Impresiones de Valorant: ¿el nuevo rey del competitivo?

Vivimos en una época dentro de la industria del videojuego en la que es extremadamente difícil conseguir un hueco dentro de esa base de títulos multijugador competitivo establecida desde hace años. League of Legends, Call of Duty, Counter Strike, Overwatch, sin entrar en el mundo de los juegos de lucha. Nombres propios que, a base de buenas decisiones, ocupan un puesto de lujo dentro de los torneos de todo el mundo, con millones de jugadores dedicándoles ingentes cantidades de horas hasta conseguir ser la mejor versión de sí mismos en ellos. Pero, ¿cuál es la forma del éxito al desarrollar un videojuego de estas características? Se podría decir que es un poco de todo: mecánicas buenas y profundas, conseguir una base de jugadores lo suficientemente grande como para ser autosuficientes y, lo que es más importante, saber mantenerla. 

Pero, como digo, el llegar y poner nuevas normas encima de la mesa es una tarea titánica, por eso mismo podemos contar con los dedos de una manos los lanzamientos que de verdad han sido relevantes por su innovación. Dentro de cada género, ya sea de cartas, shooter, MOBA o de lucha, vemos que todos beben de todos y sólo los que sentaron cátedra hace unos años siguen siendo los verdaderos influyentes dentro del competitivo. No es algo malo per se. Esa mentalidad de coger ideas de aquí y de allá nos ha dejado títulos incluso superiores a los que se basan, haciéndose un hueco importante dentro de este mundillo. Y quizás eso es lo que está intentando hacer en estos Riot Games con su nueva filosofía, una que recuerda mucho a la Blizzard con su propio universo de juegos, dándonos lanzamientos diferentes, variados y ampliando sus capacidades más allá del MOBA y League of Legends. Además, lo están haciendo a base de calidad, de saber qué pieza tienen que tocar en cada momento para conseguir ese ansiado éxito. Legends of Runeterra fue el primer ejemplo, colándose entre los videojuegos de cartas más jugados del momento, y Valorant ha sido la mano final ganadora que desde Riot se han estado guardando hasta ahora.

Una nueva mezcla de ideas

Ahora mismo se está celebrando su exitosa beta cerrada, y la mayoría de comentarios que veo en redes es que Valorant es básicamente un Counter Strike mezclado con Overwatch. Y lo cierto es que no les falta razón. El shooter de Riot Games, desde que pisas su tutorial, huele a familiaridad, a esas tardes en CSGO con tus amigos, pero también a esas otras divirtiéndonos en la obra de Blizzard con sus carismáticos héroes y heroínas. Porque Valorant es uno de esos videojuegos que coge un poco de aquí y de allá, perfeccionándolo, sintiéndose en todo momento familiar, pero sabiendo llevar la fórmula a su propio terreno para crear una mezcla propia. Así, sus partidas consisten en dos equipos de cinco jugadores cuya misión es defender dos puntos -A y B, o incluso C- o poner la bomba -llamada aquí Spike-, hasta que uno de los dos bandos gana trece rondas, siendo la economía y la compra de armas uno de sus pilares esenciales, como en Counter Strike. Sin embargo, aquí no somos el soldado anónimo número cincuenta y siete, sino que tenemos una selección de héroes o personajes, cada uno con sus habilidades -que tendremos que comprar al inicio de cada ronda, como las armas- y sus diferentes funciones dentro de las partidas. Tenemos un granadero, un tanke, un sanador, algunos más enfocados a la defensa, otros al ataque, intentando cubrir en todo momento cada tipo de jugador.

Entonces, ¿es básicamente un Overwatch? Sí, pero no. En el shooter de Blizzard los personajes y sus habilidades estaban más enfocados a hacer daño al rival, es decir, era todo un poco más alocado. Al final las partidas se resumían (hablando de la parte más casual del juego) a defender o atacar usando una y otra vez las habilidades de los personajes atacantes para hacerte hueco mientras los healers y tanques te cubrían las espaldas. En Valorant esto no está enfocado de esta manera. Aquí, al igual que las armas, las habilidades tenemos que comprarlas al principio de cada partida, así que si en una ronda no tenemos dinero no podremos conseguirlas. Además, éstas no están enfocadas a hacerle daño al rival, sino que básicamente sustituyen a las granadas, cegadoras y humos -entre otras cosas- que nos podemos encontrar en CSGO. Así, porque tengas a “x” personaje no significa en un primer momento que vayas a matar a más enemigos, sino que debes saber en qué momento debes usar sus habilidades de una forma óptima para poder entrar en un punto, defender la Spiker, etc.

Variedad y equilibrio

En este sentido, se nota que el juego está pensado al milímetro para que ningún personaje sea mejor que otro. Todos los que he probado y están disponibles en la beta tienen una función muy específica según su rol en la partida, y no he notado por el momento que estas se rompan porque un equipo lleve un grupo de héroes determinado. Es palpable que desde Riot Games han puesto un esfuerzo enorme en nivelar Valorant al máximo, y eso que estamos hablando de una beta cerrada, donde se tienen que corregir aún varias cosas. Como es, quizás, el caso de las armas. Estas recuerdan mucho a lo visto en Counter Strike, teniendo que controlar el retroceso de ellas tanto apuntando con la mira como disparando con la cadera. Esto no es un Call of Duty, así que no podemos ir disparando y corriendo a lo loco porque no vamos a durar ni diez segundos. Sin embargo, da la sensación de que todas se sienten más o menos igual, aún habiendo subfusiles, francotiradores, automáticas y semiautomáticas. Por ejemplo, en Global Offensive, cuando comprabas un AK47 notabas su fuerza desde el primer disparo, y cómo el retroceso era mayor que con la M4. Aquí no he sentido eso, y creo que se debe a que les falta bastante personalidad.

Quizás ese es el punto más negativo que le podría sacar a esta primera beta cerrada de Valorant, pero también que ningún arma sea mejor que otra y marquen una diferencia real en la partida hace ver de nuevo que la filosofía de Riot en este videojuego es que todo esté lo más nivelado posible en todos los sentidos jugables. Lo mismo se podría decir de los mapas, habiendo probado tres en esta versión de prueba. Cada uno tiene una ambientación diferente, así como características que los hacen diferenciarse unos de otros. Uno de ellos tiene hasta tres puntos donde colocar la bomba, A-B-C, y aunque el resto seguían teniendo dos como en Counter Strike, uno se caracteriza por tener en su parte intermedia un teletransporte para ir rápidamente de un punto del mapa a otro, mientras que el restante contaba con diferentes alturas por las que podías avanzar. Como resultado, al final del día estamos hablando de que Valorant es un videojuego variado, donde en cada mapa vamos a tener una partida completamente distinta a la anterior, y eso que, como digo, sólo hay tres disponibles en esta beta.

Valorant tiene un futuro prometedor

Lo cierto es que estas primeras impresiones de Valorant no podían ser más positivas. Creo que estamos ante el videojuego más ambicioso de Riot Games desde League of Legends, y eso ya es decir. Se nota que desde la compañía quieren dar de nuevo un golpe encima de la mesa, haciéndose un hueco dentro de los shooters competitivos. Razones tienen para conseguirlo, porque Valorant, aún siendo una mezcla de ideas, es como un cóctel Molotov, química que puede llegar a explotar en cualquier momento sin que nos demos cuenta. De hecho, ya lo está haciendo, siendo lo más visto de Twitch durante todas estas semanas. Y es que su base es extremadamente buena, demasiado teniendo en cuenta todo el camino que aún le queda por recorrer, con una beta abierta con muy pocas asperezas que nos deja entrever el que puede ser el nuevo rey del competitivo dentro de unos meses. No es Counter Strike, no es Overwatch, es algo nuevo y a la vez familiar, que puede llegar a ser mejor que ambos si se toman las decisiones correctas en el futuro. La parte más difícil ya la han bordado, y con nota.

Escrito por: Rubén López

Videojuegos, cómics, cine y música. Es todo lo que necesito en este mundo. Redactor a tiempo parcial y amante de las buenas historias.