planetas, de los que podremos explorar algunas zonas muy concretas. Si bien algunas son relativamente grandes, queda lejos de esa sensación de enormidad que nos engulle de la saga nuclear.

No es algo que tenga que ser precisamente malo, pero las expectativas nos pueden jugar una mala pasada al respecto. Esta división de espacios ayuda a poder dotar a cada escenario de una mayor diferencia respecto a otros y se nota la diversidad de los planetas. Aunque en realidad solo pisaremos tres: Monarca, Terra 2 y Tártaro. El resto son estaciones espaciales, asteroides o naves, mucho más pequeñas. Además, hay algunos planetas que no podremos visitar, lo que podría ser una puerta abierta a posibles DLC de los que todavía no se sabe nada.

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No os emocionéis. Hay cuatro planetas que no vamos a pisar.

Esta organización del espacio trae consigo algunos problemas, como las pantallas de carga. Para subir o bajar de nuestra nave, viajes rápidos o entrar en algunas localizaciones tendremos pantallas de carga. Y no breves precisamente. A nivel técnico también se nota algún fallo de carga de texturas o diálogos que tardan un segundito en despegar. O al menos así ha sido mi experiencia jugando en PlayStation 4.

Y es que, aunque Obsidian sea un estudio reconocido esta no es una superproducción. El juego ha sido publicado por Private Division, una subsidiaria de Take-Two para juegos indies o proyectos de presupuesto medio. Se nota que la ambición es menor que con New Vegas, un proyecto que por poco se les atragantó y quieren hacer las cosas con más calma, algo nada malo viendo cómo está la industria.

Action < RPG

En lo jugable tampoco encontramos ninguna revolución. El juego está diseñado para un énfasis en la exploración y diálogos. Y es en el combate donde se resiente. A una inteligencia artificial bastante pobre de enemigos y aliados hemos de sumarle un gunplay que deja que desear. Las armas no tienen apenas peso y dispararlas parece como enchufar una manguera. Especialmente en el caso del cuerpo a cuerpo donde no sabemos en ocasiones si estamos golpeando o nos golpean o que pasa.

Tendremos cuatro huecos de armas que podremos cambiar en el menú. Las opciones pasan por ametralladoras, lanzallamas, pistolas, fusiles, escopetas y demás. Además, contamos con distintos tipos de daño como eléctrico, plasma o corrosivo, entre otros, y que afectarán mejor o peor según el enemigo que tengamos enfrente. Estas armas podremos modificarlas levemente o mejorar. La armadura y el casco serán nuestro blindaje. Todo esto tendrá un índice de desgaste y deberemos ir con cuidado de repararlo, aunque con la cantidad de armas que encontraremos siempre podremos optar por ir desechando.

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La dilatación temporal que nos dará información sobre enemigos y ventaja para apuntarles al jeto.

Al repertorio de combate hay que sumar varios factores. Por un lado, tenemos los aliados que tienen una habilidad cada uno y que podremos usar cada cierto tiempo. También tendremos varios modificadores según nuestras habilidades. Todas las habilidades tienen efectos en combate, incluso las habilidades sociales o perceptivas. Esto hace que el optar por un personaje no orientado al combate no se vea afectado tan negativamente. Por último, tendremos una dilatación temporal que nos permitirá ralentizar el tiempo durante el que podremos ver debilidades de los enemigos. En conjunto son añadidos interesantes pero que no terminan de innovar o funcionar y que dejan claro que la intención de los desarrolladores no es hacer un shooter. Y se perdona porque el componente rol es excelente, aunque eso sí, los subtítulos son diminutos a rabiar.

En cuanto a la dificultad no es un juego exigente. Recomiendo jugarlo en difícil, ya que una vez tengamos en cuenta todas las variables el combate no es algo que se antoje complicado. Como añadido en la dificultad Supernova tendremos diversos cambios como la opción de no poder guardar partida (solo se hacen autoguardados), la posibilidad de perder a los acompañantes si mueren en combate o la necesidad de comer, beber y dormir. Esto último solo a bordo de nuestra confortable Fiable.

Por último también tenemos el sistema de ventajas que nos otorgarán un punto cada dos niveles. Estos otorgan diversas bonificaciones, aunque casi todas ellas relativas al combate. Lamentablemente no se sienten importantes y aunque si tienen un efecto (nunca está de más hacer más daño o correr más rápido) no parecen vitales. De hecho el juego nos propone la posibilidad de conseguir defectos. Por ejemplo si recibimos mucho daño corrosivo o nos enfrentamos a muchos robots, se nos ofrecerá la posibilidad de recibir más daño corrosivo o perder puntos al enfrentarnos a los robots. Desafortunadamente aunque es interesante las ventajas nunca llegan a ser tan buenas como para compensar alguna de estas taras.

¡Que nos comen los filosofistas!

The Outer Worlds tiene una serie de problemas que es difícil pasar por alto. En sus primeras horas me di cuenta de sus fallitos, de la jugabilidad mejorable y desfasada, de sus problemas técnicos. Este perfectamente podría ser un juego de hace 5 o más años. Sin embargo, a medida que pasaban las horas seguía enganchado. Su universo es rico y curioso. No será el más extenso, pero te empuja a querer seguir mirando, a descubrir que hay detrás de esa colina o ver qué pasará si meter los pies en un pozo de ácido.

escenario tierra 2
Sin ser gráficamente puntero tiene unos escenarios bonitos de ver.

En total han sido unas 20 horas cumpliendo todas las misiones que me he ido encontrando. Una cantidad que se quedará corta para muchos pero que en mi caso agradezco por la falta de tiempo. Sin embargo esos planetas no visitables podrían ser señal de futuras expansiones. Además el juego termina dejando abierta la posibilidad de una secuela, algo que agradecería.

La inmersión que consigue gracias a sus diálogos, mundo y personajes revelan el auténtico esfuerzo de Obsidian en crear una experiencia de rol muy competente. Una experiencia de esas en las que piensas «bueno, vuelvo a la nave y lo dejo» y acabas jugando durante dos o tres horas más sin darte cuenta. Ha conseguido que dejara de lado la misión principal para querer hablar con todos los personajes de cada sitio. O aparcar todas mis prioridades para centrarme en la misión de acompañante de Parvati. A pesar de haberlo terminado tengo ganas de lanzarme de nuevo y jugar en Supernova y todavía no se si hacerlo con un personaje que tome el camino de las «mejores decisiones» o uno que opte por ser un desalmado neoliberal.

herencia
¡Karl, saca el manifiesto!

Se ha hablado mucho de The Outer Worlds como la secuela espiritual de New Vegas, pero Obsidian ha conseguido crear algo nuevo a pesar de las limitaciones y que si os gusta el género se ganará un hueco en vuestros corazones.

Este análisis se ha realizado gracias a una copia digital para PS4 de The Outer Worlds enviada por Private Division

Lo Bueno

  • Un nuevo universo detallado y original que explorar
  • Diálogos repletos de humor y trabajados
  • Los acompañantes, especialmente Parvati
  • La crítica sociopolítica perfectamente escrita

Lo Malo

  • Jugabilidad desfasada
  • Pantallas de carga abundantes y largas
  • Engañoso en su escala
  • Subtítulos diminutos, aunque han anunciado que lo corregirán
8.5

Escrito por: Jaume Alto

Comunicador audiovisual y productor eventual. Aficionado enfermo a los videojuegos, cómics, juegos de rol, cine y otros tantos hobbies que acaban con mi cartera. En twitter @jaume_alto