Crítica de Independence Day: Contraataque

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Hubo una época en la que Hollywood se sumó al carro de la destrucción masiva a la par que los desastres naturales; un episodio que en parte fraguó cierto alemán que salió de la nada.

Porque si algo no pasó inadvertido en Independence Day, fue la escala y la destrucción de la que hacía gala, tanto que solo un puñado de películas habían conseguido emular por aquel entonces. Cintas como Terminator 2 o Parque Jurásico años atrás, entre otras, fueron algunos de los mayores prodigios técnicos de la década de los 90 con momentos para el recuerdo, y por supuesto, la cinta de Emmerich no se quedó atrás, haciendo gala de pasajes tan icónicos como la destrucción de la casa blanca.

No obstante, han sido necesarios 20 años para ver la secuela de aquella famosa superproducción, y pese a las desavenencias con algunos de los responsables de la cinta original, así como el rechazo de Will Smith de cara a su participación en la película, el resultado no dista mucho de aquella primera invasión, pese a carecer del factor sorpresa de esta.

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La historia de Independence Day: Contraataque también transcurre, curiosamente, veinte años después de los sucesos acaecidos en la primera entrega. El mundo como tal ha cambiado, un mundo en el que todos están unidos y han aprendido de lo sucedido en aquella primera invasión. Tanto es así que la humanidad ha dado un salto cualitativo en lo que a tecnología se refiere, gracias a la “herencia” que los alienígenas han dejado atrás. Incluso han instalado una base en la luna, de modo que los viajes espaciales a pequeña escala se han convertido en poco más que un mero trámite.

Sin embargo, unos pocos sí que eran conscientes de que esta paz no iba a ser eterna. Y es que después de que la base lunar se viese envuelta en un pequeño escarceo con un objeto de origen desconocido, se ven envueltos a posteriori en una nueva amenaza alienígena; una amenaza con el tamaño suficiente (fácilmente de unas dimensiones similares a las del océano Atlántico), como para poner en jaque a toda la humanidad.

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Lo primero con lo que nos tenemos que quedar en esta nueva iteración, es el tono de la misma. Porque si Independence Day fue una película que no se tomaba en serio a sí misma, esta no le anda a la zaga. Tiene humor, sea divertido o no, y huye en la medida de lo posible de diálogos interminables y sin verdadera trascendencia. Sumado a todo esto, no faltan tampoco a la cita los inherentes desastres, aunque cabe decir que aquí no son tantos como pudiera parecer, algo que puede resultar extraño, y más teniendo en cuenta que la escala es mucho mayor que lo visto en aquella primera película.

Porque a diferencia de lo visto en aquella, esta se centra más en mostrar lo mucho que ha avanzado la humanidad y en cómo esta debe de hacer frente a una nueva amenaza que sigue superando por mucho la tecnología de la que hacen gala en la Tierra. No obstante, el último acto es generoso en lo que a fuegos artificiales se refiere, así como una buena muestra de que Emmerich y su equipo de efectos especiales hacen obras sumamente espectaculares.

También es cierto que la película se apoya en la aparición de viejos conocidos, y eso favorece el ritmo de esta, gracias en parte a Bill Pullman, otrora presidente de los Estados Unidos y famoso por sus dotes como piloto en lo que a aviones de caza se refiere.

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Y ya que hemos sacado a relucir los personajes, también es cierto que estos no gozan de un desarrollo a la altura, sobre todo si nos enfocamos en las nuevas incorporaciones, los cuales carecen de motivaciones de peso y no tienen un avance claro a lo largo de la película. Aunque más que eso, es la ausencia de carisma de los mismos, ya que Independence Day no es la más idónea a la hora de destacar y aunar unas actuaciones estelares, pero sí unos personajes que no dejan huella por lo antes mencionado. No es, ni mucho menos, un requisito indispensable en películas de esta índole, pero creemos que un poco de desarrollo no habría sentado nada mal.

Las interpretaciones, por su parte, van en consonancia al desarrollo de los personajes, algo que no es ninguna sorpresa, aunque en este caso poca culpa tienen estos, dado que no hay mucho que rascar. Ahora bien, puestos a nombrar algunos, sí que es cierto que el presidente antes mencionado así como la reaparición de cierto científico chiflado que se encarga de aportar el elemento más desenfadado de la cinta, son los más encantadores de la cinta extraterrestre.

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Pero incluso con todas estas carencias, Independence Day: Contraataque es una cinta que entretiene mientras dura, que no es poco precisamente. Sí, carece de la subida de tensión gradual de la cinta de 1996 y muchos de los esquemas que repite no tienen ese mismo impacto. Sin embargo, la película se preocupa por enriquecer el universo que estableció con anterioridad de forma coherente, así como confirmar un nuevo día en pos de reclamar la independencia de la humanidad, o dicho de otra manera, una tercera entrega en ciernes que todo apunta que nos llevará por otros derroteros.

Hasta entonces, solo nos queda esperar, y ya sea de paso, ver qué nos tienen preparado Emmerich y cía en la próxima entrega.

Escrito por: Alejandro Serrador

Técnico superior en Desarrollo de Aplicaciones Web. Amante del cine y los videojuegos, especialmente en lo que a títulos de rol y terror se refiere. A veces me da por escribir cosas. También me puedes leer en Twitter desde @npofficialsite