Life is Strange 2

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Análisis – Life is Strange 2: Wastelands

Life is Strange 2 vuelve con su tercer episodio, Wastelands. Y para ir tan directos como el propio episodio con mensaje, voy a ser claro. Wastelands sigue siendo tan bueno como sus capítulos previos, incluso más. Tras un segundo capítulo más relacionado con la familia, éste ahonda en la libertad de Sean y Daniel. Elegante y directo, Wastelands se declara, por si quedaba algún atisbo de duda, en un comentario político. El drama sobrenatural de los hermanos Díaz abraza en su totalidad el adolescente interior para hablar de drogas, sexo, sociedad y un niño de nueve años trabajando en una plantación de marihuana. Life is Strange 2: Wastelands es: bueno.

Life is strange 2: Wastelands portada

Life is Strange 2: Wastelands; trabajo y cobijo

Para evitar spoilers, tras los sucesos del episodio 2 los hermanos Díaz se ven obligados a escapar en un tren, porque es algo que se puede seguir haciendo en Estados Unidos y unirse, a grandes rasgos, a una comuna con un reparto de jóvenes porreros que ya conocimos en dicho segundo capítulo. Wastelands empieza con un regreso a la vida de Sean y Daniel antes del accidente y sirve tanto como un prólogo para el episodio como epílogo de una vida tranquila, así como un paralelismo de su situación actual. Sean y Daniel trabajan en una plantación ilegal de marihuana para ahorrar, ya que mantienen sus intenciones de ir a México pese a ciertas reticencias sobre el plan. Parémonos un segundo ante la magnífica idea que ha tenido el estudio a la hora de poner a un niño de nueve años a trabajar cortando cogollos de marihuana.

Porque no solo la marihuana es elemento central del capítulo -el juego nunca ha ocultado el amor de Sean por la grifa- si no que hasta protagoniza el minijuego principal y tiene una presencia constante; parte de la trama gira en torno a la legalización de esta. Ahora mismo, y a falta de ver lo que sucederá en Washington DC con la alcaldesa Muriel Bowser -sin relación con el presidente de Nintendo América o con el villano-, son nueve los estados que permiten el uso recreativo del cannabis. La necesidad de vender droga legal pone al país en una situación similar a la de un estudiante con problemas para llegar a fin de mes; debiendo sacar dinero de donde haga falta.

La drogaporro

En realidad la necesidad de esa legalización tiene que ver con la regularización de la sustancia y de los trabajadores encargados de cuidar esta. El consumo de marihuana regulado se ha normalizado en todo el mundo, en contraste con su satanización de hace unos años, recurriendo incluso a sustancias derivadas que no necesitan su quema para consumo y evitando la carga en los pulmones. Lo que antes era visible y socialmente repudiado se ha mercantilizado con productos ‘chic’ que representa una clase acomodada que se puede permitir productos dedicados de marcas artesanales.

Life is strange 2 Grifa

En España dos de los principales partidos políticos tienen la legalización de la marihuana en sus programas, tanto de forma médica como recreativa. Su consumo irregulado es de los más altos de Europa junto con Italia, dos países costeros.

La realidad es que su consumo está universalizado, regulado en países y estados y cada vez más desmitificado. Life is Strange trata esto con una normalidad digna de no hablar del elefante en la habitación. Y es raro, desde un primer momento, que un juego donde el anterior capítulo se desarrolla en un idílico pueblo americano en plena campaña navideña y que a los pocos meses nos encontremos una comuna donde debemos coexistir y trabajar en equipo de una forma bastante comunista y donde menores de edad trabajan cortando cogollos de marihuana mientras un trol de dos metros armado con un fusil los vigila.

Obviamente la comuna de la que los hermanos forman parte se compone de gente joven y alternativa, y esto es Life is Strange, hay fiestas, momentos muy adolescentes -bien escritos- y su consecuente selección de canciones diegéticas para ponerse a tono. Aquí el estudio demuestra un poco de cara dura, o una actitud de autoconocimiento, según se mire.

¿Soy un mal hermano?

Quitando el elemento de las drogas e intentando obviar el mayor tiempo posible que haya una canción de Justice, gran parte de la trama vuelve a girar en torno a la relación entre ambos hermanos, que se mantiene con el ya conocido de sistema de elecciones del juego.

Life is strange 2 Daniel

Volvemos a ver buen hacer. Personajes que están tan bien escritos y son tan coherentes que hacen que nos preocupemos y pensemos cada una de nuestras decisiones. Daniel ha desarrollado sus poderes y empieza a alcanzar un punto donde se cansa de la actitud paternalista de Sean, llegando a puntos que obligan a decidir el futuro de la relación. En este capítulo, además, se aumenta la participación del reparto coral en esta relación, aflorando celos y sentimientos negativos entre los hermanos, que ven su lazo cada vez más diluido.

Quizás el la mejor parte de Wastelands es esta comuna son esos momentos de unión y debate, cuando cada uno de los personajes se sienta a desarrollarse y abrirse al resto. Ayuda a poder acercarse a personajes de los que sabíamos poco, y a entender sus dinámicas con Sean y Daniel. Se prioriza el diálogo sobre la acción, que solo cubre la última escena del juego, dejando el resto a una calma que ya se veía en el capítulo 2 y aquí se hace realmente palpable.

La cercanía del final del juego -quedan dos capítulos- cierra un poco la variedad de situaciones y rejugabilidad, aunque las decisiones permanentes aumentan respecto a los otros episodios los resultados se reducen. Razonablemente este tercer capítulo de cambio, con el final más »cliffhanger» de los tres, apunta a una hoja de ruta donde la parte del drama sobrenatural absorba el slice of life que hemos visto hasta ahora.

El nudo de Life is Strange 2

Con estos juegos siempre es complicado comentar si la historia es buena o mala, igual las ramas escogidas por un jugador están mejor estructuradas que otras. Igual no. Puede ser que la narrativa se ejecute con fuerza en todos los frentes y no haya un final bueno o malo. Wastelands da esa sensación. Algunas tramas dan ganas de rejugar los anteriores capítulos para saber cuales serán las reacciones de los personajes a estas situaciones; si la coherencia que vemos en nuestra versión será igual en las otras. Por una parte da a entender que, efectivamente, estamos ante el camino canónico, el que se ha escrito como primero de muchos.

Comuna

Aunque la otra opción es que todos los caminos estén tan bien escritos como el que yo escogí. La tentativa a la rejugabilidad es alta, y el buen escribir llama a volver a vivir escenas para poder actuar de distintas formas. Los hermanos Díaz están tan bien escritos que estos »what if» se comprenden dentro de una personalidad y las distintas reacciones se entienden de forma sensata. Al menos más sensatas que poner a trabajar a un niño de nueve años cortando cogollos, Sean.

Life is Strange 2: Wastelands es el tercer capítulo de cinco, y si esto sigue así el juego se convertirá en una recomendación obligada de esta generación que llega a su fin.

The Good

  • Los personajes siguen tan cuidados como en los anteriores capítulos
  • Los diálogos son naturales para adolescentes
  • El ritmo de la narrativa
  • Justice
10
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