Vergil, o cómo hacer un antagonista idóneo para tu videojuego

En cualquier videojuego, y especialmente en aquellos dotados de un fuerte componente narrativo, suele haber, de la misma forma que un protagonista o grupo de protagonistas que el jugador controla, una fuerza antagónica a la que este mismo jugador debe hacer frente. Para cada Mario hay un Bowser, y para cada Cloud, un Sephiroth. La historia de los videojuegos es la historia de batallas entre dos fuerzas contrarias y rivales, pero que no siempre tienen la misma fuerza o impacto. ¿Y a qué se debe esto? En cierto sentido se debe a que no existe como tal una dualidad, o no hay un conflicto de intereses claro y directo que haga que protagonista y antagonista deban enfrentarse a nivel personal, dando pie a una rivalidad genérica y poco detallada que en ningún momento se siente como un punto crucial dentro de la historia, si no como un simple paréntesis dentro de la misma.

Un gran héroe siempre se mide según la importancia y el nivel de sus antagonistas, y hay una saga que no solo representa esta idea a la perfección, si no que además nos muestra uno de los mejores ejemplos de la industria a la hora de presentar y construir a un antagonista perfecto. Estamos hablando, como no, de Devil May Cry y Vergil

Entiendo que los que habéis jugado a algún de esta saga sabréis de sobra quién es el bueno de Vergil (creo que ese no era el mejor adjetivo que podía usar para describirle, pero vosotros me entendéis), aunque también comprendo que algunos de los que estáis ahora mismo leyendo esto no hayáis podido jugarlos, y por ello os resumo brevemente: Vergil se trata de uno de los dos hijos gemelos de Sparda, un legendario y poderoso demonio que luchó por la humanidad, siendo su más importante defensor. Tras la muerte de su madre, Vergil y Dante toman caminos totalmente opuestos, buscando el primero obtener todo el poder que le sea posible mientras era considerado muerto.

Lo interesante de este personaje lo encontramos en esa dicotomía que surge entre él y su hermano: Ambos son dos caras de la misma moneda, polos opuestos que se atraen inconscientemente. Y es que Vergil está diseñado a la perfección para ser esa oposición antagónica directa de Dante: Si Dante es bromista y extrovertido, Vergil es una persona fría, implacable e introvertida; Si Dante viste de rojo, color que representa su personalidad carismática y abierta, Vergil viste de azul, color que representa su característica calma y soledad. Dante es un personaje que a lo largo de los juegos va creando lazos, acaba encontrando personas que le dan un mayor interés a su vida, mientras que el enfoque cerrado de Vergil de únicamente buscar poder le hace estar completamente alejado del mundo que le rodea. De nuevo, encontramos ahí dos polaridades totalmente opuestas: la persona abierta y social y la persona alejada de la sociedad y de los lazos afectivos. Incluso en el pelo podemos ver la diferenciación entre ambos, pues mientras que Dante lleva el pelo suelto, símbolo de ese espíritu rebelde y macarra, Vergil lo lleva hacia atrás, demostrando esa compostura y frialdad de la que hace gala en todo momento. Vemos en ambos hermanos una relación casi bíblica, un esquema clásico que nos acerca a la figura de Caín y Abel desarrollado de forma ejemplar, amoldándose a la ficción que la saga presenta.

Vale, Vergil y Dante son a nivel de personalidad y diseño dos figuras totalmente opuestas. ¿Pero qué diferencia a ambos de, por ejemplo, Mario y Wario? Al fin al cabo la creación de este antagonista ha sido pensada de forma similar a Vergil, ¿no? Pues… sí y no. A ver, no seré yo quien diga que Wario no es un buen villano, es carismático y divertido, pero no tiene el interés que genera el portador de Yamato, quien se gana toda la atención del público en cada uno de los juegos en los que aparece. Esto se debe a que no es un personaje que se base simplemente en ser el contrapunto del protagonista, si no que va más allá y se desarrolla con una profundidad superior a la del propio Dante. Y es que Vergil no es un villano que sea malvado “porque sí”, si no que al analizar sus motivaciones nos damos cuenta de que estas son totalmente comprensibles. El dolor de haber perdido a su madre, de haberse separado de su hermano, y esa falta de poder que le habría permitido protegerlos justifica que tenga esa necesidad de ser el más poderoso, para que así nadie pueda estar por encima suya. Su frialdad se debe principalmente a esto, por haber estado alejado de su hogar desde tan joven.

Pero Vergil no se queda en esa frialdad, ya que a lo largo de la saga vemos como sí que siente cariño y respeto por su hermano, ayudándolo en más de una ocasión. Se trata de un personaje con ideales férreos y un frío corazón, pero que no actúa deliberadamente si no de forma premeditada y siguiendo los ideales que él considera los más adecuados en base a lo que su propia experiencia le ha enseñado. Su estilo de batalla, su elección de la estilosa katana, símbolo de respeto, y sus movimientos representan de forma directa sus ideales y su forma de ser, todo ello conformando un personaje antagónico perfecto para Dante. El jugador, cuando se enfrenta a Vergil, encuentra el desafío más importante del juego, superar a quien representa todo lo contrario a Dante, suponiendo al mismo tiempo un desafío justo y muy desafiante ya que cuenta con esquemas de movimiento y combos similares. Esto es algo que ya se había visto en otros juegos como The Legend of Zelda (las batallas contra Link Oscuro en Zelda II y Ocarina of Time), pero que Devil May Cry explota y eleva hasta su máxima expresión.

Otro punto muy interesante de este personaje lo encontramos en la idea de que no solo supone un antagonista para Dante, si no que de una forma u otra tiene lazos claros con el resto de personajes de la saga. Por ejemplo, es el padre de Nero, tercer protagonista principal de la franquicia, a quien demuestra menos cercanía que a su propio hermano. Esta revelación hace que la batalla de Nero en DMC5 cobre otro significado, siendo su propio padre el causante de toda la destrucción de la ciudad y del robo de su propio brazo. También tiene lazos con Lady, ya que en DMC3 fue aliado de Arkham, padre de esta, y acabó asesinándolo. Incluso con Trish, ser demoníaco que adoptó la forma de Eva y que luchó junto a Vergil bajo el mandato de Mundus en el primer DMC, a pesar de que el hijo de Sparda estuviera siendo controlado. Todas estas batallas y relaciones tienen en común la existencia de lazos emocionales y familiares, haciendo un mayor hincapié en la temática principal de la saga, el amor. Toda la historia de la saga es movida por el amor, ya se veía por ejemplo en el primer título, cuya temática era el amor maternal, o en el tercero, siendo su temática el amor fraternal entre Dante y Vergil.

Estos son los motivos por los que considero que Vergil es el antagonista idóneo no solo para la saga si no para cualquier videojuego, tratándose de un villano que tanto a nivel jugable como narrativo y emocional impacta con creces, ganándose un hueco en el corazón de más de un jugador y alzándose al nivel de popularidad de su hermano, compartiendo junto a este el protagonismo de la franquicia. A nivel personal, considero que es el personaje mejor desarrollado de la saga y el villano más interesante, cuya aparición es esperada en cada juego de la franquicia. Y, sinceramente, creo que si se espera la aparición de un personaje con ansia en cada uno de los juegos de la saga, es porque ese personaje está bien construido y funciona a la perfección.

Escrito por: Antonio Gallardo