Opinión: ¿Funciona Myst en la realidad virtual de Oculus?

Jorge Daza nos desglosa en su nuevo artículo su opinión sobre la adaptación del clásico Myst para Oculus Quest.

Nos situamos a mediados de los 90. Mientras Nintendo y Sega mantenían una encarnizada disputa por ser la reina en el mercado de las videoconsolas, en PC se vivía la época dorada de las aventuras gráficas. No requerían una máquina realmente potente para ejecutarse y su sistema de juego era muy simple, a la par que efectivo. Normalmente una aventura gráfica se componía de una imagen estática acompañada de algunas animaciones básicas que ocultaban un puzle que debías resolver para poder avanzar. La historia solía ser muy atrayente, los enigmas a veces simples y en ocasiones intrincados. Las pistas ocultas en cualquier mínimo detalle. Tan solo había que buscar, pensar y recordar. Aunque para eso último normalmente se anotaba en una libreta donde apuntábamos todas las pistas que creíamos oportunas.

De aquellos barros…

Indiana Jones and the Fate of Atlantis, el afamado Monkey Island, el curioso Loom, el divertido Simon de Sorcerer o Ween son algunos ejemplos de aventuras gráficas que tuvieron un gran impacto en aquellos que podrían considerarse los primeros jugadores de PC. Haré hincapié en un detalle: en las aventuras gráficas no importaban los gráficos ni la jugabilidad, sino la historia y el reto de superación. De ahí que muchos pasáramos horas pegados a la pantalla analizando una simple imagen para averiguar la clave que nos abriera la puerta a la siguiente escena. Si no lo lográbamos debíamos esperar al día siguiente para preguntar a nuestros compañeros de clase o de trabajo, ya que en aquella época el acceso a internet no era tan extendido como hoy en día. Y la información que había en él no era tan abundante.

Los juegos de disparos en primera persona y RPGs donde imperaba la acción rápida fueron ganando adeptos. Los gráficos y la jugabilidad iban mejorando frenéticamente y, aunque la historia seguía teniendo un papel relativamente importante, ya pocos se paraban a dejarse atrapar por ella leyendo algún texto o incluso el manual de instrucciones. Los gustos fueron cambiando y las aventuras gráficas fueron relegadas al olvido y desaparición… o quizá no.

De entre todos esos juegos de puzles tan afamados antes de acabar el siglo XX, Myst fue uno de los más famosos y aclamados. Durante algunos años fue líder indiscutible en ventas. Todos querían descifrar los secretos de su isla misteriosa y de los libros mágicos que en ella había. El éxito fue acompañado de varias secuelas, e incluso de novelas que ofrecían pistas y expandían su mundo. Por ejemplo Myst: El libro de Atrus, publicada en España por Timun Mas en 1995.

Aunque Cyan ya ha realizado intentos por resucitar la saga y recuperar el amor por las aventuras gráficas con secuelas y remasterizaciones, hace poco la desarrolladora dio un paso al frente y ha adaptado Myst a la realidad virtual ofreciéndolo en Oculus Quest. El resultado es un viaje nostálgico y cautivador. Un lugar donde puedes apearte del mundo frenético que te rodea y entrar a una isla mágica llena de paz y misterios por resolver.

Puro aroma nostálgico

Normalmente juego para evadirme un poco de la realidad, para no tener que pensar mucho y entretenerme de forma rápida, tal y como se espera del mundo frenético donde vivimos. Pero no sabía que, a veces, lo que realmente se necesita es seguir devanándose los sesos tratando de resolver enigmas, pero a otro ritmo y sobre otras cosas. A veces lo que realmente necesitamos es pararnos a pensar. Y las aventuras gráficas como Myst sirven muy bien para tal propósito. Si a ello le añadimos la inmersión en realidad virtual el resultado es aún más satisfactorio.

Aunque la idea es muy buena, también influye mucho la ejecución. No olvidemos de que es una adaptación de un juego de hace casi 30 años a una tecnología bastante más avanzada. Originalmente no se pensó para jugarlo en realidad virtual y normalmente se busca que las adaptaciones se hagan de forma rápida, así que el producto obtenido muchas veces no está tan depurado como gustaría al jugador final.

Myst conserva toda su esencia, toda esa magia que le ayudó a hacerse un hueco en un mercado floreciente en su momento, pero se debería haber ofrecido un poco más en forma de detalles. El entorno a veces se siente plano y tosco, y algunas imágenes, como cuadros, bastante pixeladas. Hubiera estado bien un remodelado gráfico, aunque no fuesen los originales, para hacerlos con alto detalle. A fin de cuentas el jugador va a buscar pistas en todo lo que vea, incluso se parará delante de una pared durante largo rato si en ella encuentra líneas que hagan un dibujo pensando que pueda ser una pista oculta, aunque en realidad solo sea decoración.

La física en los objetos no está muy lograda. Es demasiado simple. Los objetos suelen cogerse por uno o dos puntos básicamente, y al soltarlo suele telportarse a su ubicación original. Teniendo en cuenta que puedes interactuar con muchos objetos, y posiblemente no sirvan para nada salvo para despistar, está bien que vuelvan a su posición original para evitar que el jugador monte un desastre y no sepa dónde estaba cada cosa, pero se podría haber intentado aplicar alguna animación que hiciera menos brusco el cambio.

Respecto a la sensación de inmersión virtual, he de decir que no está muy conseguida, aunque sí que logra engañar eficazmente al desviar la atención del jugador hacia la resolución del puzle.

Realidad virtual: Hogar, dulce hogar

En definitiva, el nuevo Myst de Oculus es una adaptación de un antiguo título a una nueva tecnología. Realmente no aporta nada nuevo, pero sí rescata un afán por la resolución de puzles que tanto marcó la década de los 90. Mi opinión es que es un juego muy recomendable para todos aquellos que quieren echar un nostálgico vistazo al pasado. También es muy recomendable para los jugadores más jóvenes que no vivieron aquellos años, por el simple hecho de que a veces conviene pararse y resolver los problemas con calma.

Me parece un gran acierto traer este título a la realidad virtual. Considero que es el entorno más proclive para un resurgir de las aventuras gráficas de la vieja escuela.

¿Y tú qué opinas? ¿Te atreves a darte un viaje por el pasado?

Escrito por: Jorge Daza Martin

Escritor y aficionado a los videojuegos. Siempre en busca de una buena historia.