La comida a través del videojuego Parte 1: Final Fantasy XV

La comida es tan vieja como la vida, una prueba de la civilización y una representación de cada una de las culturas que pueblan la tierra. Hay tantas recetas como ancho y vasto es el mundo, y cada cultura protege sus bases culinarias con fuerza. Hay varias formas de morir, una de ellas es llamar tortilla española a las aberraciones que pululan internet, o pedir salsa barbacoa en Italia, o comer en Estados Unidos. Obviamente este amor por la ingesta descontrolada y abrazo de la gula no podía dejarse pasar por el medio audiovisual. Hay un ejemplo genuino de apreciación y amor a la comida como es Tampopo, una película japonesa de 1985 en la que un camionero aficionado de la comida levanta el restaurante de udon de una anciana.

La película es,
bueno, una de las mejores películas, punto. Pero más allá del
simplismo se trata de una obra que se dedica a la comida, con planos
respetuosos y parándose a, por así decirlo, saborear cada uno de
sus ingredientes. La película trata sobre la comida y la
protagonista es la comida. Lo que Tampopo consigue con este
tratamiento de su ideal es dar un trasfondo al mundo que trata,
usando un truco fantástico, usar la comida para crear una base firme
y creíble. Si en una obra hay comida es más fácil que nos creamos
su mundo.

¿Cómo traducimos esto al videojuego? Mediante el Worldbuilding, claramente. Y en esta serie de textos voy a intentar profundizar un poco en por qué cuando vemos un plato de ramen en un juego notamos a sus personajes un poquito más humanos.

Final Fantasy XV: Comida y construcción

Este texto se puede ver de dos formas. Una apreciación a una mecánica en la obra de Tabata, hecha para dar buffs a nuestra boyband, o un intento de análisis de la mayor genialidad, o una de ellas, que tiene Final Fantasy XV. En esencia, se podía haber contentado con unas pociones y esa clase de casquería de mundos de fantasía que suben PV (Puntos de vida) y mejoran stats. En vez de eso se apela una función a Ignis, tanto narrativa como utilitaria. Ignis es el asistente personal de Noctis, protagonista de la historia y príncipe de su reino. La familia de Ignis siempre ha tenido esta función guardiana de la familia real, por lo que ha cuidado de Noctis desde que su juventud. Ignis también es cocinero, y el encargado de que los otros tres cazurros no se mueran de hambre ni de colesterol.

No estoy descubriendo nada, cada personaje cumple un servicio al grupo y es una sinestesia de personajes obvia desde el minuto uno. Lo que no es tan evidente, o al menos a mi el percatarme me ha costado un par de juegos, es el efecto de contar con platos tan realistas y variados en un juego que va sobre viajar, y de como ayuda, de forma tan efectiva, a creernos, o al menos yo, un mundo ficticio.

FINAL FANTASY XV CALLOS

Por ejemplo, en Kingsglaive, película del mundo de Final Fantasy XV de dudosa calidad (narrativa), tras un cruento primer acto los personajes se reúnen en un bar de las zonas bajas de la ciudad. Una de esas escenas que tenemos retratadas de la comida callejera asiática, con luces en tonos anaranjados y frituras varias con refrescos. Un momento de descanso que nos ayuda a posicionar a los personajes en un estrato social, tanto por la zona de residencia como por la alimentación.

Eres lo que comes

Podemos sustraer este tratamiento al juego base. Final Fantasy XV aprovecha estas recetas, este meme de ‘I’ve come with a new recipe’ de Ignis para contar pequeñas historias en el mundo del juego. En el propio anime (otro día hablaremos del desastre transmedia que Square-Enix hizo con este juego) podemos ver la personalidad infantil y desinteresada de Noctis al desmontar su hamburguesa porque no come verduras a sus santos 21 años.

Y en el juego, la cuestión que nos ocupa, cada uno tiene su plato favorito, y nos ayuda a comprender a nuestra boyband con simple iconito; un buen diseño de personajes y de construcción del mundo. Para lecturas neófitas, en las zonas de descanso podemos cocinar o pedir comida, y algunas recetas traen un iconito en 16 bits de uno de los personajes y un corazoncito, indicando su amor por el plato. Este amor, además, viene con un aumento de stats.

Totalmente inservible, dado uno de los muchos problemas del juego que ya se han comentado en estos tres años de su existencia, pero que narrativamente ayuda a contar mucho de los personajes. De que Ignis tiene un paladar más refinado, o de que la naturaleza de Gladio hace que sea ferviente seguidor de la carne picante y los fideos instantáneos (útiles en sus travesías a la intemperie). Promto por otra parte tiene predilección por los dulces, porque es un ser de luz.

+50 HP

Resulta extraño ver que un juego con tantísimos problemas narrativos haya tenido tiempo de estos detalles para poner los pies en la tierra, al menos hasta que se ven los documentales de Studio 5. Studio 5 es parte del equipo de Square-Enix encargado de Final Fantasy XV, y son los que, junto con Tabata-San, aparecieron con la idea del viaje como experiecia a raíz de todos los viajes ya acampadas que hicieron como documentación para el juego, donde tuvieron oportunidad de experimentar la unión en base a una experiencia común, y a los momentos de comer como puntos de descanso y armonía.

Final Fantasy XV Parrilla

Hay un segundo factor en esta sensación de ‘pies en la tierra’ o credibilidad del mundo, y está en el, extrañísimo, realismo de las recetas. Es algo que siempre he pensado, tanto el nombre como los ingredientes de los platos están hechos con la mente de un cocinero. No tienen nombres artísticos o rimbombantes, si no que se definen y explican solos. La Brocheta montesa es una brocheta de verduras silvestres y carnes de presa tempurizadas con un poco de limón porque va bien para echar encima del tempurizado japonés. La Parrilla a la Ostrum, una parrilla en sartén de hierro negro simulando piedra, se acompaña de pan tostado porque es costumbre comer de esta clase de parrillas (propia de las acampadas) usando el pan como cuchara.

Final Fantasy XV: Regiones y Gastronomía

Y como Final Fantasy XV es fantástico esto no se queda aquí. Cada región tiene unas recetas propias y unos platos estrella basados en la fauna que las pueblan, su disponibilidad y su clima. Insomnia, ciudad cosmopolita, cuenta con platos ligeros como cremas y consomés, al mismo tiempo que la comida callejera antes mencionada sirve como contraparte de las zonas con menos recursos. Los bares de carretera tienen comida rápida y aquellos lugares que se acercan más a poblados tienen recetas caseras y artesanas. De estas que te imaginas con cierto vapor por encima y una capilla de grasa sobre la salsa.

Hay uno en especial, el crujiente de mar emparedado. Es un plato común en la comida japonesa y consta de tres piezas con rebozado exterior acompañadas de pan de molde ancho tostado. Es una presentación única de este plato y de la carne yagu, y no tiene ningún sentido que se vea tan bien en un juego de fantasía contemporánea. Estas recetas a 4k y que tienen mejores texturas que muchos NPC’s del juego. Que en el multijugador adquieren una capa supeditada a lo comentado al ser desconocidos con quienes compartes los platos. Todos estos platos, el Crujiente en brocheta (carne en panko y salsa tonkatso), el risotto de setas estofadas, o el estofado especial (estofado a baja temperatura en su jugo) son totalmente replicables.

Conclusiones

En el futuro seguiremos hablando de como Hajime Tabata es un genio con insuficientes oportunidades y el tiempo acabará poniendo a Final Fantasy XV como la joya imperfecta que es. Ahora, lo que es indiscutible es que pudiendo quedarse en meros objetos, el equipo supo usar una mecánica para contar una historia y crear subcapas de contenido en un juego con un desarrollo tan tempestivo como el que nos ocupa. Y no sé si es por mi profesión o por el más que obvio trabajo puesto en que estos platos se viesen tan estúpidamente deliciosos, pero jamás podría considerar Final Fantasy XV como el juego que es sin sus recetas.

Escrito por: Rodrigo Losada

''Griffith did nothing wrong'' @rottvan