Indie Rewind: To the Moon

To the Moon

Años ha que la industria experimentó un cambio en la forma de llevar las cosas. Fue una época en la que las grandes empresas se peleaban por el trozo más grande del pastel, y en la que unos estudios más pequeños, pero sí lo suficientemente reseñables como para hacerse un hueco, también peleaban para hacerse notar.

Sí, vale, todavía tenemos ahí a los más grandes, véase EA, Ubisoft, Activision, y muchos otros que lanzan sus títulos AAA de forma anual. Pero por otra parte, estamos viviendo una etapa en la que los proyectos medianos se han convertido, valga la redundancia, en auténticas medianías, que en muchos casos están propiciando la caída de estos ante la falta de medios en pos de subsistir. Empero, eso ha propiciado que estudios de unas pocas personas hayan pasado a ser la nueva esperanza para con los usuarios, una esperanza que reniega de las políticas agresivas en pos de mimar a estos últimos.

To the Moon

Y dentro de este últimos grupo entraría To the Moon, un título desarrollado a partir de RPG Maker, una herramienta muy versátil que facilita la creación de juegos de rol, muy al estilo de juegos como Final Fantasy VI o Chrono Trigger. Sin embargo, solo coquetea con los elementos intrínsecos del género, la mayoría de estos por puro decoro y en un sentido homenaje. Asimismo, los pocos rompecabezas que hay son solo un mero trámite a favor de la narración. Tanto es así que casi podríamos considerar To the Moon como una novela interactiva más que un videojuego al uso.

Porque este hace mucho énfasis en la carga argumental, hilvanando una historia muy bien contada y con una serie de momentos genuinamente sorprendentes y conmovedores. Y repetimos que a pesar de que To the Moon no se juegue como un JRPG, sí que es cierto que la escritura y la forma en la que se desarrolla la historia son muy propias del género. Una historia ambientada en un mundo en el que existe una tecnología capaz de retroceder a través de los recuerdos de una persona e implantar nuevos recuerdos a partir de otros. Una metodología en la que seremos conscientes de las vivencias de la persona, tal y como ésta las conserva, pudiendo viajar de unas a otras, y hallar una serie de objetos, que como si de mementos se tratasen, estimulan su memoria.

Sin embargo, esto tiene un inconveniente, y es que generaría un conflicto a posteriori, entre los recuerdos que no son reales y los que sí lo son, cesando así la capacidad de la persona para funcionar correctamente. Sí, es una operación que se ejerce solo para aquellas personas que en su lecho de muerte, quieren que todas las metas que se habían propuesto, se hagan realidad. Por lo tanto, se tiende a trabajar a contrarreloj, ya que son muchos los recuerdos con los que se tienen que trastear y que son difíciles de alterar.

To the Moon

Una premisa en la que encarnaremos a dos doctores, Eva Rosalene y Neil Watts, miembros de la compañía Sigmund Corp., y que hacen uso de la tecnología antes mencionada. Estos reciben la petición de un anciano con el nombre de Johnny, que en estado de coma, desearía haber podido ir a la luna. No se sabe por qué, pero eso es lo que quería hacer. Por ende, ambos doctores tendrán que recorrer los recuerdos de Johnny y buscar aquello que lo llevó a estar donde se encuentra ahora. Una idea sería la de llegar a la infancia de éste e insertar dicho recuerdo, y que este se vaya desarrollando a medida que se van generando otros tantos recuerdos cimentados sobre este.

Ahora bien, esto es algo que suena mejor en la teoría que en la práctica, y las cosas no tienen porqué salir como estaban planificadas. Para más inri surge otro misterio concerniente con el paciente en cuestión, y que tiene que ver con el pasado de su difunta esposa, de nombre River, y de la cual sabremos mucho, al igual que la importancia de ésta a lo largo de la vida de Johnny. Casi podríamos decir que la relación entre ambos es lo que más va a acaparar nuestra atención, sobre todo por todo lo que han vivido, con sus cosas buenas y malas.

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Y pese a este trasfondo tan melodramático de la obra, sí que hay presentes momentos bastante más desenfadados. Sin ir más lejos, el propio comienzo de la aventura, que da pie con la llegada de los dos doctores y como se va construyendo también una química entre los dos. Neil, por una parte, siempre impetuoso, no es muy dado a los sentimentalismos y rara es la ocasión en la que no tiende a bromear. Eva, por su parte, es todo lo contrario, muy deseosa de conocer los sentimientos de los unos y los otros. Si bien, son esas diferencias las que establecen una amistad tan férrea. Por supuesto, es un enfoque que cambia, pero es de agradecer esa amalgama de elementos.

¿Hace falta decir también que To the Moon hace gala de una de las historias de amor más bonitas que ha conocido el medio? En una industria como la que nos ocupa, no es la primera vez que se ha introducido una relación entre dos personajes que a medida que se desarrolla, deriva en un amorío, pero son pocos los juegos que distan de ofrecer algo que vaya más allá de una relación romántica cursi al uso. Así a bote pronto, The Darkness o Silent Hill 2 y unos pocos elegidos, formarían parte de este grupo selecto, pero creo que To the Moon es merecedor de estar en ese olimpo particular. Asimismo, este título plantea una serie de debates, como es el hecho de si resulta ético alterar la memoria de un paciente, aun siendo el deseo de éste. ¿Es justo poner por delante la profesionalidad en contraposición a la humanidad de cada uno? Son cuestiones que nos irán asaltando conforme vayamos avanzando, muchas de ellas apuntando a la naturaleza humana misma, así como otros temas que son propios de la ciencia ficción.

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Por otra parte, el proceso de implantación de la memoria de marras conlleva un aspecto puramente jugable, y que puede no gustar a muchos por lo artificial de éste. Digamos que se crea un constructo (entiéndase como algo de lo que se sabe que existe, pero que es difícil de explicar) de los recuerdos más recientes de la persona, y desde ese espacio tenemos que encontrar cinco objetos que el paciente recuerde de forma distintiva. Y una vez encontrados, resolveremos una serie de rompecabezas en pos de viajar de un fragmento de memoria a otro. Por desgracia, son situaciones muy puntuales y tampoco implican un desafío para con el usuario, más allá de ir ‘clicando’ sobre los objetos y usarlos más adelante.

De todas maneras, que To the Moon no suponga un reto, no significa que eso sea algo negativo. De hecho, es algo que se ha introducido para romper con la “monotonía” de los diálogos presentes en una aventura que puede durar alrededor de 4-5 horas y que lo aleja de los tejemanejes de una novela visual. Sea como fuere, el objetivo de To the Moon es el de contar una historia, qué duda cabe, y es algo que consigue con creces.

Todo ello aderezado con una banda sonora que con solo su tema principal y con un par de monigotes de fondo, consigue sacarnos más de una lágrima. Aunque dadas las limitaciones que pueda atestiguar To the Moon y esa pequeña maravilla en forma de herramienta que recibe el nombre de RPG Maker, es justo decir que los escenarios están muy bien recreados y que no están faltos de detalles.

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Resumiendo que es gerundio. To The Moon no es un juego, y aunque tenga cierto grado de interacción, no nos ofrecerá nada parecido a un desafío. Hay que verlo como una experiencia, una experiencia que viene a reflejar una batalla perdida, la de la vejez, el arrepentimiento, la salud mental y el amor. Porque como jugadores, debemos meternos en la piel de Johnny y ser conscientes de la realidad en la que vivimos y cuánto estamos dispuestos a sacrificar.

Escrito por: Alejandro Serrador

Técnico superior en Desarrollo de Aplicaciones Web. Amante del cine y los videojuegos, especialmente en lo que a títulos de rol y terror se refiere. A veces me da por escribir cosas. También me puedes leer en Twitter desde @npofficialsite