Premios Oscar 2016: el renacido DiCaprio

Ayer, 28 de Febrero de 2016, fue un día muy importante para valencianos y americanos. Para los primeros, porque en las majestuosas Torres de Serranos se celebró la tradicional Crida, el acto en el que se anuncia al mundo entero que las Fallas ya han llegado (y que esta vez se quiere conseguir el reconocimiento de patrimonio de la humanidad por la UNESCO). Para los segundos, porque apenas unas horas después del acto en Valencia, se celebraba la gala más importante a nivel mundial en lo concerniente al mundo del cine: los Oscar.

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Como valencianos y cinéfilos que somos pensábamos que ayer era nuestro día de suerte, puesto que podríamos ver dos actos muy importantes a la par que interesantes en sus respectivos campos. Pero nada más lejos de la realidad. El acto de Valencia fue aburrido y previsible, y defraudó a más de uno, pues muchos nos pensábamos que habiéndose dado un cambio político importante en la ciudad, se iba a plasmar en un acto tan multitudinario, pero no fue así. Como anécdota citar la presencia de uno de los pilares maestros de la Ruta del Bacalao: el maestro del techno Chimo Bayo, que deleitó a los asistentes con una composición para el mundo fallero.

Después de esto, uno esperaría quitarse el mal sabor de boca viendo la 88ª gala de los Oscar (eso sí, como pasa con la Super Bowl, a altas horas de la noche), pero debemos confesar que no tuvimos paciencia ni valor para verla hasta el final, ya que, sinceramente, creemos por muchos motivos que la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas (Academy of Motion Picture Arts and Sciencies) o simplemente “la Academia”, ya chochea.

En primer lugar, no nos agradó la elección del presentador o conductor de la gala, Chris Rock. No negamos que sea un buen monologuista, pero su forma de actuar deja mucho que desear. Si no me creéis echadle un vistazo a algunas de sus joyitas cinematográficas como por ejemplo Down to Earth (Chris & Paul Weitz, 2001) o De incompetente a presidente, de la que también es director (2003).

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Al margen de las bromas más o menos eficaces que realizó, por supuesto todo obra del equipo de guionistas, Rock se dedicó a lanzar pullitas contra todo el que se le ponía delante. Principalmente sus críticas tenían que ver con la igualdad racial, pues parece ser que este año había una presencia minoritaria del colectivo negro, lo que llevó a Will Smith y a su mujer a no acudir a la gala en forma de protesta. Curiosamente, Rock atacó duramente a nuestro Príncipe favorito por hacer esto, ya que según él esa no era la postura adecuada de actuar.

En general hubo muchos mensajes de tono político por parte de los galardonados, como suele ocurrir en los Goya, algo que está fuera de lugar y que suele hacer la gala más tediosa si cabe, pero claro, es un marco perfecto para hacer llegar un mensaje al mundo, y la gente lo aprovecha.

En cuanto a los premiados, se han confirmado nuestras sospechas, y por fin DiCaprio se ha hecho con el Oscar al mejor actor gracias a la película El Renacido (The Revenant). Ahora bien, como decíamos, la Academia en esta 88ª celebración de los Oscars nos confirma lo que veníamos viendo estos años, que se le está yendo al cabeza. Esto es así porque por fin le dan el Oscar a mejor actor a DiCaprio (a quien desde aquí felicitamos), pero no se lo dan por su mejor interpretación, sino que se lo dan por una de las películas más tediosas y aburridas que hemos visto en mucho tiempo.

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Por otra parte, Ennio Morricone se llevó el Oscar a mejor banda sonora por Los Odiosos Ocho (Quentin Tarantino, 2015). Y este caso sí que es curioso, puesto que en el año 2006 recibió un Oscar honorífico por parte de la Academia, que olía a la legua a premio de consolación. Y ahora, diez años después, le dan por fin el galardón a mejor banda sonora. No tiene sentido alguno, pues no olvidemos que es el autor de verdaderas obras maestras, pues ha puesto la banda sonora a películas tales como: La Misión (Roland Joffe, 1986), Cinema Paradiso (Giuseppe Tornatore, 1988) o los célebres westerns de Sergio Leone: Por un puñado de dólares (1964), La muerte tenía un precio (1965), El bueno, el feo y el malo (1966) y Hasta que llegó su hora (1968). ¿De verdad creen los señores académicos que Morricone no se merecía antes un Oscar? En nuestra opinión, más de uno.

Al margen de estas disquisiciones, la gala no tuvo muchas más sorpresas, si exceptuamos el desplante que se llevó el amigo Stallone al ver cómo le arrebata su estatuilla de mejor actor de reparto Mark Rylance por su papel en El Puente de los Espías (Steven Spielberg, 2015). El premio a mejor película se lo llevó Spotligth (Thomas McCarthy, 2015), que en nuestra opinión no debería habérselo llevado, pues a pesar de ser un gran trabajo documental, no puede competir con El Puente de los Espías, una obra impecable como hacía tiempo que no veíamos. En cuanto al Oscar a mejor actriz, fue otorgado a Brie Larson por su papel en La Habitación (Lenny Abrahamson, 2015), mientras que el de mejor actriz de reparto iba a parar a manos de Alicia Vikander por La Chica Danesa (Tom Hooper, 2015).

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Por último, no podemos dejar de mencionar los seis galardones que la Academia entregó a Mad Max: Furia en la Carretera (George Millar, 2015), a saber: mejor diseño de producción (Colin Gibson y Lisa Thompson); mejor montaje (Margaret Sixel); mejor vestuario (Jenny Beavan); mejor maquillaje y peluquería (Lesley Wanderwalt, Elka Wardega, Damian Martín); mejor edición de sonido (Mark Manzini y David White) y mejor mezcla de sonido (Chris Jenkins, Gregg Rudloff y Ben Osmo). Parece que la crítica y la academia se hayan puesto de acuerdo (cosa que ocurre muy pocas veces) para premiar esta película, que no deja de ser un remake de la película original de 1979. Por supuesto, el Oscar al mejor director fue para alguien que ya lo ganó el año pasado, Alejandro González Iñárritu, esta vez por El Renacido.

Como podéis ver, no hay nada nuevo bajo el sol, y menos bajo el sol de Hollywood, donde a pesar de lo que pueda parecer hace tiempo que se les agotaron las ideas originales. Desde hace un tiempo no cesan de estrenar remakes de películas que en muchas ocasiones no hacen sino desmerecer la calidad del original, y en los últimos tiempos ni siquiera hacen eso, ya que se han dedicado a hacer adaptaciones de personajes de cómic, y no siempre con resultados satisfactorios. Y ahora sólo faltaba que la Universal se pusiera a hacer revisiones de sus películas de monstruos clásicas. Como os decíamos, nada nuevo. Ah, por cierto, ¿El Renacido? Si lo pensáis con detenimiento descubriréis muchos paralelismos con la adaptación de la obra de Jack London, Colmillo Blanco (Randall Kleiser, 1991). Hollywood, please, be different.

Escrito por: Jorge Martínez Alcaide

Licenciado en Historia del Arte, estoy especializado en cine y cómic.