De mercaderes, mazmorras y Moonlighter

El título de un escrito debería ser una frase tal que sea capaz de resumir en pocas palabras el contenido del texto. En mi caso, no podría haber un título que recoja de mejor manera cómo me siento. Sí, así es. Estoy cansado. Estoy cansado de las aventuras de proporciones épicas, de esas historias donde eres ese héroe tapado destinado a ser salvador del universo, con un némesis o villano que, con suerte, tendrá una motivación, desarrollo y complejidad a la altura de mi interés. Tampoco busco enfrentarme a una amenaza sin parangón en la historia. No quiero. Es más, me niego a rondar cerca de estas historias. De forma temporal, me declaro en un estado total y absoluto de disonancia y de desintoxicación videojueguil hollywoodiense -si le encontráis un nombre mejor será bienvenido- o, por lo menos, hasta que salgan los Final Fantasy VII Remake, Cyberpunk 2077 y compañía que, por cierto, han sido retrasados.

Ante esta renegación por mi parte hacia los títulos que nos intentan ofrecen un conflicto de dimensiones bíblicas, hubo un juego que consiguió darme exactamente lo que quería. Se trató de un atisbo de esperanza. Una linterna en un desván. Ese café caliente en una mañana helada de invierno. La luz de la luna por la ventana durante la vigilia nocturna. Moonlighter es todo eso, y más, y lo ha conseguido con mucho menos. Ni héroes destinados, ni villanos antológicos, ni situaciones al más puro estilo Jungla de Cristal. Sólo un mercader con alma de aventurero y un deber para con su aldea y familia. Will, amigo mío, al abrir tu tienda, también lo han hecho mis ojos.

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La satisfacción de ver crecer una parte de uno mismo

-Leer con tono de vendedor de teletienda- “¿Cansado de tener que ir tú mismo a la Mazmorra Gólem para conseguir ese condimento para la sopa? ¿Miedo de lesionarte, perder la bolsa del tesoro o, peor, perecer en tan arriesgada empresa? No te la juegues más. Moonlighter abre sus puertas para ti. ¡Sí, para ti! Se acabaron los madrugones para entrar en la mazmorra. Se acabó eso de que estamos en temporada baja de raíces. Will tiene lo que quieres justo aquí, en Moonlighter.

Vale, de acuerdo. No voy a negar que quizás se me haya ido un poco de las manos, pero es que me siento justo así. El título de Digital Sun Games ha conseguido ofrecerme la oportunidad de dejar a un lado eso de ser un héroe y convertirme en un simple mercader, uno con afán de crecer y mejorar en el negocio familiar. Posiblemente no fuera esa la intención, ya que desde el primer momento se nos deja claro que Will, el protagonista de esta aventura, busca, por encima de todo, ser un Héroe. Sin embargo, en el primer momento del juego nos encontramos con que tenemos una pequeña tiendita de barrio en un pueblecito llamado Rynoka, alejado de la mano de Dios, y que debemos aprender a regentarla de forma correcta para que vuelva a ser lo que antaño fue: un nexo comercial para todo el mundo.

Para ello, tendremos que ofrecer todo tipo de productos a buen precio. Productos que obtendremos al abrirnos paso entre las intrincadas configuraciones que adoptarán las mazmorras a lo largo de esta pequeña historia, y conseguir todos los objetos que podamos antes de salir de ellas. Todo esto, teniendo en cuenta la limitación de espacio físico en nuestra bolsa, nuestra salud, las crecientes dificultades en los enemigos y que, si perecemos por cualquier razón, perderemos todo lo que hayamos ido recolectando. Es en esas situaciones en las que te encuentras mirándole directamente a los ojos al jefe final de la mazmorra, sin pociones, con la bolsa hasta arriba de suculentos tesoros, cuando tu mente decide qué tipo de aventurero eres: cauto Mercader o valiente Héroe. Y no sabéis lo que he disfrutado con mi tiendita.

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Ser Mercader es tener un trabajo de doble jornada completa

Porque conseguir colocar a Moonlighter, nuestra tienda, en lo más alto del escalafón comercial de esta realidad alternativa, en una Segunda Edad Dorada, será fácil, sí, pero a la vez divertido y entrañable. Nuestra primera decisión para impulsar el comercio local la tomaremos en el campo de batalla, ya que encontraremos diferentes objetos que nos obligarán a reorganizar y buscarle las vueltas al contenido de nuestra bolsa para llevarnos cuanto más, mejor, y de la más alta calidad. Porque nuestro pueblecito será pequeño, pero también exigente, y es que encontrar la mejor configuración para nuestros tesoros es un rompecabezas en sí mismo. ¿Qué hago, me llevo ese objeto que necesito para mejorar mi arco o le busco sitio a este valiosísimo tesoro?

Una vez hayamos conseguido sobrevivir de la mejor manera posible, y con la bolsa repleta de tesoros únicos, pues caza Mazmorra contiene una enorme cantidad de futuribles productos variados, lo siguiente será venderlos al mejor precio. Y no vale con ponerle el precio que nos parezca. Tendremos que estar atentos a nuestros visitantes y variar el precio en función de sus expresiones y de la demanda de cada objeto. Para lidiar con esta popularidad tendremos a nuestra disposición vitrinas antirrobos, porque habrá listillos cada día, donde colocar los objetos de más valor y exposiciones de ofertas, donde nos desharemos de esos objetos en temporada baja.

Todo esto para mejorar el local, conseguir más adornos que mejorarán ciertas características de Moonlighter, y sí, también mejorar equipo. Porque, al fin y al cabo, cada Mazmorra será más intrincada que la anterior y un Mercader que se precie debe siempre ir bien preparado para lo que pueda suceder, y salir pitando si la situación lo necesita. Los Héroes son más “valientes”, pero de valientes está lleno el cementerio, y los muertos no regentan negocios.

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Moonlighter ha conseguido crear en mí esa sensación de “buscador de tesoros” de verdad, del que busca, consigue y vende. Ni Nathan Drake, ni Lara Croft, ni Indiana Jones. Cada vez que entraba de nuevo en una de esas trampas llamadas Mazmorras me imaginaba como un simple hombre, con algo de manejo en el arte de la supervivencia, que solo busca encontrar los más secretos tangibles del lugar y salir corriendo de allí para ofrecerle a su pueblo el conocimiento que puede esconderse en estos misteriosos portales. Porque, ante todo, un Mercader es un superviviente.

Esto es todo por mi parte. Llegados aquí, solo me queda dar las gracias a quienes hayan logrado la ardua tarea de leer mi versión de la aventura de Will y de Moonlighter, quienes han sido mi amigo y hogar durante varias horas, y a donde volveré siempre que quiera sentir de nuevo lo que es ser un Mercader.

“Héroes y Mercaderes. Unos muy “molones”. ¿Otros “no tan molones”? Realmente hay dos caras de la misma morena. Pero claro… Es imposible ver las dos caras de una moneda a la vez… ¡A no ser que tengas un espejo! O dos monedas. Puede que en el futuro se den cuenta de que no son tan diferentes. Algún día… Espero que estas Mazmorras algún día revelen sus secretos…”

Escrito por: Alejandro Espacio

Estudiante del grado Ingeniería Industrial Electrónica y Automática. Gasto mis ahorros en mundos fantásticos para poder escribir y debatir sobre ellos. RPG y Acción y Aventura como escape de la realidad.