Primeras impresiones de Disintegration tras su beta técnica

En 2007 Bungie se separa de Microsoft en un movimiento muy esperado por los miembros del propio estudio. La independencia era algo que anhelaban. Sin embargo, el desarrollo de su siguiente juego, Destiny, fue complicado y aproximadamente la mitad del equipo acabó marchándose a otro lado. Algunas de estas personas fundaron V1 Interactive. Ahora, años después nos llega su primer juego Disintegration del cual os dejamos nuestras primeras impresiones tras su beta técnica.

Cerebros en lata

Disintegration nos plantea un futuro distópico (pero no mucho) donde todo se ha ido al garete. Crisis climáticas, superpoblación, falta de alimentos y enfermedades han llevado a la humanidad a un punto de no retorno ante la que tomar medidas desesperadas. Así que unos científicos salen con un plan de trasplantar los cerebros de la gente a robots, un proceso llamado Integración.

Esto permitió a la humanidad sobrevivir a estos problemas, pero era una solución temporal. El objetivo era terminar revirtiendo el proceso y devolver a la humanidad…su…bueno, humanidad. Sin embargo los clásicos colgados de turno, los Rayonne, ven la Integración como el siguiente paso en la escala evolutiva y no tienen pensado permitir la reversión. Esto nos lleva a una guerra y ale, conflicto servido.

Como trasfondo para explicar dónde estamos no es que sea el más brillante ni original, pero sirve suficiente como para justificar nuestros entornos, el estar pegándonos constantemente con alguien y el hecho de que los distintos grupos tengan aspectos tan variopintos como samuráis o caballeros medievales (porque la gente tiene unos kinks muy raros).

primeras impresiones disintegration
En un futuro lejano Dark Souls sigue inspirando a la gente.

Se supone que la campaña jugaremos en el papel de Romer, un forajido que se opone a los Rayonne. Y digo se supone porque la beta no incluye nada del modo para un jugador. Quedará por ver cómo se desarrolla la campaña y si consiguen hacerla interesante. Tarea que podría parecer menor pero que a la hora de la verdad siempre se ha achacado a juegos como Call of Duty o Battlefield.

First person mober

Pero vayamos al grano. A lo que se supone que va a ser la esencia de Disintegration, su multijugador. El juego está diseñado como un first person shooter donde manejamos una pequeña nave. Nos moveremos en mapas de cinco contra cinco para cumplir varios objetivos. Estos van desde el clásico capturar zonas al no tan típico atacar/defender donde un equipo tiene que coger un núcleo en un punto y llevarlo a otro.

Cada jugador elige entre uno de los siete grupos disponibles, cada uno con sus peculiaridades. Estos grupos van conformados por una nave principal, que puede variar en armamento, tamaño y características y un grupo de soldados de tierra, que también varían. Esto hace que cada grupo, además de tener una estética muy clara, tengan funciones muy definidas. Por ejemplo, los Warhedz tienen la nave más resistente, un rollito Mad Max curioso, lanzagranadas, un cañón peligrosísimo que tarda la vida en cargar y solo dos unidades de tierra. Los Shideshow son unos payasos desquiciados de atributos medios que disparan granadas de detonación remota y tienen cuatro unidades. O los Neon Dreams son más flojos que el papel, pero son rápidos, hacen mucho daño y tienen tres unidades.

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La estética y diseño de los diferentes grupos marcan un estilo colorido y divertido que no está presente en el resto del juego.

La variedad de recursos de cada grupo y sus armas hace que debamos elegir con cuidado en función de que vamos a hacer. No es lo mismo defender un punto en solitario para el que podrías usar los Warhedz o los Shideshow que atacar un punto eligiendo varios grupos que se combinen bien. Las unidades de tierra además tienen habilidades propias como lanzar granadas o zonas de ralentización, extras que funcionan muy bien y debemos tener en cuenta. Además, estas unidades las podremos posicionar o dar órdenes sencillas. Al final Disintegration mezcla algunas pequeñas pinceladas de MOBA que se integran con ingenio en un resultado interesante.

No te olvides de tus tropas, están ahí

Sin llegar a ser tremendamente complicado, Disintegration requiere estar al tanto de varios elementos en una partida. Controlar el enfriamiento de nuestras habilidades o las de nuestras tropas, su posicionamiento o a que objetivo atacar, controlar el turbo de nuestra nave para evitar nos pillen por un flanco y huir, etc. En un principio puede parecer difícil y para ello hace flaco favor su diseño visual.

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El diseño, colores e interfaz hacen un flaco favor a la hora de interpretar la información visual.

Los entornos de los dos mapas de la beta son un mapa urbano y uno industrial, llenos de destrozos de batallas previas. La paleta de color se reduce en muchas ocasiones a grises y marrones, lo que junto al tamaño de las naves y tropas hace que en ocasiones cueste identificar que tenemos delante. Quizás la mayor flaqueza de Disintegration ahora mismo sea su estilo visual. Mientras que las imágenes promocionales del juego o los grupos lucen pintorescos una vez dentro del juego todo parece muy genérico. Esto se aplica al apartado sonoro que, sin desmerecer, recurre a los típicos sonidos y ritmos de juegos de acción.

Conclusiones

Evidentemente V1 Interactive no es un estudio enorme. Con unos treinta desarrolladores es evidente que los esfuerzos deben centrarse en aspectos concretos. Y aquí hay un importante trabajo de diseño jugable pero que no se aplica a otros aspectos como el diseño de escenarios, tanto a nivel artístico como jugable. Pero una vez le pillas es punto jugar con amigos es divertido.

He visto usuarios hablar muy mal de este juego, pero esos mismos usuarios eran los que esperaban un Titanfall. Nada que ver. Disintegration se juega con otros ritmos. Buscando un posicionamiento correcto y coordinándote con los compañeros a la vez que sitúas a tus tropas para evitar que te flanqueen. Tiene un toque táctico muy interesante que lo aleja del first person shooter y lo acerca más a juegos como World of Tanks.

mapa
Los mapas aunque están bien diseñados para dejar zonas abiertas y pasillos flaquean en el apartado visual.

A pesar de ello creo el juego podría haberse beneficiado de un estilo más alejado del militarismo moderno. Con una premisa tan alocada, con cerebros siendo insertados en roboces y estos adoptando estilos variopintos el juego pide a gritos ponerse tonto, llenarse de colores y frases macarras. Y no se tiene porque hacer renunciando a los entornos que tiene, Apex Legends hace precisamente esto. Veremos que tal le sienta la campaña y cómo encaja todo.

Escrito por: Jaume Alto

Comunicador audiovisual y productor eventual. Aficionado enfermo a los videojuegos, cómics, juegos de rol, cine y otros tantos hobbies que acaban con mi cartera. En twitter @jaume_alto