[RetroLegion] Final Fantasy VI

Corría el año 1994… Un momento, ¿1994? ¿Enserio salió en 1994? Madre mía, como pasa el tiempo, si este juego es más actual que la mayoría de los que se lanzan hoy… Bueno, que me desvío. Empecemos de nuevo…

Corría el año 1994. El mundo de la música estaba de luto tras el suicidio de Kurt Cobain, en el cine se estrenaban obras maestras atemporales de la talla de Forrest Gump (de Robert Zemeckis) o Cadena Perpetua (de Frank Darabont) y en televisión se estrenaba la legendaria Friends. ¿Y en la industria del videojuego ocurrió algo interesante? Pues resulta que sí, ya que fue este el año en el que se lanzaron algunos de los mejores juegos de la historia. Y antes de que me tachéis de flipado, hay que ser sinceros y admitir que, si en un mismo año se lanzan Super Metroid o Donkey Kong Country, definitivamente ese fue un gran año en cuanto a videojuegos se refiere. Pero hubo un título que tuvo un impacto bestial, que adelantó muchísimas cosas en el entorno del JRPG y que además preparó el terreno a las obras maestras que la misma compañía desarrolladora, Squaresoft, lanzaría más adelante. Este título no es otro que Final Fantasy VI, una hermosa obra de teatro jugable y atemporal.

Para poneros un poco (más) en contexto, el JRPG antes de la llegada de Final Fantasy VI era un género que estaba excesivamente cerca de su origen como juego de rol heredero de D&D. Obras como los primeros FF o los Dragon Quest evidenciaban esta tendencia, apostando más por la jugabilidad, los personajes silenciosos, la elección de clases y la elección de sistemas de estadísticas que por contar una historia concreta. De hecho, era este el elemento que más flaqueaba, palideciendo al basarse la gran mayoría de historias en la ya clásica historia de héroe salva el mundo del mal, encarnado o no en la figura de un malvado tirano. Ya a principios de los 90s comenzaron a notarse vientos de cambio en este sentido, dando avances en el guion tanto en forma (Dragon Quest IV con su narrativa fragmentada) como en contenido (Final Fantasy IV era toda una declaración de intenciones de lo que estaba por venir). Y Final Fantasy VI reunió todo esto y lo llevó a un nuevo nivel.

En este artículo analizaré Final Fantasy VI con los ojos de un jugador actual, intentando observar qué fue lo que funcionó, si se debería o no mejorar algo y por qué todos los que no lo hayáis jugado deberíais hacerlo. Dicho esto, ¡pasemos al análisis, kupó!

Una joven esclava de su propio potencial…

Como os iba comentando, Final Fantasy VI supuso un rotundo y espléndido golpe en la mesa tanto en la forma de contar una historia como en la historia que en sí se cuenta. Así, se nos narra la historia de Terra, una joven chica capaz de utilizar magia en un mundo inmerso en una especie de revolución industrial donde la magia desapareció tiempo atrás, pero también se nos narra la historia del aventurero Locke, quien ayuda a la rebelión mientras busca un cierto tesoro legendario, y también se nos narra la historia de Cyan, un noble guerrero que sufre una terrible tragedia, aunque tampoco podemos olvidar que se nos narra la historia de… Vaya, son demasiados personajes. Y es que a lo largo del título podremos controlar y conocer las historias de hasta un total de 14 personajes, lo que sin duda es algo que hace muy especial al título, ya que no podemos definir como tal a un protagonista concreto. Si bien no todos los personajes tienen una historia muy profunda o desarrollada (por ejemplo, Umaro y Gogo son dos personajes que destacan por la ausencia de su historia dentro del juego), aquellos que tienen el foco de atención durante la mayor parte del título, como los ya citados Terra, Locke, y Cyan, o Sabin y Edgar, cuentan con historias sencillas, bien construidas e interesantes. ¿Por qué digo esto? Porque todos los personajes tienen personalidades muy definidas que el jugador conocerá desde el momento que leen sus primeras líneas de diálogo y hay un gran conflicto en la historia de cada uno. ¿Por qué Locke viaja junto a la rebelión, y a que se debe esa cercanía y sentimiento de protección con los personajes femeninos? ¿A qué se debe la separación entre Sabin y Edgar? ¿Por qué Shadow evita apegarse a todo el equipo? Se nos plantean los conflictos muy temprano en el desarrollo del título para atrapar al jugador, lo que sumado a las constantes introducciones de personajes y cambios en la focalización (hay muchísimos momentos en los que nos pondremos en la piel de otros personajes) hace que en ningún momento decaiga el interés del mismo. Sin duda, el juego hace un trabajo excelente para mantener interesado al jugador ya que se maneja muy bien la información que se ofrece. Y dado que las historias acaban siendo muy interesantes y emotivas, todo hace que nos encontremos con una narrativa única y, además de ello, innovadora.

Y es que es muy curioso como, a lo largo del juego, todo se nos presenta como una novela o una obra de teatro, algo así como ya en su día ocurría con Super Mario Bros. 3, pero llevado a otro nivel. Y ya no es solo que la intro del juego simule la introducción de una obra de tragedia, si no que a lo largo del juego habrá momentos en los que los personajes miren al jugador, comenten cuestiones relacionadas con el funcionamiento del título o, simplemente, se autoparodie esa idea de obra teatral. ¿Esto hace que el juego se sienta más infantil o menos serio que otros títulos de la saga? ¡Para nada! Y es que Final Fantasy VI tiene algunos de los momentos más icónicos y tristes de la franquicia. Cómo olvidar la escena de la ópera (tremendo Uematsu), la introducción del carismático y pervertido Ultros, la escena del río envenenado, la del tren fantasma (no me refiero al súplex que Sabin puede hacerle, si no a lo que ocurre tras la batalla) o la escena posterior a la destrucción del mundo. Y hablando de esto… No podemos hablar de personajes e historia sin mencionar al mejor personaje del título: Kefka. Acostumbrados hasta ese momento a que Final Fantasy nos presentara villanos, como mucho, olvidables (Nube de oscuridad, de Final Fantasy III es top tier en cuanto a villanos pobres se refiere), en la última entrega de la saga en SNES todo cambió para presentarnos un villano carismático, gracioso y temible al mismo tiempo, que miraba cara a cara a leyendas como el Joker, en el que claramente estaba inspirado. Kefka es un nihilista, alguien que atesora el caos y que no ve ningún sentido a la existencia, algo que va a contracorriente de la evolución que los protagonistas sufren a lo largo de la obra, quienes tras la derrota van dándose cuenta de algo muy importante: la vida tiene sentido, y hay que luchar por protegerla.

De espers va la cosa

Habiendo hablado un poco de la narrativa del título, es conveniente pasar a hablar acerca de su jugabilidad. Y para hacerlo, primero hay que hacer una aclaración, pues en la saga Final Fantasy podemos encontrar dos grupos bien divididos de juegos: aquellos que apuestan por un sistema de combate por turnos con unas estadísticas clásicas (atacamos cuando nos toca, y podemos equipar armas, accesorios, etc), como ocurre en los primeros títulos de la saga, y aquellos que, ya sea en su sistema de combate o de progresión, dan un giro completo y lo modifican, como ocurre por ejemplo con Final Fantasy VIII o Final Fantasy XII. ¿A qué grupo pertenece FF6? Pues pertenece al primer grupo, y consiguió en su momento perfeccionar el aparentemente sencillo sistema de combate y progresión añadiendo pequeños detalles que, de una forma u otra, tuvieron una clara influencia en la saga. Así, el título elimina el sistema de clases de FF5 para apostar por la idea de que cada personaje tenga una clase fija, lo que en cierta medida facilita las cosas al jugador más novel. Pero gracias al novedoso sistema ésper, que permite equipar «invocaciones» (algo que se volvería un elemento fundamental en FF8), cualquier personaje puede equipar ciertas magias para así volverlo más poderoso o paliar algunos de sus defectos base. ¿Quieres que Sabin, un monje, se centre en curar con poderosas magias de regeneración? Puedes hacerlo. Es un sistema sencillo e ingenioso, que más adelante se perfeccionaría con los materias de FF7, y que unido a la rapidez de sus batallas de corte clásico hace al título muy cómodo y entretenido. No diría que son las batallas más adictivas que haya visto en un JRPG (los Shin Megami Tensei tienen ese honor, a mi parecer), pero sí me parece un sistema muy divertido y de los más directos dentro de su saga. Como punto negativo, destacar que la enorme cantidad de personajes controlables hace que, si queremos ir con todos a la batalla final (es recomendable llevar, por lo menos, dos grupos de 4 a un nivel decente), haya que subir de nivel bastante. Por lo general no es un juego difícil, y las cuatro fases de batalla contra Kefka pueden asustar de primeras pero realmente no son para tanto, pero sí es cierto que hay que grindear bastante.

Tenemos un mundo bastante extenso para explorar, con un buen número de ciudades que podemos visitar y a las que, a lo largo del desarrollo del juego, iremos accediendo. El mundo es interesante y algunas ciudades son especialmente emblemáticas, como la fortaleza móvil Fígaro del Sur o la nevada Narshe, y hay muchos secretos que explorar. Cabe destacar el diseño de niveles del título, ya que supone un salto de calidad bastante alto con respecto a lo presentado en entregas anteriores. La saga ya había estado sufriendo una clara evolución y FF6 es la conclusión evidente, dejando a un lado las pequeñas y monótonas mazmorras de juegos anteriores para ofrecer lugares extensos, interesantes y con mecánicas únicas para sorprender al jugador en todo momento. Un clarísimo ejemplo de esto es la Torre de Kefka, la última mazmorra del juego, un desafío justo y con un diseño excepcional gracias a esa división en tres grupos y a como las acciones de estos se mezclan a la perfección. Por lo general, y para finalizar con la sección de jugabilidad, podemos destacar que Final Fantasy VI es el ejemplo perfecto de la evolución que sufrió la saga, ofreciendo un sistema de combate y progresión excelente combinado con un diseño de niveles espléndido, en el que en ningún momento se nos presenta una curva de dificultad exagerada.

Gloria y magia en 16 bits

Siguiendo (y finalizando) con los apartados visuales y sonoros, sinceramente, qué os voy a decir que no se haya dicho ya. Dejando a un lado el apartado gráfico del título, que me parece en todos los sentidos una mejoría muy considerable con respecto a lo que se había presentado en FF5 al perfeccionar la presentación de los personajes y de los enemigos tanto en combate como fuera de estos y al incluir elementos tales como retratos de los protagonistas, además de tener una paleta de colores mucho más aprovechada y desarrollada, lo cierto es que FF6 brilla especialmente por la calidad de los diseños de sus personajes, escenarios y entornos. Todos los personajes son perfectamente reconocibles y destacables gracias a la grandísima labor llevada a cabo por Yoshitaka Amano, presentando uno de los mejores trabajos de su carrera. Y lo mismo ocurre con Nobuo Uematsu, compositor del título y que directamente hace suyo el título al componer algunas de las más importantes, delicadas y especiales melodías de la saga. Nada sería de la escena de Locke y Rachel si no sonara la pieza Forever Rachel, y la batalla final perdería muchísimo si no sonara esa apoteósica pieza conocida como Dancing Mad. La banda sonora del juego es una oda a la historia de la música, tocando toda clase de géneros de una forma excepcional. Y en mi humilde opinión, salvo FF7 ningún otro juego de la saga ha alcanzado el nivel de calidad de la banda sonora de este título.

Y llegamos a las conclusiones… Creo que cualquier persona que haya jugado al título podrá aceptar que se trata de una obra magna dentro del género JRPG, un juego que al igual que ocurría con Chrono Trigger, estaba realmente adelantado a su tiempo. Final Fantasy VI no inventó la rueda, la perfeccionó hasta unos niveles nunca antes vistos, y es por eso que a día de hoy se le sigue considerando esa gran obra maestra de la Squaresoft de los 90s. A los fans del título, espero que hayáis disfrutado de este análisis, y a todos vosotros que no lo hayáis jugado, espero haberos convencido para hacerlo. No me cabe duda alguna de que os encontraréis ante un juego que calará hondo en vosotros, merece totalmente la pena jugarlo y disfrutarlo.

Escrito por: Antonio Gallardo