Gears 5 – Primeras impresiones

Son ya muchos años de Gears of War. Muchos años de guerra primero con los Locust y después con el Enjambre. Y cuando una saga tan prolífica se alarga tanto en el tiempo corre el peligro de estancarse, máxime cuando fuere el estandarte de un género, en este caso los third person shooter tácticos.

Gears of War 4 nos encantó por su enfoque hacia los eSports y por hacer avanzar la historia unos cuantos años, pero en honor a la verdad lo cierto es que fue demasiado continuista respecto a sus predecesores. Por ello mismo The Coalition ha querido dar un volantazo y renovar por completo el gameplay de la saga -su cambio de nombre ya fue toda una declaración de intenciones- pero manteniendo a su vez la esencia de la saga, aquello que la convirtió en lo que es hoy. Pues bien, tras darle unas cuantas horas a la beta de Gears 5 podemos decirlo alto y claro: el rey ha vuelto, y lo hace más fuerte que nunca.

Un enfoque más táctico y realista

Si hay algo que siempre defendí a capa y espada era la necesidad de convertir a Gears of War en un juego más táctico, algo vital en el multijugador. Esto no es Call of Duty, aquí no vale que cada uno haga la suya y corra de un lado a otro como pollo sin cabeza. Esa necesidad de coordinación, de cooperación, se ha visto reforzada en esta nueva entrega con el modo Arcade.

Ahora los personajes se dividen en clases, cada clase cuenta con un equipamiento distinto, armas a desbloquear en partida distintas -más adelante hablaremos de esto- e incluyen como novedad habilidades propias. De esta manera, es completamente obligatorio coordinarse con los compañeros para suplir las carencias del otro. Para muestra un botón. Marcus Fénix es un personaje para el combate a corta distancia; de salida va equipado con un subfusil Enforcer, y puede desbloquear con bajas la Gnasher, santo y seña de la casa. Además posee la habilidad de cubrirse en las coberturas y sortearlas con mayor velocidad que el resto. Kait Diaz, por el contrario, se centra en el combate a larga distancia y parte con una Hammerburst, un fusil de medio-largo alcance ideal para cubrir a nuestros compañeros.

De esta manera The Coalition fuerza la cooperación entre jugadores de un modo similar al visto, por ejemplo, en Overwatch o The Division, a la vez que elimina de un plumazo las carreras por llegar primero al lugar dónde se situaban el arco explosivo o el fusil de francotirador. Ahora las mejores armas hay que ganárselas. ¿Cómo? Por cada baja que consigamos se nos otorgará una calavera, éstas funcionarán de moneda de cambio para conseguir otras armas mejores. Por ejemplo, en el caso de Marcus partimos con un Enforcer, la pistola de cañón corto y una granada de humo. Si logramos 3 bajas, que no tienen por qué ser consecutivas, podremos desbloquear la Gnasher mediante un sencillo y rápido menú display para que la arma se añada automáticamente a nuestro arsenal. Con 5 calaveras podemos conseguir unas granadas explosivas. Pero que no lleve a engaños, las armas que desbloqueemos solo las tendremos mientras dure nuestra vida, por lo que si nos matan justo después de canjear las granadas reaparecemos sin ellas y sin las calaveras para poder comprarlas.

Armas de verdad y movimientos más realistas

Otro cambio que nos ha parecido fenomenal se encuentra en el control de los personajes y, en especial, al manejo de las armas. Por primera vez en la saga sentimos que las armas pesan, y sentimos su potencia por el retroceso de las mismas  y el titubeo de su mirilla al apuntar. En otras entregas era fácil vaciar el cargador entero de la Lancer a un rival en movimiento ya que el arma era extremadamente dócil. Ahora el retroceso de la misma nos obligará a afinar mucho nuestra puntería, lo que sumado al aumento de daño causado por las armas hace que nuestras vidas sean mucho más cortas que antaño si no procedemos con precaución.

También se han incorporado novedades en el desplazamiento del personaje, eliminando de una vez por todas el molesto wallbouncing, técnica que permitía tener al personaje rebotando de una cobertura a otra y haciéndolo difícilmente alcanzable. Ahora los personajes son más lentos, más pesados, pero a la vez más realistas. Quizá por ello se haya potenciado la mecánica del combate cuerpo a cuerpo, añadiendo un movimiento con cuchillo y profundizando ligeramente en la mecánica de agarres y contraataques tras coberturas.

Adiós Season Pass, hola temporadas

Parece que poco a poco las compañías se van dando cuenta de que a los jugadores no les gustan los pases de temporada y que, para colmo, estos dividen por completo la comunidad online del juego entre quienes pagaron para tener los extras y quienes no. Los desarrolladores han recapacitado y han añadido el Tour del Deber, una suerte de temporadas similares a la de juegos competitivos como Fortnite o Apex en las que deberemos cumplir una serie de objetivos concretos que nos permitirán desbloquear nuevos personajes, skins y demás.

Todos a bordo del «hype Coletrain«

Estas novedades, junto a las nuevas mecánicas de clases y compra de armamento ingame hacen que la experiencia multijugador de Gears 5 sea completamente distinta a la vista en anteriores entregas pero que, a su vez, si logramos meternos de lleno en ellas lo disfrutemos tanto o más que aquéllas. Ello sumado al más que interesante modo historia que plantea Gears 5 en torno a la figura de Kait Diaz y su descendencia nos ilusiona de cara al próximo desembarco de la franquicia en Xbox One y PC.

Desgraciadamente este primer periodo de beta se ha visto salpicado por un pobre rendimiento de los servidores y un emparejamiento de jugadores tremendamente lento, por no hablar de las colas de varias horas para entrar en el servidor en momentos de máximo tráfico. Esperemos que el segundo período de beta, previsto del 26 al 29 de julio, logre pulir estos fallos técnicos y sirva como primer paso para el que será un multijugador crossplay que puede hacer historia.

Escrito por: Daniel Funes Castillo

Webmaster de Legión de Jugadores. Fanático de los videojuegos con 3 años, empecé con Super Mario World y desde entonces no he parado. Busco crear una comunidad abierta y tolerante dónde todos puedan participar y dar su opinión.