Ratchet & Clank, humor totalmente a tope

No son pocas las facetas de las que disfruta esta saga, una de las más queridas por el público de PlayStation desde sus inicios en un ya lejano 2002, pero siempre habrá una por la que los más veteranos la recordaremos. Así es, el humor en Ratchet & Clank siempre fue clave, pero…

Menos de un mes es lo que nos separa de volver a vivir una nueva aventura con una de esas parejas de los videojuegos que siempre nos vienen a la cabeza cuando hablamos de dúos icónicos virtuales. No quiero entrar en ese “Name a better duo I’ll wait”, porque aunque profeso un gran cariño y amor por el lombax y su inseparable robot, siempre tendrán un pase VIP un joven de pelo rubio verdoso y una especie de comadreja desvergonzada, a pesar de que sus historias quedasen enterradas en el paso del tiempo, a la espera de volver, aunque sea, en forma de chapa.

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Y, a pesar de las muchísimas similitudes que podemos encontrar entre estas cuatro figuras heroicas, no son pocas, también, las diferencias que podemos indicar. Como he dicho, no quiero entrar en comparaciones, al menos no en profundidad, pero si hay algo que marque una clara línea diferencial entre Jak & Daxter y Ratchet & Clank, esa es la fina línea del humor. La franquicia de Naughty Dog cuenta con muchas escenas y momentos donde la diversión se agolpa en circunstancias graciosas, casi siempre con el protagonismo de Daxter y su descarada personalidad de por medio, ya sea por su imán para una serie de catastróficas desdichas o por el simple pero cuidado carisma sinvergüenza del que hace gala. Daxter es uno de los mejores personajes de los videojuegos y de este burro no hay quien me baje.

Pero se trata de un humor muy diferente al que podíamos ver en la serie de Insomniac Games. Los primeros títulos de las aventuras de Ratchet y Clank hacían uso de una gran variedad de recursos para hacernos reír o, al menos, sacarnos una sonrisita -no como los chistes de Abelardo en el primer texto de esta serie-. Gracias a una reciente cuenta en Twitter que publica diferentes escenas de estos juegos con la coletilla de ‘Out of Context’ hemos podido revivir la calidad que atesoraban algunos momentos concretos, no pocos desde luego, y que pudieron pasar desapercibidos para muchos de nosotros, en parte, por la ingenuidad de quienes éramos aún pequeños para entenderlos.

Ya sea por los anuncios siempre rocambolescos de la televisión, de mis preferidos, la infinita estupidez de los Gorilas a pilas o los claros guiños entre títulos, como aquel del reboot de 2016 en el planeta Novalis, los chicos de Insomniac siempre se las han arreglado para hacer patente la naturalidad de sus universos y personajes. Sin embargo, en las últimas propuestas del estudio en relación a Ratchet y Clank hecho en falta uno de los alicientes humorísticos que más me llamaron la atención hace unos años y que se ha ido diluyendo conforme los avances en la tecnología “obligaban” a crear gráficos cada vez más realistas.

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Los primeros títulos de esta IP contaban con un carácter animado que recordaba sobremanera a los dibujos animados de estilo cartoon, como pudieran ser Tom y Jerry, Agallas el perro cobarde y otros muchos de las series que colmaron la infancia de muchos, la mía incluida. Esta representación de momentos hilarantes a través de expresiones desencajadas, ojos saltones y sonidos estridentes, que se usaban hasta la saciedad por aquel entonces pero que los de Insomniac consiguieron equilibrar bastante bien, se ha ido olvidando. En detrimento de este tipo de animación, los ray-tracing, gráficos HD y la enfermedad por el detalle de turno han hecho que olvidemos esa esencia infantil, infantil pero no mucho, que siempre acompañó a esta extravagante pareja. Si habéis jugado al reboot de 2016 que he mencionado antes, no recordaréis ninguna escena en la que a Ratchet se le salgan los ojos de las cuencas por un susto, por ejemplo, porque no la hay.

Durante mis años de adolescente niño rata siempre buscaba títulos con grandes gráficos. Cuanto mejor se viera un juego, mejor. Ahora, tras dar carpetazo a esa parte de mi vida, sin olvidarla, por supuesto, disfruto mucho más de propuestas de estilos artísticos diferentes. Lo de “es que parece real” ya no me atrae tanto, todo lo contrario me pasa con juegos con un pixel art cuidado y bello, con su propia personalidad y esencia. Con los años aprendes a ver detrás de los gráficos buscando ese algo que encierran las ahora texturas en superhipermegaalta resolución. Ratchet & Clank, a pesar de que por aquel entonces estos juegos fueron un salto tecnológico a tener en cuenta para mi querida PlayStation 2, jugaba con esa capacidad de sorprender a través de animaciones, gestos y muecas, pero de una forma muy exagerada y ‘cartooniana’, y me encantaba.

Ahora, con lo que hemos visto de Ratchet & Clank: Una Dimensión Aparte, ese título por el que cuento las horas, minutos y segundos hasta que salga el próximo 11 de junio, podemos vislumbrar el pelaje de las orejas de Ratchet, de Rivet e incluso los reflejos en la carcasa metálica de Clank. No me oiréis decir que lo nuevo de Insomniac no es sorprendente a nivel técnico por lo visto hasta ahora y es que, además, el uso del disco SSD, al cual le vamos a borrar el nombre de tanto mencionarlo, se antoja una gran novedad jugable con esos saltos interdimensionales y la ingente cantidad de elementos en pantalla. Falta poco menos de un mes para que podamos comprobar de primera mano si todas las promesas que se hicieron en su día se cumplirán o no, pero hay algo que echaré de menos, casi seguro, y es el motivo de este texto. Al final, no puedo dejar de lado la nostalgia en una de mis sagas favoritas. Ojalá me sorprendan de nuevo.

Escrito por: Alejandro Espacio

Graduado en Ingeniería Industrial Electrónica y Automática por la UEX. Gasto mis ahorros en mundos fantásticos para poder escribir y debatir sobre ellos. RPG y Acción y Aventura como escape de la realidad.