Monster Hunter Rise: la mitología detrás de los monstruos (I)

Muchos estaréis disfrutando de las increíbles cacerías de lo nuevo de Monster Hunter. Como comenté en su análisis, se trata de uno de los mejores juegos de la saga que introduce un gran cambio en su sistema de combate con el cordóptero, aunque no es el único cambio. Por ejemplo, los de Ichinose han apostado por un estilo más orientado al Japón tradicional, algo que podemos ver en el diseño de Kamura, la nueva aldea y base, aunque también en los monstruos. De hecho, los nuevos monstruos que llegan con Monster Hunter Rise están basados en algunos de los demonios del folklore y mitología japonesa, los llamados yokai. En este artículo intentaremos desmembrar, en el sentido literal de la palabra, el origen de cada monstruo y su referencia mitológica. No he podido preguntar directamente al equipo de creación sobre las influencias para cada monstruo, por lo que esta información es producto de una investigación independiente, pero creo que podremos hacernos una buena idea de qué hay detrás de cada una de estas bestias. En este primer artículo abordaremos el Gran Izuchi, el Tetranodon, el Aknosom, el Bishaten y el Somnacanth.

Gran Izuchi, la afilada hoja del Kamaitachi

El primer gran monstruo al que nos enfrentamos en este juego posiblemente sea el Gran Izuchi, que hace el papel de primer desafío que otros muchos han realizado antes, como el Gran Jagras en World o el Giadrome en Monster Hunter Freedom 2. Este Wyvern pájaro cuenta con características muy similares a las de sus parientes, con cuerpos pequeños y delgados, perfectos para movimientos rápidos, y que siempre suelen ir acompañados de sus congéneres de menor escala.

Curiosamente, esta última peculiaridad también se le atribuye al Kamaitachi, el yokai en el que se podría basar este monstruo. El Kamaitachi (窮奇, armiño de la hoz) es una leyenda del folklore japonés con cuerpo de armiño, un mamífero similar a una comadreja, con una cola en forma de hoz o cuchilla tan afilada como sus garras, y se dice que cabalgaba con el viento con otros dos compañeros, formando grupos de tres, de forma que el primero se encargaba de aturdir a la presa, el segundo, la dañaba y el tercero, hacía que la herida no sangrase.

El Gran Izuchi, cuyo nombre en japonés es Osaizuchi (長 osa (líder), 飯綱 izuna (comadreja) y 窮奇 kamaitachi), trabaja en grupos de tres también, como podemos ver claramente en el vídeo introductorio del monstruo, aunque en este caso ninguno aplicará medicina alguna para evitar el sangrado o dolor de las heridas que nos causen, eso está claro.

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Tetranodon, el Kappa que practicaba sumo

El Tetranodon quizás sea uno de los más fáciles de referenciar con su parte mitológica. Gracias a su inconfundible pico, más similar al de un ornitorrinco que al de una tortuga, al enorme caparazón de su espalda y al verdoso pelaje, similar a las algas de un río, es fácilmente reconocible como un Kappa.

Los Kappa (河童, «niño de río») son una de las muchas clases de Yokai que pueblan el folklore japonés y uno de los más conocidos, en parte, por las muchas representaciones que ha tenido en la escena audiovisual durante muchos años. Su apariencia es muy similar a la de una tortuga, salvo por su estructura humanoide, que cuenta con un pico de ave y una región sin pelo en la zona superior de la cabeza, la cual se encuentra siempre húmeda y se dice que es su fuente de poder.

Siendo una de las “deidades acuáticas de esta tradición, el origen de esta figura recae en el intento de advertencia hacia los niños de evitar los lagos y ríos, pues se decía que los Kappa engañaban a las personas para atraerlas a sus escondrijos, secuestrarlas y devorarlas. He aquí el origen de ese apetito voraz del que hace gala el Tetranodon, llegando incluso a comer rocas para inflar su estómago y usarlo como arma.

Además, y los que se hayan enfrentado varias veces a este monstruoso anfibio se pueden haber dado cuenta, uno de sus ataques más característicos consiste en una acometida alternando golpes con ambas manos, un movimiento típico de los combates de sumo llamado Tsukidashi, el cual podéis ver aquí. Con este movimiento el luchador busca sacar rápidamente a su contrincante del ring. En una batalla contra un Tetranodon no hay una zona de combate delimitada, pero un golpe de estos duele igual.

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Aknosom, la llamarada de los cien años

¿Alguna vez habéis conservado un paraguas de más de 100 años? Puede que alguien sí, y puede que ese sea el origen del Aknosom, quien bien podría estar basado en el Kasa-obake (傘おばけ, fantasma paraguas). Se dice que este Yokai se genera de los paraguas de más de cien años de antigüedad, momento en el que le surgen un solo ojo, una sola pierna y, a veces, dos brazos. Dependiendo del trato que se le haya dado al paraguas antes de cumplir el siglo, el Kasa-obake tendrá un comportamiento benigno o, por el contrario, será un auténtico dolor de cabeza.

Sí, lo habéis adivinado, el Aknosom está claramente basado en esta figura mitológica. Prueba de ello es la llamativa cresta de color rojo fuego de su cabeza, que recuerda indudablemente a la forma de un paraguas. Pero esta no es la única fuente de inspiración que los de Capcom podrían haber seguido para el diseño de este Wyvern Pájaro. De hecho, no hace falta ni luchar contra él para darnos cuenta. La ilustración del monstruo refleja claramente uno de los yokai más conocidos de Japón.

Por un lado tenemos el Basan (波山, pájaro legendario), un gallo de fuego que se dice era del tamaño de una montaña. Esta leyenda descendía por las noches a los pueblos y ciudades, iluminando el camino a su paso con llamaradas de fuego fatuo y haciendo un sonido peculiar, “basabasa”, otro de los nombres por los que se le conoce. Quizás sea la inspiración proveniente de este pájaro de fuego lo que le otorgó al Aknosom el poder de controlar dicho elemento. Aunque no es la única ave en la que se podría basar este monstruo, pues sus movimientos ágiles y gráciles recuerdan mucho a una grulla, uno de los animales más venerados por los japoneses y que más historias tiene a sus espaldas.

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Bishaten, los Karasu Tengu y la fruta

Otro de los nuevos monstruos que se han introducido con Rise es el Bishaten, un Bestia de Colmillos de estructura similar a la de un mono, tanto por su rostro como por sus extremidades, pero con ciertas diferencias como sus alas y un pico más similar al de un ave. Es por estas razones que podríamos pensar que una de las influencias más claras para el diseño del Bishaten es el Karasu Tengu (烏天狗, tengu cuervo).

Esta especie de Tengu es representada con cuerpo humanoide, cara de cuervo, manos y pies en forma de garra y unos colmillos fuertes y afilados, lo cual concuerda con lo que vemos de esta bestia en gran medida. Además, algunos ejemplos de esta especie cuentan con alas, lo que explicaría las pequeñas alas que presenta el Bishaten en sus extremidades. Se dice que los Karasu Tengu eran especialistas en el uso de armas y en artes marciales, razón por la cual, quizás, el Bishaten hace uso de tantos ataques y habilidades basados en volteretas y movimientos tan ágiles, alternando entre golpes rápidos y golpes potentes con su cola. Su nombre en japonés es Bishutengu, que proviene de  尾 bi (cola), 手 shu (mano) y 天狗 tengu.

Aunque también podríamos pensar en otra influencia popular. Uno de los cuentos populares del Japón tradicional más conocidos es la historia de “El Cangrejo y el Mono”. En este cuento, o, al menos, en una de sus versiones, el mono engaña al cangrejo para conseguir comida y, finalmente, acaba con él a base de tirarle la fruta madura de un árbol, lo que recuerda a algunos ataques del Bishaten. Aunque por todos es conocido el amor que profesan los primates por la fruta, por lo que podría ser que yo haya querido ver cosas donde no las hay, lo que no quita que este monstruo sea uno de los más originales del juego.

Somnacanth, mezcla de dos culturas

Y hablando de diseños originales, el Somnacanth también entra dentro de esta categoría. Tampoco voy a descubrir nada nuevo hablando de este Leviatán y su parecido con las sirenas. Eso sí, existen varias diferencias entre las sirenas de la tradición occidental y las sirenas del folkore japonés. De hecho, la primera diferencia radica en su nombre y es que no se llaman sirenas, sino Ningyo (人魚 «Pez humano»). Esta leyenda de la tradición japonesa cuenta con rasgos muy similares a los que conocemos de las sirenas, mitad cuerpo de pez mitad cuerpo humano, aunque los Ningyo tienen más de pez que de persona.

Así, la belleza que caracteriza a la versión occidental es ensombrecida por lo horrendo del rostro y silueta de los Ningyo. Cuentan con una cara achatada similar a la de un humano, con manos palmeadas y garras afiladas, y todo el cuerpo lleno de escamas doradas y aletas, lo que invita más al horror y a la pesadilla que al encanto que conocemos. Los Ningyo son objeto de muchos cuentos e historias sobre su carne, la cual se dice que de ser ingerida otorga una longevidad sin parangón, aunque también son fuente de infortunios y desgracias. Se cuenta que un pueblo entero desapareció bajo las olas del mar tras el error de un pescador al traer a casa a uno de estos yokai.

Desde luego, el Somnacanth no es bonito de ver, y las referencias en su apariencia son claras, así como en sus movimientos. Su nombre en japonés nos da otra pista sobre su influencia. “Isonemikuni» proviene de las palabras 磯 iso (costa), 眠 nemui (sueño) y 八百比丘尼 Yaobikuni, nombre de una mujer que vivió 800 años tras comer de la carne de un Ningyo. El hecho de que cuente con un gas somnífero como arma bien puede ser una referencia a la versión occidental de las sirenas, la cual está más estandarizada a nivel global.

BIBLIOGRAFÍA

Escrito por: Alejandro Espacio

Graduado en Ingeniería Industrial Electrónica y Automática por la UEX. Gasto mis ahorros en mundos fantásticos para poder escribir y debatir sobre ellos. RPG y Acción y Aventura como escape de la realidad.