[RetroLegión] Análisis – Final Fantasy VII

Final Fantasy VII está de rigurosa actualidad. Tras aterrizar en Switch y One hace escasos días, el título de Squaresoft, que este 2019 cumplió 22 años, vuelve a estar en boca de todos por diferentes razones. Una de las más comentadas es, por supuesto, su llegada a consolas de Nintendo, poniendo fin a una «guerra» que databa desde hace casi un cuarto de siglo. Esta famosa «traición» llevó a uno de los directivos de la gran N a declarar que «ninguno de los títulos» de la compañía nipona «aparecerá en un sistema de Nintendo». La historia, por suerte para todos, ha resultado ser totalmente distinta. Como diría el propio Cloud, y continuando la senda retro comenzada por Chrono Triggerallé voy! con el análisis.

Final Fantasy VII

Final Fantasy VII fue polémico de principio a fin

Comenzando su desarrollo en 1994, este se postergó de Super Nintendo a Nintendo 64, sistema donde sucedió la catástrofe. Por culpa de las limitaciones de los cartuchos, Squaresoft decidió pasarse al CD-ROM… de PlayStation. Así, publicando su buque insignia en la competencia directa, la compañía y Nintendo tuvieron sus más y sus menos hasta el anuncio de hace unos meses. De hecho, la inclusión de Cloud en Super Smash Bros. dio pie a rumores de mejora en la relación. Estos, como hemos comprobado en la actualidad, por suerte eran ciertos. Así, tras la llegada de Final Fantasy IX el mes pasado, la séptima entrega de la franquicia es parte de un plan que consiste en llevar poco a poco los títulos numerados tanto a Switch como a One.

Por supuesto, sin desacreditar a la consola de Microsoft, la sorpresa es el «regreso» de Final Fantasy VII a «su plan original». Es decir, ser parte del ecosistema de Nintendo. El éxito de esta obra trajo consigo numerosos spin-off, historias ampliadas, películas y demás productos por el estilo. No es para menos, la historia de Cloud es una de las más exitosas de todos los tiempos, siendo encumbrado en numerosos rankings como mejor juego de la historia. Además, tras años de rumores, en 2015 se confirmó el tan ansiado remake. Este, que cambiará los turnos por la acción en tiempo real, está en el ojo del huracán por esta decisión. De esta decisión, como no podía ser de otra manera, ya hicimos un artículo en su momento. Pero si Final Fantasy VII fue polémico de principio a fin fue por ese acontecimiento que todos conocemos.

El mayor spoiler de los videojuegos ya tiene 22 añitos

Y se dice pronto. Si por algo es reconocida esta séptima entrega es por su magnífico arco narrativo. Con un grupo carismático de personajes unidos por un bien mayor, estos son capaces de tener sus propias pretensiones antes de caer en el tópico fácil de los JRPG’s actuales. Así, Final Fantasy VII nos ofrece un abanico de protagonistas que miran por sus intereses, si bien es cierto que estos desembocan en un punto común, pero podemos llegar a contemplar como uno de ellos nos arrebata todo únicamente para su beneficio (gracias Yuffie), algo impensable en el corte actual de «debemos salvar el mundo a toda costa». Los personajes de esta obra sienten y se emocionan, siendo este el motor que los mueve. Dudan, sufren y todos tienen su importancia, un hecho que destaco especialmente.

Final Fantasy VII

A lo largo de las decenas y decenas de horas del título, formaremos parte de historias grupales y personales, concediéndonos estas últimas afecto por los protagonistas. Así, no será difícil cogerles cariño. Un sentimiento que, por supuesto, nos arrebatarán de golpe. Ya sabéis a qué me estoy refiriendo. Si por algo destacó Final Fantasy VII en su momento fue por ofrecer una historia cruda y adulta que presentó los credenciales de los JRPG’s fuera de Japón. El famoso grupo de eco-terroristas luchaba contra algo más que salvar el mundo. Unidos en un principio única y exclusivamente por ese fin, juntos descubren que tienen un destino que cumplir si no quieren que sus seres queridos sufran.

El espectro de personajes abarca todo tipo de emociones y sentimientos

¿Qué sentisteis cuando Barrett llora en los brazos de su hija? ¿Qué os vino a la cabeza cuando Cloud confesó a Tifa que no podría cumplir su promesa? ¿Os emocionasteis con las historias de Cid y Red XIII? ¿Prestasteis atención al consejo de la madre de Aeris? ¿Las acciones de Caith Sith os llegaron a doler? ¿Pudisteis conseguir a Vincent y Yuffie? Estas, por supuesto, son solo algunas de las muchas preguntas que te plantea Final Fantasy VII. Si por algo destaca este título, a parte de por su magnífica historia, es por su icónico elenco de personajes. De hecho, no llegaríamos a conectar con esta si no fuera por el cariño que profesamos por sus protagonistas. Tal es así que, para muchos seguidores de la franquicia, su personaje favorito es el villano principal.

Final Fantasy VII

O, yendo más allá, lo es Zack, el mejor amigo de Cloud, quien protagoniza Crisis Core y cuenta con un par de apariciones en este título. Estas, por supuesto, de muchísimo peso. Aquí reside la magia de Final Fantasy VII, una obra atemporal con la que conseguimos conectar desde el primer momento. Como destaqué en el anterior apartado, cada personaje tiene sus motivaciones, motivo por el que no cae en el ridículo del tópico. Además, algunos de estos realizan acciones polémicas que difícilmente veremos en el remake, como la famosa misión de Aeris y Cloud para salvar a Tifa. Nuestro protagonista, despojado de todo pudor y orgullo, realiza un acto inasociable a su personalidad que, si hemos tomado las decisiones correctas, terminará de la manera mas curiosa. No lo hemos mencionado, pero doy por hecho que sabéis que hablamos de Don Corneo.

El sistema de combate más purista que hoy en día levanta añoranzas

Hablar de Final Fantasy VII es hacerlo de su icónico sistema de combate. Con la famosa barra de tiempos como protagonista, esta determinaba la velocidad y, en ocasiones, el devenir del enfrentamiento. Así, si no poseíamos un nivel a la altura, la rapidez de los enemigos podía volverse en nuestra contra, permitiéndoles atacar antes incluso de poder curarnos. Pese a, personalmente, preferir sistemas como el de Final Fantasy X, Dragon Quest VII o la saga Pokémon, los turnos clásicos que facilitan la toma de decisiones, el de esta séptima entrega te obliga a no perder la concentración ni un instante, además de propiciar el rápido pensamiento de estrategias.

Pero si por algo destacó la lucha en este título de rol fue por las famosas materias. La magia y las invocaciones se juntaban en un mismo elemento que nos permitía combinarlas como quisiéramos. No solo aquí estaba el truco, pudiendo convertir a cualquier personaje en el arquetipo que quisiéramos, si no que en función de nuestro equipo podíamos tener más o menos materias. Es decir, podíamos optar por armas fuertes en detrimento de magia o invocaciones, o justo el caso contrario. Así, esto podría llevarnos a pensar que con una buena combinación lo tenemos hecho. Nada más lejos de la realidad. La estrategia es uno de los factores claves de este título, teniendo que adaptarnos a cada combate si queremos sobrevivir.

Su apartado gráfico desfasado no hace justicia a lo que supuso en su momento

Algunos nostálgicos afirman que cualquier tiempo pasado fue mejor. A diferencia de libros, películas, canciones y demás expresiones artísticas, los videojuegos cuentan con un importante contra: su vertiente tecnológica. Así, habiendo abandonado hace años la discusión de si son arte o no, la mayoría de estos se ven obligados a reinventarse. Esto, por supuesto, sucede porque terminan viéndose obsoletos. Y pese a ser obras maestras, como el propio Final Fantasy VII o el icónico Resident Evil 2, terminan recibiendo revisiones que, como el caso de este último, vuelven a elevarlos a la categoría de leyenda. Y este hecho se presenta en exceso en la dorada época de los 32 bits.

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Echando la vista al pasado, los títulos de 8 y 16 bits no han envejecido tan mal. Sus sucesores, los 32 y 64 bits, no pueden afirmar lo mismo. El paso a los polígonos trajo consigo los primeros coletazos de una industria que comenzaba a sumergirse en el 3D, con la consiguiente serie de experimentos que esto significaba. Así, los impresionantes fondos pre-renderizados que en su momento nos conquistaron dejan hoy en día una fría sensación de obsolescencia. No obstante, uno de los mayores puntos positivos de esta obra es incólume banda sonora. Nobuo Uematsu estaba al cargo, así que creo que esto no es una sorpresa para nadie. Este maestro decidió optar por el realismo en detrimento de la fantasía, propiciando así la mejor atmósfera posible. Además, no existe persona que pueda olvidar la icónica One-Winged Angel.

Un clásico atemporal que jugaremos sin cansarnos durante décadas

En definitiva, Final Fantasy VII es el resultado de muchos factores que rozaron la excelencia. Hemos mencionado su historia, sus personajes, su sistema de combate… y todo nos deja la misma sensación: estamos ante una obra atemporal. Si bien es cierto que su apartado gráfico puede resultar algo desfasado hoy en día, tenemos que contemplar este con los ojos del pasado. Así, con esto en mente, imaginad lo que supuso pasar de títulos como Final Fantasy VI o Chrono Trigger a la historia de Cloud. Con esta visión, llegaréis a entender lo que los jugadores de la época sintieron con esta evolución, con el paso de los 16 a los 32 bits.

No solo por este motivo Final Fantasy VII es tan grande. Lo es porque su banda sonora te acompañará por el resto de vida, porque nunca olvidarás ni su historia ni a sus personajes o, simple y llanamente, porque te encuentras ante uno de los mejores videojuegos de la historia.

No te pierdas nuestra opinión sobre diversos Final Fantasy numerados en este artículo donde recopilamos algunas de las entregas más icónicas de la franquicia, como el propio VII, el VI o el X.

Escrito por: Abelardo

Con un mando en las manos desde que tengo uso de razón, empecé con una Super Nintendo y desde entonces no he parado. Lector ocasional, apasionado por los mundos de Miyazaki y nieto de Lolita y Juan.