Metro Exodus

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Análisis – Metro Exodus

Según cuenta el segundo libro de la Biblia, el Éxodo trata sobre la esclavitud de los hebreos en el antiguo Egipto y su posterior liberación a manos de Moisés, quien les prometía llevarlos hacia un lugar mejor donde podrían vivir en paz: la Tierra Prometida. Como muestra su nombre, la premisa de Metro Exodus se sustenta en este concepto, en salvar a su gente de los horrores del Metro donde viven con la esperanza de poder llevarlos a un nuevo sitio donde establecerse, lejos de la radiación. Un sueño que tiene como principal dueño un Artyom que vuelve en su tercera aventura tras 2033 y Last Light, y que aquí hace -o intenta- ser el nuevo Moisés al que sus compatriotas siguen por la Rusia post-apocalíptica en busca de su Tierra Prometida.

Con esta nueva entrega, 4A Games se aleja de la comodidad de Moscú y sus líneas de metro para darnos una nueva perspectiva de la distopia creada por Dmitry Glukhovsky en sus libros, y nos embarca a bordo del Aurora para vivir un viaje lleno de dificultades por parajes completamente desconocidos para nuestros protagonistas. Un viaje que realmente merece la pena vivir.

Exodus deja atrás el Metro

Me es inevitable hablar de Metro Exodus sin hacer referencia a que el juego, por causas relacionadas con la trama, hace que Artyom deje Moscú para aventurarse por nuevos lugares del país. Y es aquí donde yace la primera y principal diferencia de Exodus con respecto a lo que hemos estado viviendo hasta ahora. El propio título lo dice, vamos a dejar atrás el agobio del Metro, nuestro hogar hasta ahora y lo que nos tenía acostumbrados la saga en sus títulos anteriores, para darnos un viaje completamente distinto, pero que sabe mantener la esencia de sus antecesores.

Y es que como buen viaje, iremos pasando por diferentes zonas y parajes, que cuentan con varios climas y que podremos explorar casi con total libertad. Aquí es donde, quizás, el título pueda crear mas dudas de primeras. Al fin y al cabo, los andenes de Moscú y sus peligros han sido los que han creado la esencia Metro, por lo que desecharlos completamente en esta nueva entrega puede llegar a ser algo cuestionable, o incluso un error. Pero nada mas lejos de la realidad.

Los peligros de la Rusia post-apocalíptica

Metro Exodus sabe crear nuevos y enormes entornos, en los que aparcan durante un momento la linealidad de su acción para darnos mini mundos abiertos donde tendremos diferentes objetivos secundarios y cuyos rincones podremos explorar. Esto no quiere decir que no haya las ya clásicas secciones lineales. La mayoría de las misiones principales de la historia se basan en la sobresaliente fórmula Metro, donde el agobio y el miedo harán que sea realmente difícil sobrevivir. Y aquí es donde el juego sabe brillar con mas fuerza, dándonos las situaciones y tiroteos espectaculares que todos esperamos de él.

Por otro lado, las secciones sandbox también saben brillar a su manera. Si bien por estar en una zona mucho mas abierta se pierde esa constante sensación de estar acorralado por cuatro paredes, 4A Games ha sabido innovar muy bien la saga con esta nueva adición. Aunque dentro de ellas la mayoría de misiones secundarias sean cosas de recadero o de asaltar un campamento enemigo -nada que no hayamos visto ya millones de veces en el género-, el juego gana muchos enteros con sus variados entornos y ambientación, que hacen que estemos constantemente en tensión sin saber por qué punto ciego nos va a venir el siguiente enemigo, y consiguiendo que queramos explorar todos y cada uno de sus rincones en busca de nuevos suministros que pueden salvarnos la vida en el futuro.

El Aurora: nuestro nuevo hogar y nuestra familia

Como podréis imaginar, un viaje por un mundo completamente post-apocalíptico no iba a ser algo sencillo, y necesitamos un buen medio de transporte que nos lleve por los distintos lugares de Rusia hasta llegar a nuestro destino. Un viaje muy largo, que toma a nuestros protagonistas varias estaciones para completar, y en el que el tren es su mayor aliado. A bordo del Aurora avanzaremos tanto por el país como por la trama de Metro Exodus, y sirve como elemento conductor tanto para ésta como para sus pasajeros. Y es que un viaje así nunca va a ser fácil, y por varias razones el tren se parará o estropeará en zonas complicadas llenas de enemigos, en el que tendremos que tomar mil y un riesgos para arreglarlo y que el trayecto continúe.

El Aurora es también el eje central por donde pasan todas las historias de nuestros protagonistas. Llevar meses viajando con un grupo de personas hace que, quieras o no, acabes formando todo tipo de lazos con ellos, y estas relaciones son uno de los puntos mas positivos de Metro Exodus. El tren ha pasado a ser su nuevo hogar tras dejar el Metro, y 4A Games consigue que el grupo se sienta no solo como buenos camaradas, sino como una pequeña familia. Aunque estemos hablando de un shooter en donde la acción y el sigilo son la principal razón por la que lo jugamos, Metro Exodus no duda en tomarse una pequeña pausa en la trama cuando lo necesita para desarrollar a sus personajes y sus distintas relaciones. El simple hecho de fumarte un cigarro o una copa de vodka con uno de tus compañeros mientras te cuentan su pasado hace que empieces a crear vínculos y a preocuparte por ellos. El juego está lleno de estos pequeños detalles y parones en el camino que hacen que tus acompañantes importen, y que el viaje se sienta como eso, como un verdadero viaje.

Esto se nota también en la trama principal. Metro Exodus es el juego de la saga más largo hasta la fecha, doblando en duración a sus antecesores. Pero aún así el juego nunca se siente pesado. El equipo de desarrollo no tiene ninguna prisa en contar la historia que quieren contar, y aunque se toman varias pausas en el camino, ésta tiene un ritmo muy dinámico y constante durante las veinte horas que dura, y hace que estés constantemente pegado a la pantalla para ver qué pasa a continuación.

Artyom, el héroe silencioso

Como no podía ser de otra forma, en Metro Exodus nos pondremos en la piel de Artyom, cuyo sueño sirve de guía para todo este viaje. Al igual que 2033 y Last Light, salvo en las pantallas de carga, nuestro protagonista no articulará palabra alguna durante todo el juego. Y, aunque esto sirve como elemento de inmersión para el jugador, a veces se echa en falta que participe en la mayoría de diálogos y situaciones. Puede que esto sea ya una valoración mas personal, pero las conversaciones del resto de personajes no se sienten como tal, sino como meros monólogos en el que sólo somos un espectador mas.

Pero bueno, en lo que sí que no falla Artyom es en la jugabilidad del título. En él, la fórmula Metro sigue estando presente tal cual, pero con algunas mejoras y añadidos que hacen que el juego no sea tan tosco como en anteriores entregas. Quiero decir, se sigue sintiendo la pesadez del personaje y que no somos una máquina de matar con patas, además, tenemos que estar constantemente pendiente de que nuestras armas no se sobrecalienten o se estropeen, ya que pueden crear situaciones en las que nuestra vida correrá peligro. Pero esto le da validez a toda la ambientación y al propio Artyom, que siempre se ve superado por los lugares y peligros por los que pasa, lo que nos recuerda en todo momento lo difícil que es sobrevivir en un entorno consumido por la radiación.

A todo esto hay que añadirle la gran importancia que han puesto desde 4A Games en la personalización de las armas. Ahora haciendo uso de la mochila podremos craftear nuestro equipamiento en cualquier momento y lugar, o podremos hacerlo en algunas mesas de trabajo que encontraremos a lo largo de los mapas. Con todo ello, tendremos que pensar muy bien antes de entrar en un campamento de bandidos o al atacar un nido de criaturas qué tipo de armamento es mejor para cada situación, sin hablar de que también deberemos prestar especial atención a nuestra máscara de gas y filtros para no morir en algunas superficies. Todas estas pequeñas alternativas dotan a Metro Exodus de un componente de estrategia muy variado y completo, convirtiéndole además en un mas que competente juego de supervivencia.

Algo tan parecido al infierno nunca había sido tan hermoso

Otro aspecto que siempre ha caracterizado a la saga ha sido su ambientación, y en Metro Exodus no iba a ser una excepción. El salto gráfico del título, sobre todo en lo que respecta a entornos, consigue crear tanto vistas dignas de una postal, como sacadas del propio infierno. Cabe destacar también la distancia de dibujado de los escenarios, que con el uso del Modo Foto podremos crear instantáneas simplemente preciosas. La cantidad de detalles que ha puesto el equipo de desarrollo en este juego es asombrosa, y hace que no nos cansemos nunca de jugar y apreciar los lugares por donde estamos andando. Esto junto con unos efectos de sonido a la altura y una banda que sonora que, aunque con pocos temas, está presente en la situaciones perfectas, hace que estemos ante un producto audiovisual que cumple con creces.

Sin embargo, en el apartado técnico también viene mi mayor -y de las únicas- pega de Metro Exodus. En su versión de PlayStation 4 estándar, el juego tiene algunos problemas de rendimiento, y sufre algunas bajadas de frames bastante notorias, junto con algunos bugs gráficos y de sonido que ensombrecen un poco la experiencia. Además, la IA enemiga muchas veces no está a la altura de un juego de este calibre, y llegan a estropear un poco una experiencia en la que estos aspectos son bastante importantes.

Metro Exodus y la esperada evolución de una gran saga

En definitiva, con Metro Exodus, 4A Games ha conseguido evolucionar una saga ya de por si muy redonda, que pedía todas estas mejoras como el comer. El alternar entre zonas tipo sandbox con las ya clásicas lineales marca Metro crean un título con un ritmo del que nunca nos cansaremos a los mandos. El agobio, la tensión y el miedo siguen presentes en una nueva entrega que sabe innovar sobre lo que se ha construido alrededor de ella durante todos estos años, y lo hace además de la mejor forma posible. Lo único que la ensombrece es un apartado técnico que a veces no está a la altura, y que empaña una experiencia ya de por si sobresaliente.

El viaje de Artyom y el Aurora es uno que merece mucho la pena vivir, ya seas nuevo en la franquicia o un veterano de guerra como nuestros protagonistas. El destino del Metro está en nuestras manos, es hora de ponernos nuestras máscaras de gas y sobrevivir apretando los dientes por el futuro que nos espera.

The Good

  • La ambientación sigue siendo perfecta
  • La personalización tanto de armas como de equipamiento es muy completa
  • La historia tiene muy buen ritmo y se sigue con interés durante todo el juego
  • El alternar entre escenarios abiertos y cerrados dota de variedad al título
  • Sigue siendo desafiante y agobiante por partes iguales

The Bad

  • Las secundarias de las zonas abiertas podrían haber dado un poco mas de si
  • La IA no está a la altura en algunas ocasiones
  • Problemas de rendimiento ocasionales y algunos bugs
9
Rubén López

Written by: Rubén López

Videojuegos, cómics, cine y música. Es todo lo que necesito en este mundo. Redactor a tiempo parcial y amante de las buenas historias.

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