Days Gone

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Análisis – Days Gone

Análisis – Days Gone

Durante los últimos años Sony nos ha mimado mucho, quizás demasiado. El catálogo de títulos exclusivos de PlayStation 4 es abrumador, pero más apabullante es sin lugar a dudas la calidad de sus lanzamientos.

Si a principios de generación Sony se hacía fuerte con juegos como Bloodborne o DriveClub, el paso de los años les ha permitido llevar a cabo mediante sus estudios internos grandes aventuras para un jugador que han roto cualquier estándar de calidad que tuviéramos hasta entonces. El festival de joyas empezó con Uncharted 4 y sólo el año pasado se ha visto afianzado con títulos a la altura de God of War, Detroit: Become Human y Spider-Man.

Un nivel de producción elevado y unos juegos con unas cotas de calidad inauditas. El siguiente paso, antes de la llegada de la esperada secuela de The Last of Us y la nueva IP de Sucker Punch Ghost of Tsushima, pasa por las verdes praderas de Oregón con Days Gone. La nueva propiedad intelectual de Bend Studios viene a completar el magnífico desempeño de los estudios internos del gigante japonés para brindarnos una aventura de mundo abierto protagonizada por un motero sin esperanza en un mundo hostil.

Cabe destacar antes de analizar el juego la trayectoria de Bend Studio, quienes hace la friolera de veinte años firmaron -con otro nombre- la excelente  trilogía de Syphon Filter antes de pasarse al desarrollo de versiones portátiles de juegos como Uncharted o Resistance. Tras ello Sony confió en ellos para que trabajasen en una nueva IP destinada a convertirse en otra de las sagas, en otro de los pilares sobre los que se asienta la estrategia de títulos exclusivos de PlayStation. El reto era mayúsculo, no en vano su protagonista, Deacon St. Jhon, tiene que enfrentarse cara a cara con gigantes del entretenimiento como Nathan Drake, Aloy o el mismísimo Kratos.

¿Conseguirá Days Gone rubricar con letras de oro su nombre junto a los grandes exclusivos de Sony? Nos atamos el pañuelo a la cabeza y arrancamos nuestra motocicleta para lanzarnos con el análisis.

Un mundo sin esperanza

La premisa de Days Gone nos es de sobra conocida: un desconocido brote convierte a la gente en zombis -aquí llamados engendros- y nuestro protagonista deberá sobrevivir en un mundo infectado en el que el mayor peligro no son esas bestias, sino los humanos supervivientes que, paradójicamente, perdieron su humanidad tras el brote.

Sin embargo la obra de Bend Studio toma un arranque muy distinto al elegir a su protagonista; un motero nómada que junto a su compañero Boozer sobreviven haciendo encargos para los distintos campamentos asentados a lo largo y ancho de Oregón. Moteros y muertos vivientes son los ingredientes de la nueva propuesta de Sony, una aventura que desde el estudio han insistido siempre en que su mayor baza es la narrativa. No hace falta mirar muy lejos para ver que las historias de moteros o de zombis han funcionado muy bien en televisión, ahí tenemos a Sons of Anarchy y The Walking Dead respectivamente.

Para poder dotar a la historia de la entidad suficiente la aventura se ambienta en los frondosos bosques y verdes praderas de Oregón, los que serán el lienzo de la supervivencia del par de moteros protagonistas. Lo primero que nos sorprende al empezar Days Gone es que, pese a que se ha insistido mucho en su fuerte componente narrativo y la carga dramática, el juego pronto diluye toda esta historia en una montaña de tareas secundarias que se entremezclan con las principales, perdiendo por el camino el tesón de una trama elaborada y llenando la pantalla de secundarios planos sin la más mínima aportación a la historia.

Desgraciadamente este defecto se contagia a los demás aspectos del juego, empañando por completo un montón de buenas ideas que están ahí, pero que se disfrutan mucho menos debido al fallido diseño del juego.

Mucho contenido, poco interés

Casi podríamos decir que Days Gone es el paradigma de todos los errores típicos de los sandbox. El mapeado es extenso, hay centenares de tareas por hacer y personajes secundarios que conocer, pero sus misiones secundarias pronto se hacen repetitivas, habiendo apenas 5 o 6 tipos de misiones distintas, y sus personajes secundarios tienen un desarrollo tan plano que prácticamente podría contarse toda su personalidad en una frase. Está bien dotar de contenido al juego para que los más completistas lo expriman al máximo, pero no lo hagas obligatorio con el mero fin de extender una trama principal que no da más de sí y a la que le sobran fácilmente 5-6 horas de misiones sin contenido.

Otros juegos ofrecen mapeados gigantescos repletos de cosas por hacer, quizá los dos mayores exponentes recientes sean Assassin’s Creed Odyssey y Red Dead Redemption 2. Mientras el primero riega el archipiélago helénico de tareas por hacer, muchas de ellas repetitivas pero todas opcionales, el lejano oeste de Rockstar ofrece menos tareas secundarias pero se esfuerza en ofrecer una buena historia en cada una de ellas. Days Gone no hace ni una ni otra, dichas misiones secundarias existen como mero relleno que, eso sí, resulta vital para poder desarrollar al personaje.

Y es que si de algo puede presumir el último gran exclusivo de Sony es de ser uno de los juegos que mejor premian el desarrollo y la evolución del personaje. No llega al nivel de evolución visto en Crackdown 3, pero se acerca. Conforme vayamos eliminando engendros conseguiremos orejas para comerciar con ellas -además de experiencia-, si por el contrario eliminamos a enemigos humanos conseguiremos dinero, experiencia y diversos objetos indispensables para nuestra supervivencia. A su vez, conforme completemos misiones secundarias tales como barrer campamentos de emboscadores o quemar nidos de engendros conseguiremos toneladas de puntos de experiencia para subir de nivel y aumentaremos la confianza del poblado más cercano -que siempre será el que nos asignó la misión-. Dinero, confianza y objetos para crafteo serán los tres pilares básicos de nuestra economía y, por ende, de nuestra supervivencia.

El reducto de población superviviente vive en pequeñas colonias o campamentos aislados unos de otros. Cada una de ellas cuenta con sus propios comerciantes, sus propias misiones e incluso su propia moneda. De esta manera el juego nos obliga a hacer misiones en cada una de las colonias para mejorar el nivel de confianza en la misma y así poco a poco poder acceder a mejores armas, mejoras para la moto y misiones más avanzadas. Al disponer cada una de su propia moneda deberemos movernos continuamente entre campamentos para poder progresar.

Pero no solamente es importante la confianza de los poblados, también lo será los puntos de habilidad que podemos ir desbloqueando conforme subamos de nivel. Deacon cuenta con 3 árboles de habilidades: combate cuerpo a cuerpo, combate a larga distancia y supervivencia. Las primeras nos vendrán de perlas para causar más daño o que nuestras armas tengan más duración, las segundas nos permitirá adquirir ventajas como llevar más munición o acoplar mejoras a las armas. Por último las habilidades de supervivencia se enfocan a mejorar el crafteo existente.

Necesito tu ropa, tus botas y tu motocicleta

Y no solo debemos cuidarnos de que Deacon mejore con el paso de las horas, también nuestra moto deberá subir de nivel. Conforme nos ganemos la confianza de los campamentos nos ofrecerán más y mejores piezas para nuestra burra; motores más potentes, tubos de escape más silenciosos -vitales para que no nos persigan oleadas de engendros-, neumáticos con más agarre, depósitos de gasolina con más capacidad… Y son aspectos muy a tener en cuenta ya que si nos quedamos sin gasolina en medio de la nada y rodeados de engendros las pasaremos realmente canutas.

Sin embargo no puedo evitar sentir que la dinámica de la moto no se ha aprovechado. A efectos prácticos, nuestra motocicleta es un simple medio de transporte, nada más. Viendo como Mad Max, otra oda a los pistones y la gasolina, convertía al Magnus Opus en nuestro seguro de vida, esperábamos más de Days Gone. En la aventura de Rockatansky el coche no solo era un medio de transporte, también nuestra mejor arma, nuestra mejor defensa y nuestro hogar. Oportunidad perdida. Otra más.

Por otra parte Days Gone siempre se ha vendido como un survival de mundo abierto, y aunque es cierto que la munición y la gasolina escasean al inicio del juego, a las pocas horas nos ganaremos la confianza de los campamentos y realizando misiones conseguiremos créditos y material suficiente para mejorar nuestro equipo y afrontar sin dificultades las distintas zonas.

A la dificultad de sobrevivir no ayuda la escasa inteligencia artificial de la que hacen gala los enemigos, especialmente los humanos. De los engendros podemos entender que sean cortos de vista y no demasiado inteligentes, pero los humanos requieren especial atención. Enemigos que se suicidan al lanzar una granada, que son incapaces de ver un cadáver en el suelo, que se quedan mirando mientras apuñalas a un compañero o que saben perfectamente que estás oculto tras una cobertura pero no van a buscarte y al rato se olvidan. Con todo ello la única amenaza real del juego son los engendros; indefensos en solitario pero demoledores en grupo.

Lo más peligroso son sin lugar a dudas las hordas, grupos de centenares de enemigos que se abalanzarán sobre nosotros y nos devorarán en escasos instantes. Una premisa tan atractiva, similar a las vistas en World War Z, no se ha explotado como debiera. Están ahí y son todo un reto, pero resultan imposibles de diezmar durante la primera mitad de juego, convirtiéndose en un obstáculo y dejándonos la diversión de eliminarlas para casi el final de la aventura.

Un juego todavía en fase beta

Inexplicablemente Days Gone ha llegado al mercado con una cantidad de bugs importantes, casi como si el control de calidad hubiese sido en esta ocasión más permisivo que de costumbre. No en vano apenas lleva una semana el juego en el mercado y ya se han lanzado nada menos que 7 parches para intentar arreglarlo. Y los que nos quedan.

Engendros que aparecen y desaparecen por arte de magia, IA enemiga errática, caídas de frames constantes, cuelgues en misiones, crasheos de la consola, borrado de partidas guardadas, fallos de sonido… Toda una amalgama de errores que un servidor ha sufrido en sus carnes y que ha dificultado mucho su análisis. Afortunadamente la mayoría de sus errores parecen subsanables y la mejor noticia posible es que el estudio está volcado en solucionar todos esos fallos -no en vano vamos a parche por día prácticamente-.

Por una parte es comprensible, Bend Studio es un estudio pequeño, que nunca se había enfrentado al desarrollo de un triple A de esta envergadura y que ha necesitado el apoyo constante de Sony para sacar adelante Days Gone. Menos mal que compensan su falta de experiencia con una entrega encomiable para entregar al usuario el videojuego que ellos siempre soñaron.

Conclusión: Quien mucho abarca, poco aprieta

No puedo evitar tener sensaciones encontradas con Days Gone. Parte de una premisa muy interesante, tiene un montón de buenas ideas en él y se notan las ganas de sus desarrolladores de hacer un triple A a la altura de los exclusivos que Sony demanda. Lamentablemente la experiencia es un grado, y su falta de la misma les ha pasado factura en todos los aspectos.

Days Gone es un buen juego, largo, entretenido, con la narrativa como pilar y que sabe ponernos en aprietos cuando quiere. Por desgracia su apartado técnico desfallece constantemente, su inteligencia artificial es horrible, sus misiones un tanto repetitivas y su mundo muy vacío, con decenas de hectáreas sin nada realmente interesante.

Es por todo ello que me temo que Days Gone ha querido abarcar muchos géneros y posibilidades, pero se ha quedado a medio gas en todos ellos. Hay un buen juego en Days Gone, pero hay que ser paciente y perdonar muchos fallos para poder disfrutarlo. La decisión de si merece la pena o no, ya depende de cada uno.

*Este análisis se ha realizado con una copia digital del juego que nos ha facilitado PlayStation Iberia.

The Good

  • Mundo abierto enorme, lleno de cosas por hacer y con peligros acechando
  • El control de la moto y nuestra relación con ella es inmejorable
  • Se nota el esfuerzo por crear una historia coherente e interesante

The Bad

  • Ingente cantidad de bugs de todo tipo
  • Abarca muchos géneros, pero se queda a medio camino al implantarlos
  • Diseño del juego fallido, muchas misiones vacuas y sin sentido
7
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Written by: Daniel Funes Castillo

Webmaster de Legión de Jugadores. Fanático de los videojuegos con 3 años, empecé con Super Mario World y desde entonces no he parado. Busco crear una comunidad abierta y tolerante dónde todos puedan participar y dar su opinión.

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