Path to Mnemosyne

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Análisis – Path to Mnemosyne

Recientemente tuvimos la gran oportunidad de realizar una entrevista a David Ferriz, creador de Path to Mnemosyne, la cual podéis leer aquí. Esta vez os traemos el análisis que hemos podido realizar en PlayStation 4 gracias a un código administrado por sus desarrolladores, a los cuales estamos agradecidos.

Path to Mnemosyne

Una aventura bizarra

Path to Mnemosyne es un título indie con una ambientación un tanto bizarra y única, aspecto que sin duda beneficia al título, que como el propio director nos comentaba, contaba con un presupuesto limitado al que tenían que sacar el máximo partido. Si hubiera sido un título menos llamativo, es posible que hubiera terminado como su predecesor, King Lucas. Y lo sabían, por lo que se pusieron manos a la obra y sacaron toda su creatividad a flote. El juego nos pone en los pies de una misteriosa niña (que casualmente se parece a la hija del propio David Ferriz, anécdota divertida que podéis leer en la entrevista) bajo la premisa de «Estás aquí porque has elegido recordar».

Un tubo eterno. Eso es todo lo que vemos desde el principio hasta el final. Caminamos por un tubo que nos produce un perfecto efecto de zoom fractal, haciendo que el final parezca inalcanzable aunque realmente se encuentra a 10 pasos desde donde estamos. Recordar es nuestro objetivo, y para ello debemos recoger los fragmentos de recuerdos, una especie de llamas azules que aparecerán si conseguimos completar los puzzles que nos presenta el tubo. El título le queda que ni pintado, puesto que pese a ser extraño (en un principio tenía que mirarlo cada vez que lo iba a escribir), Mnemósine es la personificación de la memoria en la mitología griega.

El tubo eterno

A lo largo de 6 niveles de los que cuenta el título, nos tocará completar esos puzzles basados principalmente en pulsadores sobre los que tendremos que colocarnos para activar algunos mecanismos o unos agujeros que nos teletransportarán a otras zonas. No obstante, el verdadero desafío de esto es que el juego no nos dice en ningún momento lo que debemos hacer. Nos suelta con todos esos artilugios y es nuestra misión buscarnos la vida. Generalmente, todos dependen de nuestra memoria.

Nuestra propia memoria juega un papel crucial

Desde secuencias de botones hasta recordar qué teletransportadores llevan a qué sitio para no terminar perdiéndote, todo depende de nuestra memoria o, lo que un servidor ha hecho en un par de ocasiones, tomar notas. Además, las pistas que necesitamos suelen estar camufladas en el bizarro escenario, ya sea como puntos negros y blancos en los pétalos de una flor o contar el número de triángulos que hemos visto durante la fase (y sí, más de una vez tocará volver atrás debido a que todavía no te habías fijado en las pistas hasta que llegas al objetivo y no puedes avanzar).

A partir de cierto punto, el juego nos presenta otros orbes que contienen unos recuerdos diferentes a los que debemos reunir, y mientras una voz femenina nos incita a conseguirlos para saber la verdad, la voz masculina que nos iba guiando durante las fases previas no parece contenta de que hagamos caso a la otra voz. El juego nos deja entonces elegir entre completarlo con todos los fragmentos o no, variando el final dependiendo de la decisión.

No obstante, no es que haga la gran diferencia, puesto que realmente, en ningún momento se llega a saber exactamente qué está pasando, cada vez que recuerdas algo tras completar los puzzles y una especie de minijuego que varía en cada uno (los cuales se pueden complicar), solamente ves una imagen unos pocos segundos con un efecto sonoro tétrico, y no te da demasiado tiempo a fijarte ni hilar nada, y algo parecido ocurre al final.

Path to Mnemosyne
Uno de esos minijuegos

Tétrico y minimalista

Sin duda alguna, lo más destacable del título aparte de algún puzzle entretenido, es el apartado gráfico. Es lo que más llamó mi atención al ver el tráiler. Un eterno tubo como ya os hemos comentado, todo en blanco y negro y escala de grises, con figuras y ambientación tétricas. Las únicas variaciones de color son los recuerdos, en forma de llamas azules, y los otros fragmentos, en forma de llamas verdes.

Este efecto minimalista sumado a la música de constante tensión y suspense da una buena ambientación al título, lo que es sin duda lo mejor de este. Cada vez que avanzas cambia el fondo que podemos ver tanto en el interior como en el exterior del tubo, desde un camino con fósiles hasta una habitación infinita con luces parpadeantes.

Conclusiones

En resumen, Path to Mnemosyne ha sabido aprovechar el presupuesto de una forma llamativa y original, pero se echa en falta algo más de duración y el hecho de conocer más sobre el motivo del viaje. «Estás aquí para recordar». ¿El qué? Lethe, Mnemosyne… Todo eso está muy bien y da mucho juego, pero en mi opinión queda todo demasiado ambiguo, aunque puede que ese fuera el objetivo del equipo de desarrollo, puesto que los recuerdos suelen ser difusos y extraños de vez en cuando. No obstante, en lo personal, creo que un poco más de esclarecimiento respecto a esto no le habría venido mal.

The Good

  • Apartado visual único y llamativo
  • El efecto zoom fractal está perfectamente conseguido
  • Puzzles variados
  • Entretenido

The Bad

  • Demasiado corto como para llegar a sumergirte en él
  • No es un juego que te enganche
  • Argumentalmente pobre
6
Jose García Sanjuán

Written by: Jose García Sanjuán

Estudiante de Ingeniería Electrónica y amante de los videojuegos, sobretodo de los RPG o aventuras gráficas.

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