[RetroLegión] – ¿Cómo ha envejecido Fire Emblem: Shadow Dragon?

Este mes de agosto, concretamente el día 7, hacía 11 años del lanzamiento de Fire Emblem: Shadow Dragon, decimoprimer título de la saga de rol y estrategia y remake del que fue en su día el primer Fire Emblem, Fire Emblem: Ankoku Ryū to Hikari no Tsurugi de NES. Fue además el primer juego de la franquicia en pisar una portátil de Nintendo con unos gráficos mejorados respecto a los anteriores títulos de Game Boy Advance como Fire Emblem: The Sacred Stones.

Fire Emblem: Three Houses salió el mes pasado, y desde el equipo de redacción de Legión de Jugadores nos ha parecido un buen momento para ver cómo ha envejecido este título desde entonces y en comparación con lo que podemos ver ahora. Sin más dilación pues, entramos en materia.

Historia épica que marcó un comienzo

Fire Emblem: Shadow Dragon nos trae una historia mejorada de lo que fue el primer Fire Emblem, tal y como os he comentado antes. No obstante, aquel título contó con una continuación para SNES, Fire Emblem: Mystery of the Emblem. En esta edición se añadía una segunda historia cinco años después de lo ocurrido en la primera, la cual lamentablemente no fue añadida a Shadow Dragon.

Aun así, todo comienza con lo que vemos en dicho título: el príncipe, la Falchion, los dragones y el Emblema de Fuego. En lo personal me parece un poco repetitivo que la mayoría de títulos empleen casi la misma fórmula que os acabo de comentar, pero, ¿qué tal fue la primera vez? Shadow Dragon fue el primer Fire Emblem que tuve la oportunidad de jugar, pese a haber jugado también a títulos anteriores más tarde, y lo cierto es que la historia de Marth en su periplo por liberar a su pueblo del Imperio de Doluna me gustó bastante.

No obstante, este artículo va sobre la evolución. ¿Era necesario que Fire Emblem: Awakening utilizase una historia similar con los descendientes de Marth? Pues en mi opinión, y a pesar de que Awakening me pareciera un título genial, volvíamos a lo mismo (con alguna diferencia que destacar, pero no quiero spoilear a nadie): el príncipe, la Falchion, los dragones y el Emblema de Fuego. Y con The Sacred Stones pasaba también un poco lo mismo pero sin la Falchion. Aun así, corrigieron esto en Fire Emblem: Fates, que aunque es algo similar, no llega a dar la sensación de ser repetitivo gracias al estilo oriental que nos brinda Hoshido. Eso sí, con la ruta de Nohr, sí que me recuerda más a estos anteriores títulos pero con un tono más oscuro.

Pero Three Houses rompe con ello, aunque sigue teniendo una fórmula repetitiva

Ojo, no digo que sea para nada malo, pero esta vez es diferente. Como esto no es el análisis de Three Houses, lo simplificaré: esta vez el protagonista es un mercenario que es reclutado como profesor en una academia que educa a jóvenes en las artes militares de los 3 países que forman el continente y debe elegir una (igual que la decisión de unirte a Hoshido, a Nohr o a ninguno en Fire Emblem: Fates), hay conspiraciones de terceras partes y rivalidad entre casas, además de un misterio enorme sobre una chica conectada espiritualmente al protagonista que controla el tiempo y esas cosas mágicas. Este apartado cabe decir que también me ha recordado a Azura de Fire Emblem: Fates, y a pesar de que la historia sigue un rumbo distinto, sigue pecando de una cosa que lleva afectando a toda la saga: siempre hay algo que lo hace repetitivo.

Eligiendo bando

Uno más uno son siete

Como es habitual en estos juegos, empiezas solo. O prácticamente solo. Estás en medio de la huida de tu propia casa sin mucha gente en la que confiar, y poco a poco vas reuniendo un ejército lo suficientemente cualificado como para contraatacar y recuperar lo perdido, además de sumarse el hecho de que las unidades que mueren, se quedan muertas, haciéndote pensar dos veces la estrategia antes de lanzarte espada en alza gritando como un jabalí de la estepa contra el primer soldado enemigo que te encuentras.

Vale, antes de que me salte el copyright de Los Serrano, la verdad es que se puede describir así. A cada capítulo que avanzas, se unen uno o dos personajes si hablas con ellos o cumples ciertos requisitos, cosa que es habitual en la saga y que se ha mantenido así mucho tiempo, aunque en Three Houses han querido innovar en este apartado. Ahora puedes reclutar a cualquiera si cumples con su nivel de afección y estadísticas, pero por lo general podríamos decir que en este aspecto ha envejecido bien.

Shiida convence a Roger de unirse al bando de Marth

Jugabilidad clásica

Desde los orígenes de la saga ha habido algo que nunca ha faltado: el sistema de movimiento por casillas tan característico de los juegos de estrategia. En lo personal, ya ni siquiera imagino un Fire Emblem sin ello, y me parece la mejor forma de llevarlo a cabo. Por lo tanto, en este aspecto también podríamos decir que ha envejecido muy bien.

A pesar de todo, cabe destacar que en este título hay algo que falta, y es nada más y nada menos que las conversaciones de personajes que hemos podido ver en otros títulos de la saga y que nos ayudan a conocer mejor el trasfondo de estos e incluso beneficiarnos al colocar unidades con buen nivel de afinidad juntos en el campo de batalla, o también la posibilidad de refugiar unidades con otras durante el combate para asegurarlas o facilitarles el movimiento.

Conversaciones en Fire Emblem: Fates

Distintas clases

Si hay algo que me ha gustado siempre en Fire Emblem es la posibilidad de llevar unidades diferentes y sacarles el máximo partido. Shadow Dragon lució bastante bien este apartado, pues con más de 20 clases diferentes, cubre bastante bien las necesidades, incluso cuenta con unidades que no hemos visto en algunos otros títulos como los artilleros, capaces de hacer daño a enormes distancias. Desde mercenario hasta jinete wyvern, ofrece una gran variedad a la que poco se ha añadido desde entonces, a excepción quizás de las variaciones orientales de la ruta de Hoshido en Fates.

Artilleros

Además, incorporó la posibilidad de promocionar unidades con el Sello Maestro, que no estaba disponible en el primer título de la saga, además de algunas clases como mirmidón o espadachín. Volviendo a Shadow Dragon, fue el primer Fire Emblem en incorporar una versión online, donde podías enfrentarte a un amigo en batallas de 5 contra 5 con los personajes de tu campaña, aspecto que se ha ido puliendo en posteriores títulos.

¿Y gráficamente?

Siempre que hablamos del envejecimiento de un juego, solemos fijarnos (queramos o no) en los gráficos, aunque no sea ni de lejos el aspecto más importante en este estilo de juegos. Pues bien, gráficamente hemos avanzado mucho desde 2008, y si lo comparas con Three Houses, o incluso con Fates, podemos ver que obviamente no es lo mismo. Y aun así, en mi opinión, se mantiene decente gracias a los avatares y los sprites pre renderizados, además de hacer un buen uso de la doble pantalla de la Nintendo DS.

Conclusiones

En esencia, podemos decir que Shadow Dragon ha envejecido bien, nada remarcable, pero bien. Su historia inspiró la de otros juegos posteriores y se implementaron mejoras respecto a la versión original. Cabe destacar además, que es un título que recuerdo como el Fire Emblem más difícil al que me he enfrentado, puesto que no se incluyeron las batallas opcionales entre capítulos para ganar algo de experiencia extra, por lo que tenías que gestionarlo muy bien todo.

La primera vez que juegas te parece guay, pero una vez has jugado los otros, terminas echando en falta estos niveles, aunque por otra parte hay quien incluso lo prefiere así para disfrutar de esa dificultad extra que tenían los primeros títulos, pero en general, sigue siendo un juego que vale la pena probar si te gusta Fire Emblem.

PD: Sacrificad a Jagen.

Agradecimientos a mi compañero Víctor Puig por su colaboración a la hora de realizar este artículo, y os recuerdo que podéis leer su análisis de Fire Emblem: Three Houses aquí.

Escrito por: Jose García Sanjuán

Estudiante de Ingeniería Electrónica y amante de los videojuegos, sobretodo de los J-RPG (si son de Nihon Falcom mejor), aventuras gráficas o juegos de acción en tercera persona.