La singularidad de Spyro en un mundo de dragones

Hace unas semanas, salió a la luz el rumor de que los juegos de Spyro tendrían un remake. Al conocer esta noticia, muchos amigos corrieron a mandarme mensajes diciendo que me iba a alegrar. Y ya lo creo que lo hice. Los juegos de Spyro me han acompañado durante toda mi infancia, cuando con cinco años los probé por primera vez. Y creo que ahí empezó mi amor por los dragones, criaturas míticas y envueltas en leyenda… aunque en este caso no fuera así.

Quizás por eso fue por lo que me gustaron tanto estos títulos. Los dragones han estado presentes durante siglos en el imaginario popular, mostrando diversas vertientes según la localización geográfica. En el mundo occidental eran representados como criaturas malignas y robustas, a las que había que dar caza. Por su parte, en la vertiente asiática estos tienen una apariencia más frágil, y solían representar la naturaleza, elementos místicos y de sabiduría.

Dragon Yomigami Okami

En cualquiera de los dos casos podemos ver ejemplos en el mundo de los videojuegos, series o libros, siendo un elemento recurrente. Entre los malvados podemos encontrar al codicioso Smaug de El Hobbit; aquel al que dio caza San Jorge; o los que debemos derrotar en el videojuego Dragon Valor. Entre los amigables con los humanos encontramos a Haku de El viaje de Chihiro. También está Desdentao de Cómo entrenar a tu dragón o Black de Suikoden.

Desmitificando el mito

Pero Spyro y los dragones de su mundo son totalmente diferentes a ellos. Y eso los hace especiales. Y es que en sus videojuegos los dragones están desmitificados completamente. Son seres dotados de inteligencia y fuerza, sí, pero no más que el resto de criaturas. Y esto lo vemos reflejado en cualquiera de sus juegos. Cabe mencionar, antes de nada, que me refiero a los que componen la trilogía de  la PlayStation original y los dos primeros de PlayStation 2.

En el primero, son transformados en piedra con facilidad por Gnasty Gnorc, quedando a merced de sus compinches. Como podemos comprobar no son gran cosa, dado que Spyro puede vencerlos con facilidad, mostrando así un equilibrio entre fuerzas. Dado que realmente somos nosotros, como jugadores, los que inclinamos la balanza hacia el bando de los dragones. En la segunda y tercera aventura Spyro ya sí es reclamado como héroe. Pero más que por su condición de dragón se debe a los méritos acumulados en las primeras aventuras. Y tengo que remarcar el hecho de que a partir de ese punto contamos con la ayuda de otros personajes que nos serán indispensables para superar diversas fases.

Spyro

La sensación de vulnerabilidad de Spyro y compañía se ve reforzada por un elemento clave: Sparx. La incansable libélula que acompaña a nuestro dragón morado en sus aventuras. Tal y como se ve en Spyro: Enter the Dragonfly, las libélulas son un punto clave fundamental en el desarrollo de los dragones, entregándosele una a cada cría que nazca. Esta simbiosis se ve aún más patente al ver como Spyro morirá al recibir daño si no cuenta con Sparx. Quizás esta unión se deba a un simple juego de palabras muy bien traído (al fin y al cabo, libélula es Dragonfly en inglés), pero nos muestra que es necesaria una «magia» para mantener vivas a nuestras reptilianas criaturas.

Y así se forma la leyenda de Spyro

Quizás por esto es por lo que Spyro tuvo tanto éxito. La gente de Insomniac nos presentaban a una criatura que todos admirábamos, rompiendo los esquemas que arrastraba su especie. Nos los acercaba así a los jóvenes jugadores. Al fin y al cabo, Spyro era un dragón que no había alcanzado su madurez, siendo insignificante en comparación otros. A pesar de ello, se aventura a enfrentarse con los medios que tiene para ayudar. Pese a tenerlo todo en contra.

Y es que puede que los juegos de Spyro no se hicieran famosos únicamente por su jugabilidad. Puede que fuera por presentarnos el lado más amable y humano de estas criaturas. Al menos a mí, meditándolo, me da esa sensación. Sin lugar a dudas puedo decir orgullosa que me alegro de haber pasado mi infancia junto a este dragón morado. Y estaré encantada de volver a pasar tiempo con él si el remaster ve la luz.

Escrito por: Ana Quintana

Papercrafteadora. Orgullosa miembro de la Suikosecta y sacerdotisa del Maraísmo. En mi humilde morada caben todo tipo de bichos, ya sean Yokais, Pokémon o Digimon. Cazo Wyverns y dragones ancianos en mis ratos libres. ¿Hee-ho? ¡Hee-ho!