The Last Of Us Parte II: Abby y las consecuencias de la decisión de Joel

(Este texto incluye spoilers de las dos entregas de la franquicia The Last Of Us).

The Last Of Us Parte II se ha convertido, por derecho propio, en uno de los juegos más importantes del año. De hecho, la última obra de Naughty Dog es, para muchos, no ya uno de los títulos más importantes del catálogo de PlayStation 4, sino el referente en cuanto a calidad del mismo. Tras su cuidadísima primera entrega y su trabajo con franquicias como Crash Bandicoot, Jak & Daxter o Uncharted, el grueso de usuarios esperaba con anhelo esta segunda parte, llegando al mercado el pasado 19 de junio. Y, con una reciente actualización que incluye la dificultad realista y la muerte permanente, dos de los factores más demandados del género, parece que The Last Of Us Parte II tiene cuerda para rato, más aún si tenemos en cuenta la polémica surgida con su historia…

The Last Of Us Parte II nos introduce por todo lo alto a Abby, una «extraña» que no ha terminado de convencer

Hace más de un lustro, concretamente en el año, 2013, veía la luz una nueva IP de Naughty Dog: The Last Of Us. En esta se nos presentaba a Joel, un superviviente que, tras 20 años luchando contra todo tipo de amenazas, ha aprendido a vivir con las cartas que te da la vida. Junto a él nos acompañará durante gran parte de la aventura Ellie, la única esperanza que tiene la humanidad de retornar a la sociedad que antaño conoció. En una obra cimentada en un viaje de punto A a punto B, el estudio americano cogió piezas de aquí y allí para, sin inventar nada, ofrecernos un título que consiguió elevar la narrativa a un nivel pocas veces visto en el medio.

A través de conversaciones off-screen, o lo que es lo mismo, durante los compases jugables, Joel y Ellie iban trazando una relación con tintes paternofiliales que ninguno llegó a buscar. Por ello, y con el condicionante que supuso la muerte de la hija de Joel en los primeros compases de juego, es tan duro afrontar el amargo destino que le espera a una Ellie que debe perecer para salvar a la humanidad. De hecho, este es el sentido de su vida, erigirse como la primera piedra que supondrá los cimientos de la esperanza de la humanidad. Pero Joel, que es un personaje con muchísimos matices, decide por su cuenta que Ellie debe seguir viviendo, principalmente porque no quiere volver a pasar por tal proceso de pérdida. Y, en el transcurso de esa decisión, terminamos «conociendo» a Abby.

Joel se dirigía, inevitablemente, al sádico camino que traza la venganza

Dejemos a Abby a un lado. De momento. Durante el transcurso del primer The Last Of Us, Joel enfadó a mucha gente. Muchísima gente. Desde traficantes a contrabandistas, pasando por caníbales, el «héroe» de la primera entrega era temido por muchas facciones. En un mundo post-apocalíptico cuyo sentido residía en «matar o morir», el oriundo de Texas se había especializado en lo primero. Así, prácticamente cualquiera que se cruzase en su camino conocía, directa o indirectamente, el destino que le esperaba, algo que se incrementó con la introducción de Ellie, un nuevo personaje al que sintió que debía proteger. Y, por este motivo, Abby termina cruzándose en su camino para poner punto y final a su periplo.

En el transcurso de la primera a la segunda entrega, vemos como Joel se ha convertido en un hombre acomodado. Lejos quedaron ya sus días como contrabandista o superviviente, su nuevo leitmotiv es ser una de las figuras más importantes de Jackson, teniendo que enfrentar, en contadas ocasiones, a algún que otro infectado que se cuela en su ruta de vigilancia. Por ello, tras salvar a Abby junto a Tommy, ambos cometen el error de presentarse y ofrecer cobijo a unos desconocidos: ya no son aquellos hombres que no confiaban ni en su sombra. Y, pese a ser rescatada por Joel, Abby tiene un motivo superior que la obliga a terminar con la vida de este, y no es otro que cerrar el capítulo más duro de su vida.

La venganza, los grises y los matices nos acompañan a lo largo de una aventura llena de supervivientes

En The Last Of Us Parte II no hay héroes ni villanos. Si bien en la primera entrega podíamos empatizar más con la causa de Joel y Ellie, justificando cada asesinato que estos llevan a cabo, en la segunda entrega encarnamos a los dos bandos. Y, gracias a este motivo tan simple, llegamos a comprender la mentalidad de cada facción, una tan sencilla como es la supervivencia a cualquier coste. No hay epicidad en los asesinatos, ni heroicidad en las muertes, en este universo las personas, simplemente, dejan de vivir. Si bien en la primera entrega se nos mostraba la crudeza de este mundo, en la segunda esta alcanza nuevas cotas, contemplando como cada personaje que muere lo hace sin despedirse, sin cerrar ninguna de sus tramas vitales.

Quizás por este motivo The Last Of Us Parte II es un título tan difícil, a nivel sentimental, de jugar. Es muy fácil empatizar con cada personaje, pudiendo conectar en mayor o menor medida con cada uno, motivo por el que cada pérdida nos dolerá como si fuera propia. Y Abby, que en un comienzo es una extraña que ha acabado de golpe y porrazo con uno de los personajes mejor escritos de la industria, termina como un «heroína» incomprendida que, en contra de su voluntad, lucha por seguir viviendo. Ya no tiene nada que perder, su única esperanza es volver a encontrar a Los Luciérnagas, pero una Ellie que no atiende a razones se cruza en su camino para cerrar su capítulo personal de venganza, haciendo lo mismo que Abby tiempo atrás. Resulta, incluso, poético.

Sin Joel y Ellie nunca habría existido una Abby

Uno de los aspectos que más polémica levantó del juego fue ponerse en la piel de Abby, la asesina de Joel. Bajo la dirección de Neil Druckmann, The Last Of Us Parte II nos conduce de la mano de Ellie y Abby, mostrándonos los motivos de cada una para asumir las consecuencias de sus decisiones, y el punto común de ambas es Joel. La primera por querer vengar su muerte, y la segunda por desear terminar con el hombre que le arrebató no solo a su padre, sino a los Luciérnagas y la vida que antes conocía. Por ello, el título de Naughty Dog nunca busca señalar a un héroe y a un villano, únicamente nos habla de matices, de visiones y de realidades, de los grises existentes entre los diferentes tonos de blanco y negro.

Para un servidor, Abby es uno de los mejores personajes que ha ideado la industria. No ya solo por su condición y bagaje, sino por su capacidad de evolucionar, de saber cerrar etapas en un universo cuya ideología se cimenta en el asesinato del prójimo. Sí, es algo que también podríamos decir de Ellie, pero esta ya ha cumplido el mismo destino que Joel: ha cerrado un ciclo. El protagonista de la primera entrega no tenía nada más que ofrecer, algo que ha sucedido con una Ellie que, tras haber aceptado que la venganza no es el camino, seguirá su camino sola mientras acepta el peso de sus decisiones. Pero Abby, acompañada por el carismático Lev, buscará nuevamente la luz de los Luciérnagas, un camino que, si Naughty Dog quiere, veremos en futuras entregas de la franquicia.

Escrito por: Abelardo

Estudiante de Filología Hispánica. Empecé con una Súper Nintendo y jamás dejé esta afición. Veo películas, y a veces leo, pero con la frecuencia con la que pasa un cometa.