Harvest Moon: Mad Dash

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Análisis – Harvest Moon: Mad Dash

Las obras al cobijo de la gestión y el cuidado rural siempre han requerido horas y horas de juego. Tanto es así que la paciencia y la práctica constante son harto indispensables en pos de realizar las tareas necesarias para que nuestros huertos queden lustrosos. Stardew Valley, aquel juego independiente de 2016 que nos obligó a despedirnos de nuestras horas libres, sigue dando mucho de que hablar por abrazar con mucha fuerza esa necesidad imperiosa de aprender una de las grandes virtudes que se pueden tener en esta vida.

Si bien, antes de que uno de los grandes fenómenos de la presente generación entrara en escena, hubo otro contendiente con una gran historia detrás. Una historia con más de 20 años a sus espaldas que ostentaba el cetro de la vida rural. ¿De qué otra manera podríamos catalogar Harvest Moon y su gestión de granjas? Porque son muchas las entregas que han contribuido que una franquicia, estrictamente conservadora en todo su ser, haya sobrevivido durante tanto tiempo. Una franquicia que ahora suma un nuevo capítulo: Harvest Moon: Mad Dash y que toma un cariz muy extraño que quizá no sea del agrado de sus seguidores.  

Cosecha rápido y vencerás

A veces, la velocidad es necesaria, pero también lo es la lentitud. Es esta última la que nos permite ser más creativos con aquello que estamos haciendo. También puede ser interpretada como ineficacia y, en el peor de los casos, como algo peligroso, pero no es eso lo que nos ha querido ofrecer la serie Harvest Moon desde sus inicios. ¿O acaso veis como algo malo empezar cada día con una buena azada para poder trabajar en nuestra tierra? ¿Tal vez dedicando unos instantes a la pesca y también una excusa que nos sirva para desconectar? Son aspectos que, a pesar de su larga trayectoria, siempre han funcionado porque anteponen la lentitud, sobre todo durante sus primeros compases, a costa de todo lo demás.

Harvest Moon: Mad Dash rompe con todos los esquemas, rechaza todas esas virtudes y apuesta por algo distinto: una mayor inmediatez y simplicidad. De hecho, cas parece que esta nueva jugada esté más encarada a lo que podía ser un juego para dispositivos móviles. Lejos de parecer una crítica mordaz para con un mercado en constante crecimiento que, no solo se está viendo reflejado en sus ventas, sino también en sus aplicaciones, lo cierto es que parece un producto correspondiente a una época pasada, una época caduca.

¿Qué tenemos en su lugar? Un mundo dividido en un centenar de niveles al más puro estilo Super Mario Bros, donde se nos dará una puntuación y un máximo de tres estrellas, los cuales pueden ser completados en un par de minutos de forma individual. A cambio de esta puntuación, tenemos que llevar a cabo nuestros deberes como granjero. Deberes que pasan por cosechar, pescar y ordeñar.

Los primeros son, prácticamente, la parte protagónica a lo largo del desarrollo, ya que tendremos que combinar cultivos de un mismo color para que estos crezcan y así obtener una cosecha madura. Porque cuanto más grande sea, mayor será la puntuación que nos den por ello. El resto de elementos se van introduciendo de forma gradual y combinándose los unos con los otros para así ofrecer un desafío cada vez mayor. Un desafío no exento de obstáculos, ya que no serán pocas las amenazas que harán peligrar los frutos de nuestro esfuerzo. Empero, esta amalgama de elementos, en este caso variopintos, termina volviéndose en contra del propio juego, ya que no ofrece muchas más mecánicas con las que jugar. Una tara fruto de una experiencia simplista por culpa de su afán de abrirse a todo el público posible.

De forma irónica, esta apuesta por la siembra rápida tiene sus cosas buenas. Porque a costa de sonar pecaminoso, también se hace manifiesta esa necesidad ávida por conseguir la máxima puntuación posible en cada fase que disputamos. Deseas repetir una vez más, solo quieres una vez más, las veces que hagan falta. Son solo un puñado de minutos los que nos separan de obtener esas tres estrellas que brillan como tres soles y que, en muchos casos, no tendremos reparos en malgastar.    

Poco aprovechamiento agrícola

Bellos paisajes rurales con cultivos de tomates y demás hortalizas. Vacas lecheras pastando a sus anchas en terrenos delimitados en aras de extraer la leche de sus glándulas mamarias. Jabalíes que destrozan muchas superficies cultivadas y que arruinan cosechas enteras. ¿Imagináis esta estampa con una buena puesta en escena? Quizá nuestra imaginación haga esto posible, pero no APPCI y Natsume a la hora de dar lustre a este Harvest Moon: Mad Dash. Puede que nunca haya sido el fuerte de esta saga. Ni siquiera se trata de una necesidad imperiosa para con un envoltorio que siempre ha jugado al servicio de otros componentes cuya máxima reside en la funcionalidad.  

Harvest Moon: Mad Dash

A pesar de todo, es imposible pasar por alto un aspecto excesivamente envejecido, descuidado y desangelado que no hace justicia a las plataformas a las que representa. Tres adjetivos que, aunque no podamos extrapolar a su banda sonora, pueden ser sustituidos por una escasez reiteradamente impertinente. Porque son pocas las melodías, amparadas en la alegría y la necesidad urgente de obtener la máxima puntuación dentro de un tiempo determinado, las que podemos escuchar a lo largo de la aventura. Tanto es así que se echa de menos temas que abracen ese ambiente tan rural que caracteriza al juego.

Cada uno recoge lo que siembra

Harvest Moon: Mad Dash ofrece la inmediatez y la facilidad de entrada que caracteriza a un título para dispositivos móviles. Componentes que, por el contrario, no deberían ir desligados de la profundidad que sí ha caracterizado a las primeras iteraciones de la serie desde sus orígenes en SNES. Una profundidad que, de forma irónica, ahora acaparan otros juegos de la competencia y que pone de manifiesto la metamorfosis de una saga que no ha tenido tapujos en abrazar la rapidez y la simplicidad. Al fin y al cabo, sembrar un terreno de cultivos requiere de su tiempo. Requiere paciencia y la voluntad necesaria para que dé sus frutos.

The Good

  • Un intento de abarcar a todo el público gracias a su accesibilidad e inmediatez.
  • Saca nuestro lado más pecaminoso en aras de obtener la máxima puntuación.

The Bad

  • Esa necesidad de abarcar tanto público, provoca que la experiencia termine siendo simple y repetitiva.
  • Técnicamente insuficiente para las plataformas a las que representa.
  • Las prisas nunca son buenas cuando tienes un terreno para sembrar.
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Alejandro Serrador

Written by: Alejandro Serrador

Técnico superior en Desarrollo de Aplicaciones Web. Amante del cine y los videojuegos, especialmente en lo que a títulos de rol y terror se refiere. A veces me da por escribir cosas. También me puedes leer en Twitter desde @npofficialsite

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