Pesadillas: una gratificante decepción

Este fin de semana se estrenó en España la tan esperada adaptación cinematográfica de las novelas de R.L. Stine, Pesadillas (Goosebumps), que a muchos de nosotros nos hicieron pasar ratos no muy agradables cuando éramos unos mozalbetes. La película está dirigida por Rob Letterman, siendo los encargos del guión Carl Ellsworth, Larry Karaszewski y Darren Lemke. En cuanto al reparto, está formado por: Jack Black, Dylan Minette, Odeya Rush, Ryan Lee, Ken Marino, Amy Ryan, Steven Krueger, Jeremy Ambler, Larry Mainland.

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Para los profanos, decir que Pesadillas era una colección de relatos de terror y de ciencia ficción que fue creada en 1992 y que estaba dirigida al público adolescente. La serie tuvo gran éxito a nivel mundial, llegando a vender unos 400 millones de copias, por lo que se ha considerado al autor como el Stephen King de la literatura infantil, unos datos que se nos proporcionan en la película, y que se utilizan para sacar de quicio a R.L.Stine, quien se cree mucho mejor que King.

En cuanto a la estructura de los libros, ésta seguía siempre unos patrones básicos en los que al personaje, encarnado siempre por un niño o adolescente, le sucedían una serie de situaciones que en un principio eran normales, pero que resultaban siendo terroríficas. Por otra parte, en lo que a escenarios se refiere, se daban normalmente tres casos: que la historia sucediera en la ciudad en la que residía el personaje, que ocurriera en una excursión, camping o campamento o que, como en el caso que nos muestran en el filme, la historia suceda en la ciudad a la que se acaba de mudar el personaje.

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Intro de la serie de televisión emitida en España en los años 90.

En este caso, el protagonista, Zach Cooper, se muda (a regañadientes) con su madre desde Nueva York al pequeño pueblo de Greendale. Pero sus reticencias al cambio se ven mitigadas cuando conoce a su guapa vecina, Hannah, que vive con su huraño y controlador padre, que no es otro que R.L. Stine. El encargado de encarnar al escritor es Jack Black, quien ya estuvo anteriormente a las órdenes del director del filme, Rob Letterman, en Los viajes de Gulliver (2010), y quien cumple a la perfección con un papel que, por otra parte, no le presenta ningún desafío y que lo reafirma como actor de comedia.

Siguiendo la estructura de los libros, la vida del joven Zach se desarrolla con normalidad: va al instituto, conoce al típico pringado sin habilidades sociales que se convertirá en su entrañable amigo y se siente atraído por su vecina. Pero esta normalidad se verá truncada cuando un día Zach escuche gritar a Hannah, por lo que no dudará en allanar su casa con el fin de salvarla, comportándose como un caballero andante de manual. Después de diversos gags más o menos eficaces, el espectador verá cómo al abrir los manuscritos originales de la serie Pesadillas, los monstruos que habitan sus páginas cobran vida y siembran el caos en la ciudad, respondiendo a las órdenes del más malvado de ellos, el muñeco parlante Slappy.

Cuando se interroga a Stine acerca del motivo por el cual sus monstruos cobran vida, él responde que cuando los creó se volvieron muy reales para él, por lo que de repente un día devinieron en realidad, y que para que volvieran a las páginas de sus libros deben ser abiertos cerca de los monstruos, y éstos serán succionados. Nada más fácil.

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Pero cuando los protagonistas se disponen a irse a cazar monstruos, se dan cuenta de que el muñeco diabólico está quemando los libros, para que sea imposible devolver a los bichos a su mundo de fantasía. ¿Solución? Escribir una historia que los englobe a todos, reunirlos en el mismo punto y succionarlos. Efectivamente, el argumento está, como se suele decir, cogido por los pelos, pues en ningún momento se da una explicación al fenómeno, por inverosímil que sea. Únicamente cuando Stine se dispone a escribir la historia que acabará con la plaga monstruosa comenta que su máquina de escribir es “como si tuviera vida propia”, pero no se ahonda en el hecho, lo que, en nuestra opinión, es dejar un cabo suelto, y gordo.

Por otra parte, debemos ser justos y decir que la película es eficaz, y consigue entretener al espectador en su poco más de hora y media de duración. El filme mantiene un buen ritmo, algo ocasionado por el constante cambio de escenario al que están obligados los protagonistas, ya que no dejan de ser acechados en ningún momento de la película, cada vez por un monstruo diferente del extenso catálogo que creó Stine. Por esa parte, los fans de Pesadillas estarán de enhorabuena, porque podrán ver en pantalla a los monstruos que de pequeños los aterrorizaron, ya que éstos, al igual que las portadas de los libros, son fácilmente reconocibles.

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A los neófitos les recomendamos la lectura de varios libros para poder reconocer a los monstruos que aparecen, como por ejemplo: la Máscara Maldita, la Noche del Muñeco Viviente, Visita aterradora, el Cuco maldito, los Usurpadores de Cuerpos, el Abominable Hombre de las Nieves, la Venganza de los Gnomos, el Hombre Lobo del Pantano, Pánico en la calle del Miedo o ¡No des de comer al vampiro!

Aún así, podrían haberse utilizado de forma más eficaz los efectos especiales, ya que aunque se aplican bien, no se logra que los monstruos tengan ese típico toque grotesco a la par que digno propio del cine de serie B que sí que mostraban los de la serie Goosebumps, que en nuestro país se emitía en los años 90 en Antena 3. De hecho, para muestra un botón, y en las imágenes inferiores podéis ver el muñeco Slappy de la serie y el de la película. Juzgad vosotros mismos (aunque dan mal rollo los dos)

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Serie de televisión

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Película

Así, en conclusión, estamos ante una película entretenida que sin duda agradará a los más pequeños, ya que los monstruos que aparecen son más acordes al cine de animación actual que a la estética más retro y de serie B o de cine de monstruos de la Universal (la Criatura de la Laguna Negra, el Hombre Invisible o el propio Frankenstein) propia de los libros de Pesadillas o de la serie de televisión homónima de los 90. Por ese motivo creemos que es una película gratificante que cumple con lo que promete, un rato de diversión y entretenimiento, pero como decíamos, esto es precisamente lo que desagradará a los más puristas, quienes se llevarán una tremenda decepción.

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A pesar de todo la película nos ofrece algún toque destacable como el parque de atracciones abandonado en mitad del bosque, que sería un escenario perfecto para una historia de Stine; las primeras escenas cuando se van a la caza del abominable Hombre de las Nieves, donde se observan reminiscencias de los Cazafantasmas (Ghostbusters, dirigida por Ivan Reitman, 1984) y la aparición del verdadero R.L.Stine al final de la película encarnando a un profesor llamado señor Black, dando lugar a un gag interno cuando se cruza con Jack Black.

A falta de ver la acogida mundial de la película, el estudio está dando los primeros pasos para desarrollar una segunda entrega, esperemos que mejore la cosa, aunque, como suele decirse, las segundas partes nunca fueron buenas (y en estos casos suelen ser arriesgadas).

Escrito por: Jorge Martínez Alcaide

Licenciado en Historia del Arte, estoy especializado en cine y cómic.