RIDE 3

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Análisis – RIDE 3

Análisis RIDE 3

El género de la conducción en los videojuegos siempre ha gozado de buena salud y nos ha ofrecido propuestas de lo más variopintas. Sin embargo es importante destacar que los juegos de conducción, ya fueran arcade o simulación, siempre han gozado de mucho más apoyo y éxito en vehículos de cuatro ruedas. Ya sean deportivos, compactos, monoplazas o coches de rally, los coches siempre han sido los protagonistas del género y apenas han dado lugar a algunos buenos juegos de motos.

Ha pasado mucho tiempo desde que aquél primitivo Tourist Trophy nos hiciese soñar con un Gran Turismo de motos y han tenido que pasar muchos años hasta que un estudio de desarrollo de videojuegos se haya planteado completamente en serio ofrecer juegos de gran calidad. Hasta que apareció Milestone. El estudio italiano lleva años trabajando en todo tipo de juegos y con un ritmo de publicaciones elevadísimo, habiendo trabajado con las licencias oficiales del mundial de Superbikes y más recientemente con el de MotoGP. Pero no sólo vive de las licencias de Dorna, sino que se atreve con sus propias IP’s en las que cada año da un nuevo paso al frente.

Y ese es precisamente el estigma que arrastra Ride 3. El estudio milanés lleva un ritmo de trabajo brutal y aunque sus productos cada vez son mejores, distan mucho de los grandes dominadores del género, lo que desgraciadamente los deja como productos de segunda. Afortunadamente no todo son malas noticias, y es que todo aquello que hacen mal por falta de tiempo o recursos lo compensan con sobrada pasión por el motociclismo. Ride 3 es la culminación de su obra, un producto lleno de muy buenas intenciones que falla allí dónde más recursos se necesitan.

Oda al motociclismo

Los creadores de Ride tenían muy claro su objetivo: ofrecer más y mejor entrega tras entrega. En esta ocasión nos encontramos ante un modo Carrera que es el núcleo duro del juego y copia el sistema de campeonatos visto en títulos como Gran Turismo o Forza Motorsport. Y lo hace con una cantidad de campeonatos y pruebas abrumadora, similar a las de sus congéneres, pero agarrándose fuerte al manillar para ponernos encima de 230 motos históricas. Naked, Enduro, Sport, Supermoto, Vintage o Superbike son algunas de las categorías en las que se engloban modelos tan emblemáticos como la Ducati Panigale 1299-S que introdujo las novedades de la competición a las motos de carretera, la Honda CBR 1000RR con la que Marc Márquez se alzó con el título mundial de MotoGP o la Kawasaki Ninja ZX-6R que conquistó nuestros corazones hace ya más de una década.

La selección de vehículos se ha realizado con un mimo espectacular y la completa infografía que muestra el juego en las pantallas de carga deja patente el cariño y la pasión con la que se ha trabajado en cada una de las motos y cómo su selección se ha hecho pensando en el modo Carrera. Un modo que nos llevará a participar en una serie de campeonatos y pruebas de todo tipo -carrera, contrarreloj, carrera drag…- y que puntuará nuestra actuación con estrellas; 3 si logramos el oro, 2 la plata y 1 el bronce. Conforme acumulemos más estrellas podremos participar en campeonatos más avanzados. Al superar cada una de las pruebas conseguiremos aumentar nuestro nivel de reputación, imprescindible para comprar las motos más elitistas, y dinero. Con dicho dinero podremos comprar nuevas monturas o mejorar las actuales con un amplísimo abanico de posibilidades.

Todo ello, aderezado con una dificultad exigente desde el minuto uno convierte al modo Carrera en un devorador de horas para quienes quieran completarlo todo. No en vano el juego ha sido diseñado para que tengamos que volver a correr pruebas que no pudimos superar la primera vez porque nuestra moto no era lo bastante competitiva, teniendo que actualizar y optimizar las piezas nuevas en nuestro garaje para tener alguna posibilidad. El abanico jugable se completa con los clásicos modos de Carrera Rápida, Contrarreloj, Retos Semanales o Carrera de Aceleración (Drag).

También es destacable la cantidad de circuitos disponibles, 30 trazados únicos y variados en los que podemos pasar de el estrecho y sinuoso Donington Park a las amplias carreteras áridas del sur de Tenerife, pasando por el enrevesado Imola o volando por la Ruta 66 de Estados Unidos.

Nuevo motor gráfico

Una de las principales novedades de Ride 3 se encuentra en su motor gráfico. Milestone por fin decidió desechar el motor propio que habían creado para sustituirlo por el Unreal Engine 4, motor de contrastada solvencia que ha demostrado su polivalencia en la generación actual. Lamentablemente el resultado es del todo irregular. Mientras los modelados de las motos y los pilotos lucen a un gran nivel, los circuitos están muertos, algunos de ellos con una dejadez preocupante. El césped de algunos circuitos simplemente se ha recreado con una gran textura verde y un mismo assett de césped copiado decenas de veces. Lo mismo ocurre con el público, una sombra plana y oscura en la lejanía.

Lo más sorprendente del caso es la enorme diferencia de trabajo que podemos observar de un trazado a otro, habiendo algunos que aguantan muy bien el tipo con los estándares actuales y otros que parecen venir de la pasada generación, o de la anterior incluso. Mención aparte merecen los neumáticos, cuya animación consiste en un gif de 3 frames que simulan el giro de la rueda. Inadmisible no ya en PS4, sino en PS2 dónde ya veíamos animaciones mucho más cuidadas.

Lo mismo ocurre con el apartado sonoro. El sonido de algunas de las motos más potentes del plantel es una delicia, y para un aficionado como yo algunos resultan incluso reconocibles. Mientras, otras motos de categorías inferiores ofrecen un sonido irreal más parecido a la centrifugadora de una lavadora que a un motor bicilíndrico de 600 centímetros cúbicos. Por otra parte es de agradecer no sólo la traducción al español de todos sus textos, sino también el doblaje de las secuencias de introducción al modo carrera por un narrador que cumple a la perfección. Lástima que no toda la traducción goce de la misma calidad, ya que en repetidas ocasiones vemos traducido erróneamente el nombre de la curva, pasando de “Turn Ángel Nieto” a “Girar Ángel Nieto”. Google Traductor lo hace mejor.

Conclusión

Cómo decía al principio del análisis Ride 3 es un juego cargado de buenas intenciones, de pasión por las dos ruedas, pero al que la falta de tiempo y de recursos acaba pasando factura. Tiene una colección de motocicletas envidiable, una lista de circuitos variada y completa y un modo Carrera larguísimo cuya progresión no está todo lo bien medida que debería, pero falla estrepitosamente en lo técnico.

Si como usuario somos capaces de perdonar sus deficiencias gráficas, exprimir al máximo el modo carrera y pasarnos horas en el taller mejorando nuestra moto, Ride 3 es un juego más que decente para echarle un buen puñado de horas y disfrutar del que es a día de hoy el mejor simulador de conducción en moto del mercado. Como crítico no puedo evitar pensar en el pedazo de juego que podría haber salido si se le hubiesen dedicado unos meses más a pulir su apartado gráfico y mejorar el sistema de progresión. Quizás en la próxima ocasión.

The Good

  • Una colección de motos y circuitos digna de los grandes del género
  • El cariño puesto en la infografia de las motos y el taller es digno de elogio
  • El motor Unreal Engine 4 soluciona algunas de las principales flaquezas de anteriores entregas
  • Modo Carrera largo, divertido y desafiante

The Bad

  • Lamentablemente el acabado de los circuitos es muy desigual
  • No innova con ningún modo nuevo
  • El apartado sonoro también es tremendamente irregular
  • Algunos fallos de traducción propios de Google translator
7

Written by: Daniel Funes Castillo

Webmaster de Legión de Jugadores. Fanático de los videojuegos con 3 años, empecé con Super Mario World y desde entonces no he parado. Busco crear una comunidad abierta y tolerante dónde todos puedan participar y dar su opinión.

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