Tekken 3: El inmortal puño de hierro

Esas tardes en las que estábamos en casa y nos apetecía pasar un rato en compañía de nuestros amigos y familiares hace tiempo que dejaron de ser un estándar. La tecnología, como la vida, se abre camino. Y si no que se lo pregunten a Ian Malcolm en Parque Jurásico. Ahora, raramente ponemos a prueba nuestra supuesta superioridad cuando nos subimos al ring y seguimos con la mirada atenta los movimientos temblorosos que hace nuestro contrario con las manos sudorosas. En su lugar, no tenemos que perder de vista las acciones de personajes conformados a golpe de polígonos y texturas en su mayoría, y que nuestra conexión a Internet no nos prive de nuestra victoria. Después de todo, queremos ganar a toda costa.

Tekken 3

Sí, puede que los tiempos y las nuevas tecnologías hayan evolucionado, pero está claro que no lo ha hecho la metodología empleada: el gusto de repartir estopa a diestro y siniestro. Además, puedo demostrar que 22 años no son nada. Y para eso está acompañándonos Tekken 3. Para poner a prueba que el paso del tiempo no ha afectado de forma significativa la sensación de sentirnos ágiles, flexibles y estables, y que se puede fluir en el espacio con cada movimiento que se hace. Porque, más que darme cuenta de que estaba luchando en un escenario, lo que sentía era la sensación de que estaba bailando. Bailando contra el paso del tiempo.

Un cariz fluido, sin ningún tipo de artificio

Miento, el paso del tiempo quizá si haya hecho mella en el aspecto más envejecido que presentan cada uno de los luchadores aquí presentes, pero eso los ha hecho más versátiles en esta tercera edición del Torneo del Puño de Hierro desarrollada por la gente de Namco (ahora Bandai Namco), desde su lanzamiento allá por el mes de marzo del año 1997 (máquinas recreativas). Lejos queda la rigidez y lentitud en el movimiento que tanto caracterizaron a las dos primeras entregas de la serie. Eso, una capacidad de reacción que brillaba por su ausencia y unos saltos que harían sonrojar a Goku cuando se quitaba el caparazón de tortuga, propiciaban unos combates que estaban abocados a ser muy estáticos.

Tekken 3

En su lugar, la cantidad y variedad de movimientos de cada luchador se ve aquí beneficiada gracias a la velocidad a la que nos movemos, favoreciendo de esta manera el uso de las combinaciones más poderosas. La fluidez de movimiento se manifiesta en los mismos, abandonando las transiciones abruptas entre cada acción, y eliminando otros tantos ademanes (los saltos infinitos) que no terminaban de casar con el tamaño y diseño de los personajes. La experiencia que nos ofrece Tekken 3 es, en pocas palabras, una magnificación en torno a las bases que se establecieron en los dos primeros episodios.

Aquí estoy de vuelta en la calle

Ahora quizá no tanto, pero hubo tiempo en el que el género de lucha era poco misericordioso para con el lobo solitario. Con el auge de los combates diarios en línea, las desarrolladoras dedicaban muchos esfuerzos a la preservación de este medio a largo plazo. Una preservación que se cobró como víctima una ingente cantidades de modos para un jugador. Y si hay algo que nos gusta realmente a los jugadores, es encontrar cosas ocultas e incluso nuevos modos de juego. Por suerte, Tekken 3 no anda descalzo en cuanto a estas sorpresas.

Es probable que sus modalidades amparadas en los combates sin ton ni son no merezcan ser objeto de presentación alguna, ya que han hecho correr ríos de tinta sobre la importancia de las mismas. Probablemente, el mayor mérito de esta tercera entrega reside en la inclusión de varias novedades que rompían por completo una monotonía en ciernes. Y por romper, me refiero a cambiar por completo de género para así abrazar el término beat’em up. Una especie de Final Fight o Streets of Rage a bajas revoluciones en el que vamos avanzando con nuestro personaje y enfrentándonos a todo maleante que sale a nuestro encuentro.

Tekken 3

No sé cuán lejos llegaréis en un primer intento. Lo que sí sé es que este reto creciente ofrece a posteriori uno mayor si cabe. Porque si creíais que todo iba a ser un camino lleno de rosas cuando obtuviéramos la recompensa pertinente, estáis muy equivocados. El verdadero reto comienza cuando nos hacemos a los controles de un científico y su disparatado arsenal de movimientos capaces de poner de manifiesto nuestra falta de habilidad a los mandos. Desde entonces, muchos se han rendido a la hora de doblegarlo y, a día de hoy, siguen esperando la jubilación anticipada.

Un balón que nos gusta a todos

Si algo he aprendido desde que calcé unas zapatillas de baloncesto durante mis años de primaria y bachillerato, es que es un buen balonazo en la cara puede causar daños irreparables. Tengo pruebas de eso y ninguna duda. Por suerte, Tekken 3 fue también un buen profesor en estos quehaceres. Especialmente a la hora de evitar que dichos incidentes no se repitieran en demasía gracias a su afán por no echar los balones fuera, sino contra mis enemigos usando mis mejores puños. Así me lo quiso enseñar con Tekken Ball, una suerte de juego deportivo basado en el voleibol que se puede desbloquear una vez hayamos completado el modo Arcade un número determinado de veces y que tiene en su haber más pretensiones jugables que cualquier entrega de Dead or Alive Xtreme Beach Volleyball.

Tekken 3

¿Qué tan malo es disfrutar de un partido a la orilla de una playa y con un balón que en las manos más capaces es suficiente para dejar fuera de combate hasta el rival más duro? Especialmente si la recompensa de tamaño mérito reside en desbloquear un pequeño dinosaurio cabezón de escasos centímetros de altura y con guantes de boxeo.

Cuando la lucha se hace danza

Si la muerte fuera la disolución de toda la existencia, hay algo que tengo claro: solo unos pocos elegidos son capaces de burlar a la muerte. Y si existe alguna cosa inmortal e imperecedera, debe ser Tekken 3, el ejemplo perfecto de cuando la lucha se hace danza. Por consiguiente, tengo claro que mis recuerdos, aquellos bellos recuerdos de ayer, hoy y siempre en los que peleaba sin cuartel por convertirme en el Rey del Torneo del Puño de Hierro, me acompañarán en mis ratos de nostalgia y más allá de la muerte. Existirán en el otro mundo para la batalla final.

Escrito por: Alejandro Serrador

Técnico superior en Desarrollo de Aplicaciones Web. Amante del cine y los videojuegos, especialmente en lo que a títulos de rol y terror se refiere. A veces me da por escribir cosas. También me puedes leer en Twitter desde @npofficialsite