World War Z

By on on Análisis, 7 More
close [x]

Análisis – World War Z

Cuando sonaron las alarmas y el mundo se tiñó de oscuro, colgaron los carteles. Por todos lados, las mismas instrucciones: “En caso de ataque zombie: esquiva, destruye y limpia”.

World War Z llega en tiempos curiosos. Los videojuegos de zombies, que nos han acompañado durante generaciones, han visto en 2019 otro año más para salir y relucir. En esta ocasión, le ha tocado a Saber Interactive aportar su granito de arena en un género tan fructuoso como arriesgado.

El videojuego aprovecha los conceptos de la película de 2013 protagonizada por Brad Pitt, presentando un universo infestado, literalmente. El mundo es un rotundo debacle, empapado por mares de aquellos seres a los que llaman “zetas”. Almas vivientes que se arrastran a gran velocidad por las calles y que están preparadas para acaparar toda la pantalla. Y es que, cuando aparecen, has de contarlos de 100 en 100.

Para sobrevivir aquí, eso sí, no tienes por qué estar solo. La obra se concibe como una sucesora espiritual del ya veterano Left 4 Dead, inclinándose por un juego cooperativo y multijugador en el que enfrentar miles de hordas. Unas bases muy apetitosas para un título que busca expandir su contenido de forma gratuita con el tiempo.

Así pues, ¿son los zombies de World War Z un reto que valga la pena enfrentar? Por lo pronto, hay una cosa que sí es cierta: todo son dudas hasta que empiezas a disparar.

¿Sigilo o acción frenética?

El modo historia de WWZ supone una visita acelerada a distintas ciudades del mundo. Nueva York, Moscú o Jerusalén se dejan ver en mapas amplios, bien estructurados y plagados de estrategias para vencer a las hordas. Por momentos, los escenarios se tornan estrechos, ambientalmente opresores; poco después, la situación puede cambiar y ofrecernos vastos parajes.

Esta es una buena manera de presentar opciones al jugador. En ambientes pequeños, es posible abrirse paso utilizando el sigilo. Este, en esencia, no deja de basarse en usar armas silenciadas o melé para no llamar la atención. En mapeados más abiertos, en cambio, lo más seguro es que el sigilo quede descartado al momento.

La idea en sí es bastante sencilla, además de denotar cierta falta de profundidad. Al final, lo único a tener en cuenta es el no hacer ruido con las armas de fuego. No importan las voces de los protagonistas o los gritos de los zetas, solo los disparos son capaces de hacer que todo cambie.

Y he aquí el giro de tuerca. A priori, un escenario con una veintena de zombies esparcidos puede acabar convirtiéndose en una marea de cientos de ellos corriendo hacia ti. El sonido es vital a la hora de decidir cómo deseas jugar y a cuantos zetas por metro cuadrado deseas enfrentar.

Los protagonistas: ¿los zombies o los vivos?

El PvE ofrece también muchas otras opciones. Consta de 4 (por ahora) episodios, de hasta 3 capítulos cada uno. Cada capítulo puede durar una media hora, aproximadamente, y nos pone en la piel de 4 individuos que tratan de sobrevivir. Cada personaje cuenta con su pequeña historia, con vídeos introductorios parecidos a los vistos en Tom Clancy’s Rainbow Six: Siege.

Sin embargo, más allá de formular un telón de fondo, sus historias no son importantes. Ni lo es aquella que se nos cuenta durante la aventura. Aquí, quienes importan, son los zombies, y en todo momento uno espera su aparición estelar. Son el plato fuerte, el motivo alrededor del cual están construidos los entornos.

Los mapas, por cierto, están distribuidos para que la exploración recompense al jugador, en cierta medida. Los más curiosos serán capaces de encontrar mejores armas o más herramientas defensivas. Todo esto se vuelve esencial de cara al “momento horda”, sobre todo en las dificultades más altas.

De hecho, otro aspecto fundamental para salir airoso de dificultades elevadas es jugar con otra gente. La IA aliada es muy básica; hace su trabajo, pero no sobresale ni ayuda en las tareas de búsqueda de defensas. La mano humana permite disfrutar de la experiencia en todo su esplendor, y jugar con amigos deja los mejores momentos que el videojuego es capaz de ofrecer.

No obstante, la disposición de capítulos se torna algo repetitiva. Su modus operandi se repite una y otra vez, entorpeciendo un ritmo que podría haber dado mucho más de sí. Es divertido, rápido y tiene momentos espectaculares, pero siempre lo acompaña esa sensación de “esto ya lo vi en el primer capítulo”.

Aprendizaje y evolución a largo plazo

Otro de los aspectos a destacar del apartado PvE es el de las habilidades. Existen 6 clases diferentes y cada una de ellas ofrece un extenso abanico de mejoras. Debes jugar con cada clase para ir subiendo de nivel, por separado. Son muchas habilidades, muchos niveles pendientes y muchas horas por delante, en caso de querer obtenerlo todo.

Para acceder a estas mejoras, cada nuevo nivel nos regala monedas con las que comprarlas. Este mismo dinero permite también mejorar el armamento. En este caso, el sistema es parecido: aquellas armas que uses serán aquellas que vayas subiendo de nivel, hasta poder comprar versiones mejoradas de las mismas.

El problema es que se usa la misma moneda tanto para armas como para habilidades. Esto pervierte el sistema establecido, lo redirige hacia el largo plazo. Se necesita mucho tiempo para poder desbloquearlo todo, y ello conlleva el repetir los capítulos una y otra vez. Las habilidades a desbloquear, además, no significan grandes cambios: en general, suponen mejoras relativas de daño, curación o velocidad, por ejemplo.

Esta apuesta por la rejugabilidad y la evolución del personaje estaría mejor llevada si las bases del videojuego estuvieran más arraigadas. Las mecánicas jugables, aunque efectivas, son demasiado simples. Faltan opciones. Todo se reduce a la eliminación veloz de las hordas, gastando todos los cargadores en el proceso. Sí, hay defensas que puedes elegir dónde colocarlas y que aparecen de forma aleatoria en cada partida, pero su ayuda es banal, y el lugar donde posicionarlas, aún menos trascendental en muchos casos.

Con todo, se aprecia que exista una evolución dentro del título. Esto ayuda a que, poco a poco, el jugador se vaya preparando para las dificultades más altas. La repetición de mapas significará el aprendizaje de sus zonas y las mejoras obtenidas ayudarán a enfrentar los momentos más duros.

El multijugador es otra historia

World War Z no se queda ahí. Saber Interactive ha creado también un apartado multijugador con muchas opciones. Para empezar, hay nuevas clases: hasta 10, por el momento. De nuevo, cada una de ellas cuenta con su propia rama de habilidades (esta vez algo más escueta que en el modo PvE, pero semejante en cuanto a su ejecución).

Superviviente, Trampero, Especialista, Veterano… Al final, lo que las diferencia es su propio equipamiento. Unas llevan escopetas, otra subfusiles, otras fusiles de asalto o carabinas… Se trata de adaptarse a aquel con el que estés más cómodo y, a partir de ahí, mejorarlo. Las armas pesadas, cabe destacar, suponen un power up momentáneo durante la partida, por lo que es importante saber cuándo utilizarlo.

En cuanto a los modos jugables, WWZ no peca de poca variedad. Desde los ya conocidos modos Rey de la colina o Dominación, hasta algunos más originales como Caza de vacuna o Incursión de saqueo. Cada uno tiene sus propias reglas, pero todos son frenéticos, divertidos y están infestados de unos zombies que, por momentos, son la preocupación principal de la partida.

Pese a todo, una vez más el juego se queda algo corto. Los modos son muy sencillos y accesibles, pero repetitivos a medio plazo y algo faltos en contenido. Esto no sería un problema si no existiera una oferta tan grande en el mercado, que provoca la migración del jugador de un título a otro en cortos períodos de tiempo. Hay demasiados competidores.

Cientos de zombies en pantalla: la tecnología

Es innegable: World War Z no está a la altura de los grandes lanzamientos triple A en cuanto a gráficos y tecnología. A pesar de ello, el juego luce realmente bien y se mantiene siempre estable, incluso en los momentos de más carga gráfica.

Aunque modesto, es impresionante observar las hordas de cientos de zombies cayendo desde los edificios y abriéndose paso por las calles al ritmo de sus gritos. Son tantos que llegan a imponer al jugador. Al fin y al cabo, los protagonistas aquí son ellos.

La IA, por otro lado, es básica. Los zombies hacen bien su función y los aliados mantienen las formas. Es en las dificultades más altas donde se perciben ciertas asperezas, aunque son entendibles y no entorpecen el apartado general.

El sonido del videojuego es otro apartado importante, en tanto que uno llega a conocer en qué situación se encuentra gracias a los efectos de audio. Cuando suenan las sirenas y se escuchan gritos en el horizonte, el jugador cambia su postura y se concentra de verdad: se acercan.

Un aspecto mejorable es el sonido de las armas, que no está a la altura que merece. La banda sonora, por su parte, cumple, aunque se mantiene en segundo plano y nunca llega a sobresalir. En cuanto a la traducción, el videojuego llega totalmente traducido al español y con voces en inglés.

El zombie que no pasó de la superficie

En conclusión, World War Z no logra relucir. Sus bases son buenas, pero no han sido capaces de ir más allá. Al final, el juego en sí son esas bases, que aunque muy divertidas, sencillas y, por momentos, sorprendentes, acaban sabiendo a poco y no aseguran que el jugador siga jugando a largo plazo.

Lo que sí es cierto, es que han encontrado su propio estilo, alejándose se lanzamientos recientes como Days Gone o Resident Evil 2 Remake. Una obra decente que mejora mucho con amigos. Y es que, lo que prima en WWZ, es la diversión.

*Este análisis ha sido realizado gracias a una copia física de World War Z para Xbox One X enviada por Koch Media.

The Good

  • Divertido, frenético, con muchas opciones
  • En cooperativo gana mucho más
  • Cientos de zombies, literalmente, en pantalla

The Bad

  • Poca profundidad jugable, muy básico
  • Repetitivo a medio/largo plazo
  • Contenido a desbloquear poco interesante
7
Avatar

Written by: Daniel Funes Castillo

Webmaster de Legión de Jugadores. Fanático de los videojuegos con 3 años, empecé con Super Mario World y desde entonces no he parado. Busco crear una comunidad abierta y tolerante dónde todos puedan participar y dar su opinión.

LegiondeJugadores

Comunidad de jugadores/as. Únete a nosotros para estar al tanto de las últimas novedades y encontrar una nueva visión de los videojuegos.

Nuestro Twitter