El primer Kingdom Hearts se nos hace mayor de edad

Kingdom Hearts, ese proyecto de Tetsuya Nomura de juntar proyectos de Squaresoft (actual Square Enix) como Final Fantasy con Disney. Si bien la fórmula puede parecer un tanto extraña, salió bien. A raíz de aquél primer Kingdom Hearts que salió hace 18 años en 2002, comenzó un camino que muchos recorrimos con cariño hasta su última entrega, Kingdom Hearts III, la cual muchos creímos que sería la última, pero el director nipón siempre encuentra nuevas formas de continuar la trama. De esta forma, con esta saga se ha creado un universo propio que ya no necesita seguir siendo impulsada por sus padres. En este escrito, como homenaje a aquella primera entrega que encandiló el corazón de tantos, os traemos un artículo mucho más subjetivo de lo habitual.

Y es que podría hablaros del juego de muchas formas, pero siendo sincero con vosotros, ¿qué se puede decir a estas alturas de KH que no se haya dicho ya? 18 años son mucho tiempo, aunque parezca que fue ayer cuando nos embarcamos en la Nave Gumi para explorar los diversos mundos. Desde un resumen en tres diferentes partes de la historia de Kingdom Hearts hasta escritos que profundizan más en esta última etapa de la saga, os hemos hablado objetivamente del título hasta la saciedad. Por ello, en esta ocasión vengo a comentaros mi primera experiencia en el juego, con mis manquezas y mis ideas, con esperanza de que muchos os sintáis identificados y os salte esa sonrisilla nostálgica del «hostias, a mí también me pasó».

Empezamos con el pie izquierdo

La primera vez que jugué al primer Kingdom Hearts lo hice un tiempo después de jugar al 2. Ya empezamos mal cronológicamente, pero hay que aclarar que por aquel entonces yo era joven e inexperto en el arte de los videojuegos. Pero fue un cúmulo de cosas las que me motivaron a interesarme por esta saga en particular. Si bien nunca he sido un gran fan de Disney y para mí es lo más aburrido de la saga, le da ese toque especial que lo diferencia de los demás juegos a los que estaba acostumbrado, como por ejemplo Final Fantasy VII. Dado que ya había jugado a algún título de FF, esto fue lo que más me llamó la atención. Ver a Seifer, Yuffie, Leon, Aerith y Cid en Bastión Hueco de KH 2 me hizo querer jugar a otros juegos.

Una vez jugué a Kingdom Hearts 1… pues digamos que no salió tan bien como esperaba. Desde el principio lo encontré un juego más desafiante que la segunda entrega (aunque en su día no la llegué a terminar por culpa de Demyx en Bastión Hueco y sus formas de agua). Volviendo a las Islas del Destino, recuerdo que Riku me dio tantas palizas en la lucha y en la carrera como nunca me han apalizado antes. Yo solo quería ganarle, aunque fuera una vez. Cogí entonces tal pique que hice la carrera mil y una veces hasta que por fin encontré la ruta que aun a día de hoy sigo empleando, pero aunque aquel marcador quedase 55 a 1, para mí fue toda una victoria.

Kingdom Hearts

Final Fantasy fue uno de los pilares de la saga que más me llamaron

Más adelante, tras superar los eventos de Ciudad de Paso y ver a Leon y compañía (he de admitir que me perdí como nunca buscando a Donald y a Goofy y aun a día de hoy tengo war flashbacks de aquello), me dirigí al País de las Maravillas. Tal vez mi odio por este mundo venga de aquel entonces, pero me pareció insufrible tratar de no perderme en la búsqueda de pruebas, y para colmo, el boss de aquel lugar era el primero que te obligaba a aprender a saltar si querías tener una oportunidad. Sí, sé que la psicomotricidad no es tan complicada, es darle a dos botones, pero ve tú a explicárselo a mi joven yo que todavía no se había acostumbrado a un mando. Tras ello, le tocaba el turno al Coliseo del Olimpo.

Y pues mirad, ni tan mal. Ya os dije que los personajes de Final Fantasy eran lo que más me atrajo de la saga en un principio, y el atuendo de Cloud de este mundo Disney me pareció una chulada tremenda. Mentiría si dijera que no me dejé matar algunas veces solo para poder enfrentarme a él durante días (a ver, igual tampoco hacía falta demasiado esfuerzo para dejarme ganar, yo era muy malo, pero en este caso era adrede). No obstante, cabe decir que este mundo me decepcionó tras haber jugado a KH2, ya que el Coliseo del Olimpo que ofrece la segunda entrega, además de incluir a Auron de FFX lo supera con creces. Me pareció demasiado simplón en comparación.

Todo tiene un final

Finalmente, me dirigí a Selva Profunda. Este mundo me encantó, puesto que siempre me han gustado los ambientes naturales. Además, la cabaña del árbol, ese sueño frustrado de todo niño que solo se cumple si vives en EEUU y tienes un padre no alcohólico, me gustó tanto que la hice «mi base». Como en este mundo toca dar varias vueltas, me lo pateé demasiadas veces, pero entre las lianas y deslizarme sobre troncos, me lo pasaba pipa. Y si me perdía, siempre podía volver a esta base provisional y empezar de nuevo. Notaréis que he comenzado el párrafo con un «finalmente». Y sí, en efecto, mi primera vez con KH terminó aquí. Admito que el boss camaleón y Clayton me fueron imposibles. Entre que uno empezaba siendo invisible y hacía mucho daño, que yo tampoco me aclaraba mucho y que Clayton podía curarse, este fue mi pico máximo.

Conclusiones

A pesar de que no abarcó mucho, mi primera partida de Kingdom Hearts duró muchas horas (tampoco en exceso) debido en parte a la dificultad y a mi manqueza, pero también a aspectos que me dejaron maravillado y dejé de lado la historia principal para admirarlos. A raíz de aquello, mi viaje por los mundos continuaría más adelante, cuando retomé juento a un vecino mío el Kingdom Hearts II y al final nos lo pasamos entre ambos, pasándonos las partidas a nuestras respectivas memory cards cuando uno de los dos hacía progresos que el otro no conseguía. Desde entonces, mi habilidad fue mejorando hasta el punto de haberme pasado actualmente todos los juegos en experto (re:coded tú no), y le tengo un cariño especial a la saga, aunque en mi humilde opinión, debió acabarse con un Kingdom Hearts III diferente al que vimos. Pero esa es otra historia.

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Escrito por: Jose García Sanjuán

Estudiante de Ingeniería Electrónica y amante de los videojuegos, sobretodo de los J-RPG (si son de Nihon Falcom mejor), aventuras gráficas o juegos de acción en tercera persona.