Yakuza: Like a Dragon

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Análisis – Yakuza: Like a Dragon

El JRPG es un género de lo más curioso. Los desarrolladores del país del sol naciente pueden sacarte tanto una aventura de dimensiones épicas en el medievo, como en la actualidad. Hacer que en vez de atacar y derrotar monstruos nos encarguemos de hacer que estos lleguen al más allá. O solucionar las cosas hablando, en vez de abrir en canal a cada cosa que nos crucemos. Yakuza: Like a Dragon ES un JRPG. Kazuma Kiryu le pasa el relevo a Ichiban Kasuga y le da total libertad para girar la franquicia a su manera.

Y lo que nació de una broma del día de los inocentes se acabó convirtiendo en la séptima entrega principal de la saga (en Japón el título cuenta con el 7 en el título). ¿Pero, dar un giro tan descabellado a una franquicia, y presentarlo como su séptima entrega, no es algo arriesgado en occidente? Hay que tenerlos bien grandes para no echarse atrás. Por lo que a este lado del globo hemos contado, no solo con un lavado de cara dentro del juego, sino también en su título. Y no podría tratarse de un mejor título. Seremos «como un dragón,» aunque no seremos uno de verdad, como lo fue Kiryu. Esta es la historia de Ichiban Kasuga, el héroe de Yakuza: Like a Dragon, su propia historia.

La última cena

Yakuza: Like a Dragon comienza el 31 de diciembre del año 2000. El último día del siglo XX, aunque para algunos no es más que otro cambio de año habitual. Ichiban Kasuga, nuestro protagonista, está encargándose de varios trabajillos antes de cerrar el año en la oficina de la familia Arakawa. El joven mafioso vive sus días honrando el nombre de su patriarca y su familia, aunque eso signifique no sacar tanta pasta como debería y recibir siempre las reprimendas del tesorero. No solo se encarga de la recolección, pues es uno de los favoritos de Masumi Arakawa, y se encarga de su hijo, Masato Arakawa. Finalmente, el año cierra con la promesa del patriarca al protagonista, asegurando que en cuanto puedan, irán a cenar pato a la pekinesa juntos, un plato muy especial para el primero.

Sin embargo, Ichiban no se espera para nada los eventos que toman lugar a la mañana siguiente. El capitán de la familia, un alto oficial del clan Tojo, ha matado a un miembro de una familia con la que llevan años de malas formas. Con motivo de evitar una guerra, e incluso del clan Tojo, Ichiban recibe la bala por la familia Arakawa, y es mandado a prisión. Una sentencia para nada leve, pues Kasuga tendrá que afrontar 18 años sin ver la luz del sol. Pero el simple pensamiento de poder regresar al lado de su figura paterna, el patriarca Arakawa, es suficiente para mantener la esperanza.

18 años después, en 2019, Ichiban sale de prisión, y está listo para dejar de ser un ex-yakuza y volver a las filas de la familia. Nada más cruzar el portal que separa ambos mundos, agacha la cabeza y manifiesta su alegría por regresar a la normalidad tras tanto tiempo. Sin embargo, al levantarla, se da cuenta de la cruda realidad: nadie está ahí para celebrar su retorno. Nadie, excepto…

De Kamurocho a Yokohama

Tras ciertos eventos siguiendo su salida de la cárcel, Ichiban acaba despertándose en Yokohama, una ciudad un tanto alejada de Kamurocho. Sin tener claro qué es lo que acaba de pasar, el ex-Yakuza se verá acompañado de Nanba, un sintecho que acaba de salvarle la vida, tras recibir un balazo en el pecho. Sin un duro y sin un lugar donde quedarse, tendrá que acostumbrarse a la vida que lleva su salvador y los otros. Rescatar monedas bajo máquinas expendedoras, recoger latas por cuatro perras y vender todo lo que encuentre por ahí tirado. Mientras nuestro protagonista busca una razón para seguir adelante, no podrá perder ni un segundo para hacer todo esto. Su vida depende de ello, nunca mejor dicho. Es aquí donde comenzaremos a explorar la ciudad de Yokohama, el escenario principal de esta entrega.

Yokohama, al igual que Kamurocho o Sotenbori, tiene una gran cantidad de actividades a realizar. Desde los encuentros puntuales con otros sintechos que quieran sacarnos lo poco que tenemos, contra maleantes y hasta la mismísima yakuza de la zona. Encontraremos una amplia oferta de bares, restaurantes y tiendas donde hacernos con toda clase de productos. Y no podemos olvidar las actividades de ocio, como la posibilidad de jugar al mahjong en varios establecimientos, jugar a las recreativas, cantar karaoke y mucho más.

¡Esto es como Dragon Quest!

Ichiban es todo un fan de la franquicia Dragon Quest de Square-Enix, todo un referente del género cuando nuestro protagonista era un adolescente. Y aunque ahora ya tenga una edad, sigue siendo un apasionado por ellos, montándose sus propias películas. Cree que él mismo es como los protagonistas de estos juegos, todo un héroe, por lo que su estilo de combate es un tanto particular. Algunos podrían decir que de tan bueno es hasta masoquista, el pobre. Yakuza: Like a Dragon descarta el sistema de combate que conocíamos hasta la fecha, centrado por completo en la acción y los combos de botones. Y ahora, a causa del frikismo del protagonista, nos daremos de tortas por turnos, dejando que el enemigo ataque en su turno.

Pero no estaremos solos en nuestra aventura, a medida que avance la historia, se unirán más personajes a nuestras múltiples causas. A nuestro dúo dinámico, Ichiban y Nanba, se unirán Adachi, un ex-detective que quiere justicia por un caso que le persigue desde hace varias décadas, y Saeko, una hostess que pierde su vida natural tras un terrible acontecimiento. El cuarteto se paseará por las calles de Yokohama, cumpliendo con sus objetivos personales, ayudando a otros cuando se les encargue e incluso teniendo charlas de lo más normales.

Obviamente también estarán ahí cuando sea hora de repartir tortas. En combate controlaremos a hasta 4 personajes, siendo uno de ellos Ichiban, sin poder quitarlo de la formación. Cada uno contará con sus movimientos y, como esto es parecido a Dragon Quest, cada personaje tendrá su propio trabajo. Héroe, Sintecho, Ex-detective, Hostess, Guardia de seguridad, Guardaespaldas, Asesino, Dominatrix y hasta Crupier. Por mucho que sea un JRPG, mantendrá el tono cómico habitual en la franquicia.

Pluriempleados

Como ya hemos mencionado, cada personaje contará con distintos trabajos que podrá ejercer, que les darán acceso a distintos «estilos de combate.» Trabajos más centrados en la vanguardia, otros en proteger al resto, e incluso en apoyar sus estadísticas y hasta curarlos. «Como en Dragon Quest,» Kasuga Ichiban, 2019.

En combate contaremos con varias herramientas que podremos aprovechar para darles para el pelo a los que se metan en nuestro camino. Habilidades de ataque, objetos consumibles que pueden afectar al enemigo, y hasta habilidades combinadas en equipo. Pero no os preocupéis, si lo que os gustaba era coger una bicicleta y estampársela a un yakuza en la cara, podremos seguir haciéndolo gracias al campo de batalla interactivo. Y no solo el campo de batalla será interactivo, pues para que el combate no se nos haga aburrido, contaremos con comandos especiales. Apretar un botón en el momento justo o de forma repetida podrá aumentar nuestro ataque o nuestra defensa, según nos pida cada habilidad.

En esta ocasión, hasta se ampliará la variedad de enemigos que encontraremos. La increíble imaginación de Ichiban dará lugar a una enferma cantidad de maleantes de todo tipo. Desde los habituales yakuza y borrachos hasta… En esta ocasión, una imagen vale más que mil palabras, por lo que os dejamos con esta galería de «bichos raros» que podemos encontrar paseando por Yokohama.

Contenido por un tubo

Entre los muchos números y palabrejos que se incluyen en la pestaña de estadísticas de nuestro héroe, encontraremos también un gráfico de personalidad. Nuestra personalidad aumentará a medida que realicemos actividades variadas, cumplamos ciertos logros o utilicemos objetos específicos. Y de ella depende que podamos obtener nuevos trabajos, mejorando y expandiendo nuestro repertorio de habilidades en combate.

Y es que subir rasgos de nuestra personalidad es posible a través de un centro de formación profesional por el que nos podemos pasar. De la misma forma que podemos ayudar por las calles de Yokohama con HeroeAMediaJornada.com, lo último en servicios de ayuda al ciudadano. Desde entregar objetos específicos a rescatar a civiles siendo atacados en plena luz del día.

¿Y hemos hablado ya de lo fenomenales que son los clásicos minijuegos de las recreativas, el karaoke y el beisbol? Ah, y que no se nos olvide el nuevo Dragon Kart, todo un éxito entre los locales, gracias, en parte, a la fenomenal administración de su propietario. Que hablando de propietarios, casi se nos pasa añadir la empresa de dulces que lleva Ichiban por pura casualidad.

Mil y una actividades de toda clase, que refuerzan ese humor de la franquicia, con un personaje más emocional que Kiryu Kazuma. Situaciones ridículas sin forma de explicarlas, malentendidos que se tuercen y mucho más. Tenemos contenido por un tubo, por si en algún momento queremos desconectar de la historia principal del título. Porque nunca está de más tomarse un respiro por las calles de Yokohama.

Conclusiones

Yakuza: Like a Dragon es un soplo de viento fresco que, por suerte, me ha demostrado que una franquicia tan centrada en la acción como esta puede saltar al JRPG sin miedo a perder interés. Ichiban Kasuga es todo un ser de luz, todo un héroe en un mundo de sombras, parecido al protagonista de un manga shonen. Su viaje nos mantendrá pegados a la pantalla en las, como mínimo, 30 horas que dura, donde recorreremos toda clase de escenarios. Amistades, peleas, honor y pasión. Una amplia variedad de sensaciones acompañan este recorrido mientras descubrimos, poco a poco, la verdad que tanto persigue Ichiban Kasuga.

El sistema de combate mantiene la esencia de la franquicia modificando su fórmula para adaptarla al JRPG por turnos sin pérdidas. Y no solo eso, pues los añadidos como las invocaciones, los distintos trabajos y las armas nos harán enamorarnos de esta entrega. Renombrar esta entrega ha sido todo un acierto, pues si bien coge prestadas las bases asentadas de las entregas anteriores, es un punto de partida perfecta para cualquiera que quiera iniciarse en la saga, sobre todo con el increíble trabajo de traducción al español con el que cuenta. Y con todo el contenido opcional con el que cuenta, ofrece horas y horas de juego, para quien quiera amortiguar cada céntimo. Toda una recomendación, tanto para los amantes de la franquicia o del género, como para quienes piensan en iniciarse en alguno de los dos.

Finalmente, Yakuza Like a Dragon estará disponible a partir del 10 de noviembre en PlayStation 4, Xbox One y PC. A partir del día 12 también estará disponible en Xbox Series X y S, y el 2 de marzo llegará a PlayStation 5. Podéis encontrar más información sobre el título y la franquicia en nuestra web. Y no olvidéis seguir nuestra cuenta de Twitter para estar al tanto de todas las novedades de la industria.

Este análisis ha sido realizado gracias a una copia de prensa de Yakuza: Like a Dragon para PlayStation 4 cedida por Koch Media España.

Lo Bueno

  • Una entrega de la franquicia de lo más fresca: el punto perfecto donde veteranos y amateurs se cruzan sin problemas.
  • Un sistema de combate de lo más alocadamente divertido, ver lo loco que es cada movimiento es un espectáculo.
  • Un JRPG sin nada que temer a otros grandes como Final Fantasy, Dragon Quest o Persona 5. Una amplia variedad de trabajos y equipamiento que además casan perfectamente con el tono adulto y humorístico de la saga.
  • Ichiban Kasuga y sus compañeros son seres de luz en un mundo de tinieblas. La aventura que comparten y los vinculos que forjan nos sacarán más de una lagrimilla.
  • Contenido para parar un tren de mil y una formas: desafíos, minijuegos, coleccionables y horas y horas de diversión.

Lo Malo

  • Los combates están a la orden del día y en ocasiones puede llegar a ser irritante como en pocas ocasiones conseguiremos evitar entrar a uno, aunque escapemos al instante.
9,5

Escrito por: Victor Puig

Salí plurilingüe y acabé de profesor de idiomas. Me encantan los juegos de lucha, los JRPGs y sobretodo los indies. La buena música, dentro o fuera de los videojuegos, es otra de mis pasiones.